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Venezuela hacia una Alternativa Popular Revolucionaria

La agresión imperialista contra Venezuela

La crisis estructural del capitalismo dependiente venezolano y sus efectos sobre la clase trabajadora y sectores populares se ve agudizada por la radicalización de las agresiones imperialistas contra Venezuela tras el desconocimiento internacional de las elecciones presidenciales del 2018.

Este año 2020 particularmente, y aún en el contexto de la pandemia mundial, hemos padecido un escalamiento de las agresiones del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados en todos los campos: político, comercial, financiero y militar. Se intensificaron las operaciones de rastreo y robo de los recursos financieros en el exterior propiedad de la República, son ejemplo la transferencia de los fondos propiedad de Venezuela depositados en el banco Citibank a la Reserva Federal de los EE. UU. y otros bancos europeos.

En el campo militar, se mantiene el apoyo financiero, logístico y organizativo a un grupo mercenarios que están siendo entrenados para invadir militarmente a Venezuela. La fracasada operación Gedeón puso al descubierto parte de esta estructura y sus estrechos vínculos con los gobiernos de los EE. UU. y Colombia. No obstante este fracaso, el imperialismo estadounidense ha reforzado su presencia militar en el Caribe y en territorio colombiano usando como pretexto la lucha contra el narcotráfico. El despliegue de fuerzas militares elites en las fronteras marítimas con Venezuela y territorialmente en la frontera con Colombia es parte de los desarrollos del plan de máxima presión y cerco contra Venezuela. Estos movimientos militares dirigidos contra Venezuela sirven de apoyo a la ejecución de las nuevas y cada vez más agresivas medidas coercitivas unilaterales contra el comercio exterior venezolano. En los últimos meses, la administración de Trump ha incrementado la persecución y las sanciones contra empresas, navieras y países que comercien con Venezuela. Tales medidas se traducen en grandes pérdidas económicas para el país y el agravamiento de la situación de abastecimiento de bienes esenciales para la población en el contexto de la pandemia. Uno de los ejemplos más visible es el bloqueo y persecución que dirige la administración de Trump para impedirle al país el abastecimiento de combustibles. El imperialismo estadounidense y europeo dirige una agresión criminal contra nuestro pueblo que está provocando grandes sufrimientos. Irónicamente, y como es costumbre de la narrativa imperialista, estos crímenes que representan una violación flagrante de los derechos humanos y el saqueo arbitrario de nuestras riquezas se realiza a nombre de proteger al pueblo de Venezuela y de la defensa de los derechos humanos, usando como títeres las facciones más reaccionarias de los Partidos de la derecha venezolana.

La postura del PCV sobre la Alternativa Popular Revolucionaria

Frente a este complejo escenario de asedio imperialista que pone en riesgo la soberanía y autodeterminación del país, el Partido Comunista de Venezuela (PCV) insiste en la necesidad de construir la más amplia alianza de fuerzas democráticas, populares, patrióticas, progresistas, antiimperialistas y revolucionarias que trascienda la acción coyuntural y tome cuerpo en una dirección colectiva y un programa común que permita vencer la agresión imperialista por medio de la transformación revolucionaria de la sociedad venezolana.

Para el PCV la lucha consecuente contra el asedio imperialista y en defensa de la soberanía es inseparable de la lucha por una salida revolucionaria a la crisis capitalista.

Contrario a esta línea del PCV, existe en algunos círculos reformistas una conducta de desestimación de la importancia de construir espacios de unidad de las fuerzas antiimperialistas donde sea posible debatir y construir colectivamente el curso de la política nacional e internacional. Es así como el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB) nunca ha trascendido de ser una instancia decorativa que solo cumple un papel útil en momentos electorales. El GPPSB se debe un debate que contenga la perspectiva de clase sobre las causas de la derrota electoral de 2015 y de la pérdida de la mayoría en la Asamblea Nacional.

Tras años de arduas y acaloradas discusiones, reordenamientos tácticos y ajustes en el accionar político de las organizaciones, ha nacido la Alternativa Popular Revolucionaria promovida por una alianza inicialmente de 10 partidos y movimientos de izquierda que se muestran decididos a marcar un nuevo referente revolucionario.

El PCV es coherente con su táctica unitaria frente a las actuales amenazas imperialistas, y por lo tanto no dejamos de trabajar e insistir en la necesidad de sustentar la unidad sobre las bases sólidas de los acuerdos programáticos a fin de retomar los objetivos de la revolución nacional-liberadora de carácter democrática, antiimperialista y antimonopólica, así como la necesidad de edificar los espacios para el debate y la construcción colectiva de la política.

En este sentido, el fortalecimientos de las políticas liberales de corte anti-¡populares solo multiplican los efectos de la crisis capitalista y las sanciones imperialistas sobre las espaldas de las trabajadoras y los trabajadores, al mismo tiempo que debilitan las capacidades del movimiento obrero y popular para intervenir en las urgentes tareas del desarrollo agrario e industrial indispensables para contrarrestar las sanciones, el bloqueo y el sabotaje a la economía nacional. En el PCV estamos convencidos de que no es por el camino de las concesiones y subordinación a los intereses de los capitalistas que se podrá vencer al imperialismo. Desde este enfoque útil a los intereses de los capitalistas, consideran que el curso reformista de la política económica gubernamental actual no solo es necesaria, sino es además inevitable. Detrás de esta óptica fatalista, la legítima resistencia de la clase obrera, el campesinado y los sectores populares termina siendo descalificada como una lucha antipatriótica, divisionista e incluso funcional a los planes del imperialismo estadounidense.

Desde una perspectiva del mutuo reconocimiento de que el imperialismo es el enemigo principal de nuestro pueblo, nuestra propuesta de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) representa una profundización y radicalización revolucionaria del proceso político en curso en Venezuela denominado como «proceso bolivariano» e iniciado por Hugo Chávez.

A partir de ahora, el camino que debemos transitar estará lleno de retos, amenazas y riesgos, los cuales solo podremos combatir apelando a la convicción revolucionaria de que estamos en el lugar correcto de la historia.

Carolus Wimmer, secretario de Relaciones Internacionales del PCV