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Desde hace mucho tiempo existe el despido libre. De hecho siempre ha existido, pero tenía y tiene  una carga económica que el capital no quiere sostener.

Todas las reformas laborales han ido incidiendo en el abaratamiento del despido. 

Desde la publicación del Estatuto de los Trabajadores, allá por el año 1980, todos los cambios han sido a peor. 

En 1984 so pretexto de ayudar a la contratación (pretexto esgrimido siempre por la patronal y los sindicatos apesebrados) se favoreció la contratación temporal y se introdujeron mecanismos de flexibilidad en las condiciones de trabajo.

En 1988 se introdujeron los contratos basura, en 1992 se rebajaba la duración y cuantía del seguro de desempleo, en 1994 se legalizan las ETT’S, el despido objetivo y los nuevos contratos basura.

En 1995 se publicaba el nuevo Estatuto de los Trabajadores, sólo tardaron 4 años desde la desaparición de la URSS para apretar los tornillos aún más a la clase trabajadora. Y en 2015 otro nuevo texto refundido. Resulta paradójico, que una obligación constitucional se haya modificado tantas veces mientras que la Constitución (la intocable) no se modifica, salvo que lo ordene el gran capital europeo, claro.

Siguiendo con la reforma a peor ¨reformatio in peius¨ de las condiciones laborales, el pacto de Toledo del año 96, dividía la financiación de la seguridad social. Reformas para los contratos a tiempo parcial, rebaja de costes en las cotizaciones para “favorecer la contratación indefinida”, recortes en el acceso al subsidio agrario, supresión parcial de los salarios de tramitación y las grandes modificaciones de los gobiernos de Zapatero y Rajoy: reforma laboral y reforma de la negociación colectiva.

Ni uno solo de los cambios operados en el estatuto de los trabajadores ha mejorado las condiciones desde 1980. La colaboración de los sindicatos CCOO y UGT con los gobiernos de PP y PSOE ha sido el favorecedor de toda la palabrería de empeoramiento de condiciones para favorecer el empleo, objetivo que, por supuesto, y por necesidad estructural del sistema capitalista no se ha producido nunca.

A alguien se le puede ocurrir que España es un gran laboratorio donde el gran capital ensaya sus “vacunas”. 40 años de franquismo, sistema capital fascista y católico, reformas neoliberales que no se aplican ni en los estados más tradicionalmente capitalistas y todo aderezado con el colaboracionismo de la socialdemocracia. 

La pérdida del carácter de clase de los sindicatos mayoritarios ha favorecido todo este expolio de derechos, que nos llevan a fecha de hoy a tener una indemnización por despido un 67% menor que la que existía en los años 80 y eso sin tener en cuenta la pérdida de los salarios de tramitación

Despedir a un obrero es muy barato, condenar a un empresario explotador es muy caro. Por eso, la clase trabajadora no puede esperar nada de los reformistas. PSOE y UNIDASPODEMOS no han derogado las reformas del PSOE y PP. Habrá quien se pregunte por qué, otros dirán que con la COVID no es el momento, otros que aún hay mucho paro y que pobrecitos empresarios.

Para hacer frente a esta situación, el PCPE propone organizar los CUO, organizar a la clase obrera con independencia ideológica y de los sindicatos desclasados, los CUO con una herramienta que permita avanzar en las posiciones de la clase: todo para la clase obrera.

Pero aún es peor, no solo abarataron y rebajaron nuestros derechos, sino que, además, transformaron el derecho al trabajo en un pacto temporal, una migaja para sobrevivir, con las correspondientes ayudas para evitar el fallecimiento por inanición.  La tasa de temporalidad laboral en España duplica a la de la UE, o sea, que no sólo tenemos un despido barato, sino que, además, ni siquiera tenemos trabajos indefinidos.

De ahí el título, ¿de verdad tienes un contrato fijo?

Ya es hora de que nos demos cuenta de que sólo el pueblo organizado salva al pueblo.

J.L. Corbacho