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Dignidad es una miniserie chileno-americana sobre la Colonia Dignidad. Para quien no la conozca, Colonia Dignidad (Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad era su nombre completo) fue un asentamiento alemán en Parral (Chile) en la que se combinaba actividades de caridad a la población pobre de la zona como un hospital para la comunidad o becas de estudio con una secta criminal y el trabajo esclavo. Conjugaba actividades paternalistas y piadosas con su funcionamiento como campo de concentración, tortura y asesinato durante la represión de Pinochet. Traficó con armas con consentimiento de la embajada de República Federal Alemana y se consintió la pedofilia de su líder, un cabo del ejército nazi, Paul Schäfer, quien se instaló en Chile porque en Alemania era perseguido por pederastia.

Dignidad podría haber ahondado en las contradictorias relaciones de los estados con las abyecciones de sus aliados. Pinochet y la posterior democracia chilena, Schäfer no fue detenido hasta 2005, miraron hacia otro lado ante las denuncias de abusos sexuales a niños, según la serie, por los beneficios sociales de la actividad caritativa de la organización. El contraste entre la atención médica gratuita con la tortura y asesinato de miles de revolucionarios chilenos tiene la suficiente fuerza para que podamos comprender mejor la formación del fascismo. Podría haberse centrado en la perversa lógica del trabajo agrario esclavo (que no aparece en la serie) y las obras benefactoras (como el robo de niños del franquismo o las obras de Teresa de Calcuta).

Dignidad, aunque se acerca al escándalo de la connivencia del Estado con una secta que esclavizaba a la población y violaba menores a cambio de unas pocas migajas paternalistas, prefiere convertir la miniserie en una historia de salvación familiar a partir de la trayectoria de tres niños crecidos en la Colonia. Leo, fiscal que investiga la Colonia y que estudió gracias a una beca de Schäfer para estudiar en Alemania, su hermano que se quedó en la Colonia Dignidad y Anke, una alemana crecida y educada allí.

Es cierto que al principio de cada episodio se rememora algunas de las atrocidades políticas cometidas, pero la historia poco a poco se centra en la redención de los personajes. Anke, que no ha padecido abusos sexuales, es el único personaje que se mantiene incólume y en cierta forma infantil y prisionera de la retórica religiosa con la que se sostiene ideológicamente la comunidad. Pedro es una víctima de abusos sexuales continuados, el favorito de Schäfer, cuya madurez mezcla ingenuidad fanática religiosa con locura homicida de la que solo le salva el amor presexual hacia Anke. Leo, el protagonista de la serie, pasa por distintas fases de catarsis sobre su pasado y la realidad de que ha sido la Colonia Dignidad la que con una beca le permitió salir de Parral y convertirse en fiscal. Leo tiene que enfrentarse al hecho de que sacrificó a su hermano en el altar de la pederastia y que abandonó a su familia en la miseria.

Dignidad permite intuir muchos de los mecanismos de penetración comunitaria del fascismo en las clases populares mediante instituciones de beneficencia y cómo estas ventajas incentivan al Estado a mirar hacia otro lado ante los crímenes más salvajes. Desgraciadamente, en la serie no aparece el movimiento popular, formado por madres de menores secuestrados, que destapó realmente las atrocidades que se cometían bajo la dictadura y la democracia, sino que lo sustituye por el héroe individual. No obstante, Dignidad muestra mucho de lo que ha ocultado el estado chileno, que ha convertido un campo de concentración en lugar de vacaciones donde se celebran bodas sobre los restos de revolucionarios chilenos.

Jesús Ruiz