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El 6 de Octubre de 1976 se produce uno de los más sangrientos atentados terroristas contra Cuba, el vuelo CU-455, de la aerolínea Cubana de Aviación, es hecho estallar en pleno vuelo matando a 73 personas. Nueve minutos después del despegue, el avión registró la primera explosión; tres minutos más tarde fue detonada la segunda bomba. Los dos artefactos, de gran potencia, estaban escondidos en el baño trasero del avión. Las bombas fueron colocadas por Freddy Lugo y Hernán Ricardo, que confesaron que actuaban bajo las ordenes de Luis Posada Carriles.

El gobierno de los EEUU puso en marcha una batería de obstáculos para que el hecho no se condenara en el Consejo de Seguridad de la ONU; así ocultaba la implicación del imperialismo en el crimen y la vinculación de Posada Carriles con la CIA.

Con el paso del tiempo y la desclasificación de documentos (año 2005), se comprobaría que el gobierno de EEUU participó en la planificación y ejecución del ataque terrorista. En la serie de documentos sacados a la luz, cuando ya ninguno de los terroristas podían ser juzgados, aparece también una declaración de Posada Carriles, quien participando en una comida para recaudar fondos para actividades terroristas, afirmaba: “vamos a atacar un avión cubano y Orlando tiene los detalles”.

Orlando Bosch, días antes del atentado contra el avión de Cubana de Aviación decía: “Ahora que nuestra organización ha salido del trabajo Letelier con buena presencia, vamos a tratar algo más” (se refería al atentado contra el ministro de Allende, en el que el auto en el que viajaba Orlando Letelier junto a su secretaria Ronni Moffit y la pareja de ella, estalló en el centro de Washington matando al ministro de Allende y a su secretaria). El FBI reconoce en un documento que los dos terroristas Posada Carriles y Orlando Bosch están vinculados a su servicio y recoge la participación de estos terroristas en el atentado.

En ese mismo año, en el verano de 1976, con el apoyo de la CIA y el FBI se reunieron en República Dominicana terroristas con una larga historia de crímenes, como Orlando Bosch; con la finalidad de fundar la CORU (Coordinación de Revoluciones Unidas) a la que dotan de un objetivo concreto: llevar la guerra por los caminos del mundo en contra de los representantes e intereses cubanos. Posteriormente se confirmó que esta organización estaba relacionada con el crimen de Barbados.

Más de cuatro décadas después, los artífices principales del asesinato de 73 pasajeros del vuelo CU-455 de Cubana de Aviación no han pagado por sus crímenes. Tanto Orlando Bosch como Posada Carriles han muerto en sus residencias de Miami, rodeados de la mafia criminal que planifica atentados contra el pueblo de Cuba y protegidos por el imperialismo americano.

En la actualidad, el imperialismo estadounidense y sus lacayos continúan agrediendo a Cuba, manteniendo y reforzando un criminal bloqueo financiero, económico y comercial contra el pueblo de Cuba, tratando de acabar con la soberanía que con dignidad lleva defendiendo desde hace 61 años la revolución cubana.

“¡Nuestros tripulantes, nuestros heroicos trabajadores del aire y todos nuestros abnegados compatriotas sacrificados cobardemente ese día, vivirán eternamente en el recuerdo, en el cariño y la admiración de nuestro pueblo! ¡Una patria cada vez más revolucionaria, más digna, más socialista y más internacionalista será el grandioso monumento que nuestro pueblo erija a su memoria y a la de todos los que han caído o hayan de caer por la Revolución!” ( Palabras del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el acto de despedida a las victimas del crimen de Barbados, celebrado el 15 de Octubre de 1976 en la Plaza de la Revolución).

Secretaría de Antiimperialismo