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En 1891 nace en Iquique (Chile) Teresa Flores. Poco se ha escrito sobre ella, lo que sí se sabe es que desde muy niña estuvo interesada en la lucha de la clase obrera contra la burguesía.

En aquel tiempo las familias obreras y pobres vivían en miserables chamizos de calamina y no les estaba permitido a las mujeres aprender a leer y a escribir, sólo criar, lavar y cocinar. En medio de aquella vida dura, los empresarios ingleses se afanaban como lobos por aumentar sus fortunas con el salitre, pero la clase obrera y el campesinado no obtenían beneficio alguno de su auge y tras interminables jornadas de trabajo percibían su salario en fichas que sólo podían canjear por comida en las tiendas de la misma empresa. Fueron aquellas condiciones de escasez y penuria las que hicieron posible el arranque de las luchas obreras.

Teresa Flores se unió a su compañero Luis Emilio Recabarren y se sumó a la lucha, empleando todas sus fuerzas en la tarea de educar a los obreros del salitre y elevar su conciencia para que fueran quienes se rebelaran contra la explotación y se liberaran de aquella situación de opresión y de abuso.

Recorrieron la pampa dando conferencias, convenciendo a los trabajadores del salitre para crear un partido de clase que fuera herramienta para luchar por su liberación. En 1912 se funda el Partido Obrero Socialista que sería más tarde el Partido Comunista y fue Teresa Flores la primera mujer dirigente sindical en Chile.

Ella, junto a otras mujeres, organizó la huelga de las cocinas apagadas. Las mujeres se negaban a cocinar como forma de presión para forzar a los hombres a ir a la huelga. Reunidas en el sindicato esperaban allí a los hombres que al regresar al hogar, encontraban la casa vacía y sin nada que comer, de modo que se veían obligados a acudir a los sindicatos y participar en asambleas para dar comienzo a la huelga.

En 1913 se fundó en Iquique un Centro de mujeres al que pusieron el nombre de Belén de Sárraga, española anarquista, feminista y anticlerical, cuyas ideas habían calado fuertemente en Teresa, que actuó como secretaria primero y presidenta posteriormente. Esos centros se fueron multiplicando en las oficinas salitreras y en ellos se formaba a las mujeres en el socialismo, el feminismo y el anticlericalismo, de este modo se fueron constituyendo las primeras organizaciones de mujeres en Chile.

La primera Conferencia aprobó la creación de Consejos Federales Femeninos dentro de la Federación Obrera de Chile, estos Consejos se componían de mujeres con una fuerte conciencia de clase, valientes y luchadoras, que tenían arrestos para tumbarse en las vías férreas y colocarse en los puntos de acceso a los yacimientos, impidiendo que las empresas, que habían contratado esquiroles, pudieran reanudaran su tarea.

Teresa escribía en el periódico “El despertar de los trabajadores”, fue actriz, activa feminista, dirigente sindical, fundadora del primer partido obrero de Chile y luchadora al servicio de la clase obrera en su país, por todo eso y por el valor de su lucha contra el capitalismo y el patriarcado a principios del siglo XX “La Compañerita” es ejemplo de mujer nueva y merecedora de reconocimiento en nuestras páginas.

Blanca Rivas