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El 27 de febrero 2020 el presidente de EE.UU., Donald Trump, muestra un mapamundi que presenta el grado de preparación de cada país frente a posibles epidemias o pandemias afirmando que “Estados Unidos es el país mejor preparado”. El mapa que enseñó a los periodistas se basaba en el índice de la Seguridad Sanitaria Global (Global Health Security Index) de la Universidad Johns Hopkins. Esta universidad es la fuente que citan todos los medios como referencia científica cuando presentan las estadísticas del Covid-19 y siempre con el adjetivo “prestigiosa” para decir al receptor de la noticia que el origen de esta información es incuestionable. Quien pusiera en duda por ejemplo los datos que ofrece la página web de la JHU acerca de la pandemia se revelaría en seguida como ignorante y atrevido. Pues bien, seamos atrevidos pero nada ignorantes.

La JHU se considera a si misma la vanguardia mundial en ciencias de la salud. La universidad privada fue creada en 1876 para formar la élite del país y es financiada por los magnates más ricos; con nueve facultades y 30 institutos ha conseguido nada menos que 35 Premios Nobel. La Escuela de Salud Pública de la universidad recibió en 2001 un nombre nuevo: JH Bloomberg School of Public Health, porque el banquero de Wall Street Michael Bloomberg es ahora su principal financiador. Como alcalde de la ciudad de Nueva York se dedicaría más tarde a la privatización del sistema de salud, que en la pandemia del coronavirus acumula más muertos que ninguna otra ciudad. El segundo mecenas de la JHU es la fundación Bill&Melinda Gates Foundation, la fundación empresarial más grande del mundo y por tanto poderosa a la hora de conceder o no subvenciones millonarias. La fundación de Gates es también la mayor fuente de ingreso de la Organización Mundial de la Salud después de la retirada del gobierno de E.E.UU.: Gates anunció que donará hasta 250 Millones de dólares, una suma mayor que muchos estados donan, como por ejemplo el estado español que aporta 26 millones.

¿Qué ha hecho la actividad filantrópica para solventar carencias sociales y especialmente por la ciencia de la salud?

Los mecenas de universidades y organizaciones benéficas han gastado muchos millones de dólares y euros en campañas de vacunación, en donaciones que beneficiaron países con sistemas de salud muy deficitarios y sobre todo se dedican a la financiación de Institutos de investigación. La fundación Gates dedica mucho dinero a la investigación para descubrir y desarrollar nuevos medicamentos y tecnologías de la salud, por ejemplo ha destinado unos 580,5 millones de euros para luchar contra la malaria, de ellos dos millones recibió la Fundación Clínic de la Universidad de Barcelona. La Universidad de Santiago de Compostela participa en el programa científico 'Grandes desafíos en la salud mundial' con una iniciativa dirigida al desarrollo de una vacuna nasal contra la Hepatitis B (Revista Offarm 2007). Pero los grandes desafíos de la salud pública mundial no son la hepatitis ni la malaria, que son enfermedades muy graves que afectan a muchas personas, sobre todo entre los colectivos más pobres en Asia, África y América, que no tienen acceso a fuentes de agua potable, no tienen seguridad alimenticia porque las fábricas de empresas multinacionales contaminan su agua, la tierra que cultivan y el aire que respiran.

Los grandes desafíos no determina un colectivo de expertos o un gremio democrático, lo que son los grandes problemas de la salud depende por una parte del director o de la directora de la fundación (la vacuna nasal es una investigación en nanotecnología, por eso le interesa a Gates) y por otra tiene en cuenta los beneficios de las grandes empresas del sector salud. Los países a menudo se ven forzados acombatir enfermedades como la poliomelitis porque la fundación les dona el dinero, cuando por ejemplo en la India la diarrea se lleva muchas más vidas por delante.

La pregunta entonces es ¿qué han hecho los filántropos para crear estas carencias sociales que ahora pretenden paliar con el dinero de sus fundaciones?

Los miles de millones de los que disponen las fundaciones proceden de la explotación de miles y millones de obreros y obreras en el mundo entero; es dinero que arrebatan a diario a las masas trabajadoras dejando las personas en la más humillante miseria para después presentarse como benefactores altruistas que no piden nada a cambio.

¿Son realmente tan altruistas?

Una persona como Bill Gates, que se ha dedicado toda su vida a la explotación y la rapiña no se convierte con la “jubilación” en santo. Además, el sistema capitalista no se lo permitiría. Si la fundación donara mucho dinero para mejorar la atención primaria estropearía el negocio de las empresas farmacéuticas, porque así se evitarían muchas enfermedades (ejemplo es la sanidad en Cuba). Es justo lo contrario: Para avanzar en la privatización de la sanidad la fundación Gates invierte sus capitales en empresas farmacéuticas (Pfizer, Novartis). A través de la fundación Gates estas empresas estaban siempre presente cuando la OMS elaboró en el 2012 el Plan de Acción Mundial para la Vacunación, a pesar de que muchas de estas empresas se benefician de este Plan. Junto con ellos los Gates sabían construir una red de organizaciones que fomentan la gestión privada y global de la salud. El mejor sitio para dedicarse al “networking” (crear redes de contacto e influencia) es el Foro de Economía Mundial en Davos. Cada año se reúnen los grandes capitalistas del mundo entero y sus lacayos políticos en enero en los Alpes suizos en un entorno bucólico y tranquilo:

  • GAVI – En enero del año 2000 Gates funda la Alianza Global de Vacunación e Imunización (Global Alliance for Vaccines and Immunisation) en el Foro de Economía Mundial en Davos; apoyado por algunos gobiernos del G7. Desde su fundación advierte Gates de futuras pandemias con millones de muertos, pero niega el hambre y la miseria igual que las guerras imperialistas de EE.UU. y de la UE.

  • CEPI – En el encuentro del FEM en el año 2016 se crea La Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations) también en Davos.

  • En el encuentro de enero del 2020 ya se anunció un programa contra el Covid 19, una semanas antes de la declaración de la OMS de una emergencia de salud pública mundial. La entidad líder de la iniciativa es el CEPI.

Lo que hace la fundación Gates en realidad son inversiones que le permiten crear unos mercados en los que ellos adquieren unas posiciones dominantes. La fundación dona algunos millones pero acaba por tomar el control de instituciones que valen varios miles de millones y sectores que son claves para la privatización de la atención sanitaria. La industria farmacéutica factura cada año unos 1000 billones de dólares.

¿Hay alternativa a los mercados sanitarios?

El sistema de salud opuesto y realmente prestigioso es el cubano, incluso los medios no afines se ven obligado reconocer el éxito del sistema cubano de salud pública. «Cuba es conocida por su capacidad para conseguir buenos datos sanitarios, a pesar de tener que lidiar con la crisis económica. Con un sistema sanitario basado en la salud pública y la atención primaria, el país ha invertido en el personal sanitario. Los esfuerzos en el combate contra el Covid-19 son excepcionales», afirma John Ashton de la Royal Society of Medicine del Reino Unido. A pesar de que Cuba gasta solo el 5 % en salud por persona de lo gasta EE.UU.

Por eso resulta ridículo cuando la universidad Johns Hopkins afirma que el sistema de salud de EE.UU. es el mejor preparado para enfrentar una epidemia o una pandemia. En realidad es el sistema más exclusivo y elitista, el más caro y mortal. La actual crisis ha desenmascarado el índice como “una burda mentira” (The Lancet, revista científica de medicina).

Como buenos comunistas tenemos que estar atentos a los avances de la ciencia y la tecnología para entender como son usadas y mal usadas. No se puede ser un activista político sin referirse a las distintas formas en que la ciencia y la tecnología tienen un impacto en la sociedad moderna y para poder desvelar las ideologías que intentan preservar al capitalismo decadente de la crítica de la ciencia marxista.

Drahger