Compartir

Hace escasamente unos días, los compañeros y compañeras de CSO, Consejo Sindical Obrero, nos informaron de una solicitud que hacían a la Concejalía de Transportes y Accesibilidad del Ayuntamiento de Alicante:

28 de octubre de 2020.

Estimado Concejal.

Desde la Sección Sindical de CSO en la empresa de Trasporte Urbano de Alicante MASATUSA, ante la situación de Estado de Alarma y toque de queda en la Comunidad a las 00 horas, queremos plantearle una alternativa a la posible supresión de los actuales servicios nocturnos. En concreto, los servicios que se prestan los viernes, sábados y vísperas de festivos en las líneas 22N y 03N.

Existiendo sobrecarga en algunas de las líneas y horas de servicio, sobre todo desde la vuelta a la normalidad de estudiantes y trabajadores en general, desde CSO consideramos que habría que rebajar el número máximo de usuarios en cada autobús, establecidas hoy en 42 en un autobús de corto y 72 en los articulados. Entendemos que tal como se está propagando el virus, hay que dar garantías al servicio público, y una imagen de aglomeración de usuarios por la falta de frecuencias, no da esas garantías.

En definitiva, existiendo en la actualidad sobrecarga en determinadas líneas y horarios, entendemos que es necesario una mejora de las frecuencias para evitar aglomeraciones por ello SOLICITAMOS el incremento de servicios para mejorar la actual situación, así como la incorporación de los conductores de los servicios nocturnos suprimidos por el estado de alarma a aquellas líneas con mayor afluencia de usuarios.

Debemos aprovechar la posible supresión de dichos servicios para repercutir en una mejora de la imagen y del servicio y no en un ahorro de un servicio tan esencial como el transporte público.”

Al hilo de esto, me gustaría situar alguna reflexión que a bote pronto me pasa por la cabeza.

Me reafirmo al pensar que el capitalismo es una auténtica ratonera de la que no se puede salir poco a poco con reformas parciales que nos lleven a una “democracia avanzada” que, si recuerdo correctamente, era el cuento de hadas del eurocomunismo en su negación de la necesidad del proceso revolucionario para iniciar el camino al socialismo. Y la eufemísticamente llamada “externalización” de servicios, es decir, parasitación de las estructuras más esenciales del servicio público por parte de la empresa privada, cada vez más monopolista, es una de las trampas de esa ratonera.

En plena pandemia, la solicitud de mayor frecuencia en el servicio de transporte público no debería ser motivo de exigencia sindical sino una medida adoptada desde las instituciones por puras razones de salud pública.

Sabemos que no lo hacen porque el Estado burgués es una herramienta al exclusivo servicio del patrón y cuenta con un inagotable ejército de reserva de parados/as que le evita la necesidad de proteger la salud de la clase obrera. Entonces, para tratar de reducir cargas de trabajo y/o limitar las reducciones de plantilla, además de proteger la salud laboral y pública, un sindicato de clase se ve obligado a reivindicar lo obvio: la necesidad de incrementar el número de autobuses por línea para evitar aglomeraciones en el mismo transporte público en que viaja la clase trabajadora p el 12/11/2020ara rendirle plusvalía al patrón. Pero, ¡claro está!, como entre la institución pública (Ajuntament d’Alacant, en este caso), por un lado, y los/as trabajadores/as y usuarios/as, por otro, hay una empresa que debe lucrarse, el imperiosamente necesario refuerzo del servicio sólo puede lograrse incrementando el beneficio del parásito a costa, ¡cómo no!, del presupuesto público.

Hago el comentario porque siento la misma contradicción cuando desde la Sección Sindical de CCOO de la Universidad Miguel Hernández exigimos el refuerzo de las plantillas, tanto de limpieza como de conserjería. En ambos casos, estaremos involuntariamente contribuyendo a las tasas de ganancia de EULEN, una empresa multinacional (en la UMH, desde luego, casi un monopolio) que, según informan en su WEB, tuvo una facturación de 1.597 millones de € en 2018. Y, en las tensiones que las privatizaciones generan, las y los trabajadores no debemos dejarnos utilizar como mecanismo de presión para que la Administración le suba el pago a la empresa por un servicio tan esencial en estos momentos. Lo que sí sabemos es que, sin la tasa de beneficios que la empresa considere presentable ante su Junta General de Accionistas, no aplicará los refuerzos necesarios, así nos infectemos estudiantes, profesoras/es y resto de las plantillas.

En otras palabras, utilizan a las/os trabajadoras/es y sus representantes sindicales como ariete frente a la Administración, igual que ocurría, por ejemplo, en las huelgas de las compañeras de limpieza del Hospital General de Alacant contra los impagos salariales debido a que, según Esabe o Kluh Linaer, la Conselleria de Sanitat no le pagaba a estos parásitos.

El alto riesgo es que las y los trabajadores lleguemos a la nefasta conclusión de creer que compartimos, aunque sea el más mínimo interés, con nuestros explotadores. La única solución, parcial, es el retorno a la gestión pública directa y quitarse de en medio al monopolio chupasangre. Pero es que, hasta para eso tan aparentemente simple, me parece que vamos a necesitar el Socialismo.

En fin, tenía que soltarlo, con la actividad sindical no basta y es por ello necesario que fortalezcamos otras herramientas de lucha política que velen por os intereses de la clase trabajadora y de las capas populares.

José Barril y CÍA.


Publicado en alicanteopinion.es el 12/11/2020