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Dos maestras, comunistas y defensoras de los derechos de la infancia y la mujer cuyas vidas merecen y deben ser contadas.

Josefa (Badostáin, 1883) y Elisa (Tafalla, 1893), fueron dos mujeres con un valor excepcional, adelantadas a su tiempo, pioneras a comienzos del siglo XX de la renovación pedagógica, en defensa de los derechos de la mujer y la infancia, y con un alto grado de compromiso social y político.

Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, sustituyeron manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas de la realidad social. Josefa Úriz, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con sala de lectura y gestión de préstamo de libros.

Estudiaron Magisterio y becadas en Europa conocieron las corrientes de renovación pedagógica que pusieron en práctica en sus clases. Terminados sus estudios, coinciden en la Escuela Normal Femenina de Girona. Desde el primer momento sus métodos chocan con los estamentos  conservadores de la ciudad y la dirección. Tras varios incidentes, denuncian sus clases por inmorales. Una de las causas fue recomendar a sus alumnas el libro “La condición social de la Mujer en España” de Margarita Nelken. Esto derivó en un expediente que provocó un gran debate en la prensa, importantes representantes de la cultura apoyaron a Josefa. Finalmente durante la Dictadura de Primo de Rivera es sancionada.

Proclamada la II República, trabajan en la Escuela Unificada de Magisterio de Lleida, Josefa es nombrada Directora en 1932 y junto a un grupo de profesorado organizan el Movimiento “Batec” con el objetivo de extender y utilizar el Método “Freinet” en sus aulas. Impulsaron el contacto directo del profesorado con el pueblo, el trabajo cooperativo, las actividades extraescolares y crearon las primeras asociaciones de padres. Se opusieron al aprendizaje memorístico, fomentando el uso de otros materiales distintos de los libros texto como publicaciones que el alumnado hacían en pequeñas imprentas en sus colegios.

Josefa organiza y participa activamente en las Misiones Pedagógicas que entre 1932 y 1934 recorrieron Lleida, llegando hasta el Valle de Arán. Funda FETE-UGT en Lleida y Elisa en Tarragona. Antes del estallido de la guerra, las hermanas se afilian al Partit Comunista de Catalunya, y participaron en la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Durante la Guerra Civil continúan volcadas en su trabajo, inician un Programa en la Retaguardia llegando a dar 100.000 menús infantiles al día.

Al ser ocupada Barcelona, toman el camino del exilio. Las hermanas Úriz gestionan desde Francia la evacuación hacia América Latina de cientos de personas. Con la invasión alemana, luchan con la resistencia española en París,  se organizan en la F.F.I. (Fuerza Francesa de Interior) cuya lucha contra los nazis ha sido reconocida por la Historia.

La defensa de los derechos de la mujer fue una constante en sus vidas. En 1934 impulsan la Asociación de Mujeres Antifascistas Españolas (MAE). En 1946 se organizan en la Unión de Mujeres Españolas (UME) con sede en París, llegaron a contar con más de 7.000 afiliadas.

Elisa perteneció durante años al Secretariado de la FDIM desde la cual propone la instauración del Día Internacional del Niño, proclamado por la ONU en 1954, culminando una trayectoria que, junto Josefa, tuvo como objetivo la protección y preparación intelectual de niños y niñas.

Son expulsadas de Francia, por ser militantes comunistas en la denominada 'Operación Bolero'. Se instalan en Berlín (RDA) en 1951 hasta su muerte, Josefa en 1958 y Elisa 1979. Su labor y su lucha son enormes, como enorme es la losa de olvido impuesta a sus vidas.

Tatiana Delgado