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Para entrar en situación recordemos la afirmación de Felipe González durante una conferencia virtual organizada por Nueva Economía Fórum el 13 de noviembre de 2020 que Maduro “es peor que un virus” así como que “la pandemia de Venezuela son ellos”, en referencia al chavismo, que gobierna el país sudamericano desde 1999, tras sucesivas victorias electorales. Continuando con sus palabras dijo “El carácter letal para Venezuela de la tiranía de Maduro y tóxico para el mundo democrático no tiene parangón ni comparación con nada. Me parece un abuso de esta instrumentalización en la que no pienso caer. En España todos los demócratas, empezando por el presidente del gobierno, debemos estar a una para recuperar la libertad para los ciudadanos venezolanos, condición imprescindible para que Venezuela recupere su rumbo”.

El “comisionado presidencial” de Guaidó apoyó -como no podía ser menos- estas palabras, recordando que “Pedro Sánchez ya dijo que está comprometido con la causa de la libertad” y cree en “una coalición lo más amplia posible para atender la política hacia Venezuela”. El tándem González-Vargas Llosa ya participó anteriormente en la presentación del libro “Preso, pero libre”, escrito por Leopoldo López en la cárcel militar de Ramo Verde. El coordinador de Voluntad Popular (el partido de López) recordó sus contactos con los principales partidos españoles desde su llegada a Madrid.

Continuando con esto más de una veintena de expresidentes iberoamericanos, entre los que estaban José María Aznar y Felipe González, secundaron un llamamiento el pasado diciembre en el que instan a la comunidad internacional “a seguir reconociendo la legitimidad de la actual Asamblea Nacional venezolana y a su líder, Juan Guaidó por considerar “fraudulentas” las elecciones convocadas por el chavismo a comienzos de ese mes. ¿Le extraña a alguien que afirmara el dirigente chavista Diosdado Cabello que el expresidente del Gobierno español Felipe González quiere un golpe de estado en Venezuela para hacer “negocios” con los nuevos gobernantes de la nación caribeña?

No es de extrañar que el poeta Benjamín Prado lanzara la siguiente adivinanza sobre la figura de González: “Primero renunció al marxismo, luego a la clase obrera, después a la socialdemocracia y ahora al PSOE. A ver qué viene ahora, que dicen que no hay quinto mal”

Pero profundicemos un poquito. Miguel Ángel Pérez Pirela, filósofo y conductor de programa en TeleSur ya puso al descubierto los nexos de Felipe González con el narcotráfico colombiano y las figuras relacionadas con el asesinato del candidato a la presidencia de Colombia, Luis Carlos Galán (aunque claro, ¿qué es un pequeño asesinato en defensa de la libertad... de empresa?)

Ya desde 2015 los diputados del PSUV Darío Vivas, Gladys Requena y Adel El Zabayar habían criticado a Felipe González por presentarse como “suprajuez” en Venezuela y pretender unirse a la defensa de Leopoldo López y Antonio Ledezma cuando en realidad “está defendiendo la corrupción, la violencia y el terrorismo de Estado” que sufre el país sudamericano. Y han vinculado su postura con los vínculos que tenía con el expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez: “es pública y notoria la relación personal entre ambos”. No olvidemos que Carlos Andrés Pérez fue el padrino político de Antonio Ledezma. No debería extrañarnos que la diputada Requena vinculara el terrorismo de estado en Venezuela perpetrado en la década de los 60 con los valores defendidos por Felipe González, a quién califica de “lobbista de las transnacionales”.

Recordemos a Carlos Andrés Pérez, el hombre que presidió Venezuela durante dos mandatos (1974-79 y 1989-1993) y falleció en 2010. Conoció a Felipe González de la mano del empresario Enrique Sarasola, granjeándose su amistad como inversión de futuro. Ya en la década de los 70, cuando al país de Carlos Andrés Pérez se le conocía como la Venezuela Saudita el mandatario dejaba su propio avión presidencial a Felipe González. Eran los años en los que la corrupción campaba a sus anchas por el territorio venezolano (sí, los mismos que ahora se rasgan las vestiduras clamando contra la corrupción del régimen chavista pues claro, ¡no es la de ellos!). Felipe González tras el “Caracazo” llegó a ofrecer un préstamo inmediato de 600 millones de dólares para intentar contener la revuelta popular que se desencadenó por las duras medidas de austeridad y en la que murieron más de 200 personas por la represión policial del gobierno de Pérez.

También va siendo hora de traer a colación al empresario venezolano Gustavo Cisneros, uno de los empresarios más ricos de América Latina según la revista Forbes, pues el holding Cisneros tiene a la madre de Leopoldo López como vicepresidenta de Asuntos Corporativos desde el año 2000. Para los que no sepan la relación del ínclito con Felipe González les aconsejamos que repasen las hemerotecas de la prensa española de 1983, el año en que el gobierno “socialista” de González expropió Rumasa a José María Ruiz-Mateos. Entre las empresas de Rumasa estaba Galerías Preciados, que el Consejo de Ministros presidido por Felipe González vendió a Cisneros por 1500 millones de pesetas (9 millones de euros), un precio irrisorio si nos acordamos que cinco años después los vendió por 30.600 millones de pesetas (casi 184 millones de euros) ¡Quién tiene esos amigos, sí tiene un tesoro! Por cierto sí, es el mismo Leopoldo López al que defiende “desinteresadamente” como abanderado de la libertad y el buen gobierno.

Y ya va siendo hora de que pongamos el foco en el señor González. Como resumen anticipado comencemos con las palabras que le dedicó en un artículo el 29 de noviembre pasado Víctor Arrogante: “De aquel “hay que ser socialista antes que marxista” a atacar inmisericorde al Gobierno de Coalición Progresista [son sus palabras, no las mías]; de ser atacado sin contemplaciones por la derecha española, a ser un referente; de promover derechos de los trabajadores a provocar huelgas y manifestaciones por su reconversión industrial; de ser enemigo a sangre y fuego de Aznar a coincidir con las opiniones de la derecha reaccionaria que representa. De defender los Derechos Humanos a la sombra de los GAL”. Pero de casta le viene al galgo. Ya comenzó en el Congreso de Suresnes (1974) donde el “clan sevillano” encabezado por Felipe González se hace con las riendas de lo que había sido el PSOE llevándolo en el XVII Congreso (1979) a una revisión ideológica que no ha parado. Aquel día, según Arrogante, “entendí lo que significaba aquel discurso: vaciarse, soltar lastre, entregar el método, la forma de la acción y algunos objetivos históricos, por el reconocimiento internacional. Hay que ser socialista antes que marxista y además sin República y con monarquía”. Por cierto los historiadores han descubierto que para participar en Suresnes, Felipe González recurrió a los servicios secretos de Carrero Blanco, mano derecha de Franco, para procurarse la logística y poder acudir “clandestinamente” al Congreso. A la ida nadie le pidió el pasaporte, que tenía requisado, y a la vuelta nadie le encarceló, reteniéndole solo unas horas para guardar las formas. Para ello empleó los contactos familiares de su entonces novia y después primera mujer, Carmen Romero. Su padre, Vicente Romero, fue coronel del Ejército y concejal en Sevilla con Franco, y era el médico de Carrero Blanco, cosa que púdicamente se oculta en sus biografías.

Volviendo a nuestro relato, desaparecida supuestamente la lucha de clases, comenzó el avance hacia el bienestar: educación para todos, sanidad universal, prestaciones y derechos sociales, cultura, inversiones, hospitales y carreteras. Con el primer gobierno del PSOE de Felipe González parecía que se podía convivir con el capitalismo y se construía el “Estado del Bienestar”. Pero poco a poco todo se fue frustrando y llegamos a los lodos actuales. El bienestar con democracia no era lo mismo que el socialismo democrático, el capitalismo estaba intacto y la ideología socialista en venta. Recuerden la frase antológica del ministro de economía de aquel gobierno PSOE: ¡Es el momento de enriquecernos! Y yo añado, ¡y vaya si lo hicieron!

Tras su retirada de la política en 2004, después de 27 años como diputado y presidente del Gobierno, cobró durante un tiempo el sueldo de expresidente, de 80.000 euros anuales, que se autopreparó desde 1996 (y sin que su retribución fuera incompatible con cualquier otro sueldo o regalía) y se instaló, gracias a la dotación de 90.000 euros anuales que también aprobó durante su gobierno en concepto de dotación presupuestaria fija a los expresidentes del Gobierno que incluye alquiler de despacho, coche con chófer, escolta y asistente personal, en una oficina en la madrileña calle de Velázquez. Citar también que el excomisario Villarejo confesó que en 2005 había comprado una casa para el expresidente del Gobierno con cargo a los fondos reservados.

A principios del mileno la gran fuente de ingresos de González eran las conferencias, por las que llegó a cobrar hasta 80.000 euros por conferencia. González es experto en invertir en negocios ruinosos y sacarles rendimiento. Como ejemplo, en 2011 compró un 10% de la empresa Oyauri Investment por 375 euros al tiempo que asesoraba al entonces presidente de Indra, Javier Monzón en 2013. Y solo cuatro meses después de su contrato la multinacional de tecnología anunció la compra de Oyauri por cero euros. Pero a cambio se hizo cargo de pagar un préstamo de un millón de euros realizado a título personal por Felipe González. El pelotazo más sonado ocurrió en diciembre de 2010, cuando el expresidente ingresó como consejero independiente de Gas Natural Fenosa cobrando 126.500 euros anuales, cargo en el que estuvo hasta 2015, en el que fue sustituido por la exministra de Ciencia e Innovación Tecnológica con Rodríguez Zapatero, Cristina Garmendia. Vemos que las famosas puertas giratorias público-privadas de las que se acusa a los EEUU no funcionan solamente allí. En la vieja Europa tienen discípulos aventajados.

Como decíamos, González se embolsó tras su paso por Gas Natural unos 580.000 euros. Gas Natural precisaba de sus contactos en Iberoamérica (en diciembre de 2014 obtuvo la nacionalidad colombiana), sobre todo en México, donde el presidente Peña Nieto propició una reforma energética que abría el mercado al sector privado, ¡y allí se lanzaron los buitres multinacionales!

Volviendo a González, en octubre de 2012 adquirió la finca El Penitencial, en la sierra de Guadalupe, en Navalmoral de la Mata, Cáceres (Extremadura), por 425.000 euros. También posee una casa en Castellar de la Frontera, Cádiz, que le fue regalada, un chalet familiar en la urbanización madrileña de Somosagua, y él vive con su actual pareja Mar García Vaquero, en un piso de alquiler en la calle de Velázquez, en Madrid, propiedad de su cuñado el empresario Pedro Trapote, valorada en 3'5 millones de euros. Y hace unos años vendió a la familia real saudí una casa junto al mar en Tánger, por un coste de 2'5 millones de euros.

Entre sus “amigos” podemos contar al ex-ministro chileno Fernando Flores, socio suyo en España en la empresa “Emprendedores”. El expresidente abre puertas, como muestra su intervención a favor del empresario hispano-iraní Farshad Zandi ante el régimen dictatorial de Sudán para conseguir la concesión de unos yacimientos petrolíferos, enviando una carta a Omar al-Bshir, dictador de Sudán, carta publicada por el periódico El Mundo en la que se puede leer lo siguiente: “El motivo por el que me dirijo a usted es para hacerle saber que conozco personalmente al señor Zandi, chairman y CEO de Star Petroleum, y puedo asegurar que es una persona honorable, seria y trabajadora y con relaciones internacionales al más alto nivel”. Señalemos que Zandi y Teresa Aranda [ex mujer de Juan Luis Cebrián] aparecen en los Papeles de Panamá. A cambio, Zandi medió para la visita que González hizo al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad en 2006.

No debemos olvidarnos, en este repaso no exhaustivo de los tejemanejes de Felipe González, de otro de sus amigos íntimos, Jesús Barderas, empresario que huyó en los '80 a la República Dominicana para esquivar problemas con la justicia española. En los Papeles de Panamá aparecieron 50 empresas a su nombre. También se han relacionado negocios suyos en la República Dominicana con el caso de los ERE en Andalucía. Banderas es dueño de uno de los resorts más lujosos del planeta: el Cap Cana de Santo Domingo, donde el exlíder del PSOE acude con frecuencia a relajarse.

También fue amigo del difunto rey de Marruecos Hasssan II y hoy lo es de su hijo, Mohamend VI, lo que le permitió construir el chalet de la playa exclusiva de la realeza en Tánger. González fue el primero en autorizar la venta de armas a Marruecos en pleno conflicto bélico con el Frente Polisario y estableció los primeros contactos pesqueros que incluían las aguas del Sáhara Occidental. Hoy González hace presión a favor de la marroquinidad de la antigua colonia española, ¿le asombra a alguien?

Volviendo a Venezuela, tenemos actuando también a la cara más “izquierdista” de la socialdemocracia que nos ha tocado padecer: el señor Zapatero, que se ofrece como “mediador” entre el gobierno legítimo de Venezuela y la asilvestrada oposición. Pues que el ruido mediático no nos debe olvidar que en Venezuela se han sucedido, desde la victoria primera de Chávez toda una serie de elecciones que, salvo la penúltima a la Asamblea, en la que la oposición obtuvo mayoría de parlamentarios, han sido ganados por el chavismo. ¡Y eso que se han cometido evidentes fallos y errores, ha habido -como siempre- gente que se ha arrimado al poder para medrar y enriquecerse y, lo peor de todo, no se ha roto para nada con el capitalismo y únicamente se ha intentado (¡y ese y no otro es el gran pecado!) que los que nunca tuvieron nada empezaran a tener sanidad, educación y una vida digna. Un mediador en estas condiciones es como mediar entre la víctima de una violación y el violador, cuando se “comprende” al pobre violador, pues si la “presunta” víctima no se hubiera vestido tan provocativamente, si no hubiera gritado cuando la forzaban impidiendo el tranquilo disfrute de la otra parte, etc. El perfecto mediador, equidistante entre las dos partes: el gobierno legítimo que ha ganado todas las presidenciales una y otra vez, y la golpista oposición, que ha intentado golpes de todo tipo, que ruega por la intervención militar extranjera contra su propio pueblo, que no se presentó a las últimas elecciones a diputados gritando que “no eran democráticas” antes de celebrarse. En cualquier otro lugar del mundo se hubiera exigido a la parte que denuncia irregularidades que, una vez presentada, impugnara los resultados aportando pruebas de fraude: aquí primero se acusa y se niega a participar y luego se busca la complicidad internacional para que no se reconozcan los resultados, ¡ya que no se presentaron ellos!

Pero qué se puede esperar de la muleta que ha utilizado siempre el capitalismo para hacer tragar a los trabajadores todas las medidas antisociales y antidemocráticas con la excusa de “que es por su bien” y “que si no vendrán los otros y será peor”. Históricamente la socialdemocracia ha intentado presentar al capitalismo “con rostro humano”, ¡como si una fiera dejara de serlo por ponerle un adornito! La misma socialdemocracia que se ha aliado con los enemigos de clase “para salvar la democracia” y, añado, la propiedad. La que ametralló a los espartaquistas en 1919 en Alemania y después dejó que los diputados comunistas fueran detenidos y mandados a los campos en 1933. Para lo que les sirvió: deberían recordar que después fueron ellos los que visitaron los campos de concentración por dentro. El amo los tira cuando ya han sido usados y no les sirven. ¿Pero de verdad esperan algo de nuestro actual gobierno progresista ya sea dentro o fuera de las fronteras?

Marcos