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En este artículo se pretende ilustrar en mayor o menor medida el impacto medioambiental que el ser humano provoca en su entorno y lo necesario que es tomar consciencia al respecto. La actividad industrial y el consumo de recursos naturales a una escala nunca antes conocida pone en jaque a toda la especie humana y a la gran mayoría de animales y plantas que componen la biosfera, cada año se ven reducidos los números de estas especies debido a la explotación de los recursos naturales y la consiguiente desaparición de los hábitats, amén de otras muchas especies que se han extinguido o están en peligro de desaparecer para siempre poniendo en peligro el equilibrio de los ecosistemas donde cada una tiene un papel determinante en los procesos naturales que modifican su entorno.

El cambio climático es un proceso natural que siempre ha estado presente en el planeta y es consecuencia de varios factores que influyen en la variabilidad de los niveles de Oxígeno, Nitrógeno y Dióxido de Carbono en la atmósfera.

La atmósfera es la acumulación de gases a efecto de la gravedad que ejerce La Tierra y que rodean el planeta. Los gases que la componen son:

Nitrógeno: 78.08%

Oxígeno: 20.95%

Argón: 0.93%

CO2: 400ppmv (Partes por millón en volumen)

Hidrógeno, Helio, Metano, Kriptón, Óxido nitroso, Xenón y Monóxido de carbono, son otros gases que la componen pero en menor escala.

Hoy en día encontramos diversidad de posturas. Muchas personas consideran incluso que es un mito y que la especie humana no influye para nada en estos procesos naturales, pero de ser así tampoco lo harían el resto de especies y salta a la vista que tanto la fauna como la flora modifican los hábitats que pueblan y confieren a estos distintas carácterísticas; podemos afirmar que las especies evolucionan junto con el entorno que las rodea y a su vez estas hacen evolucionar el propio entorno. Así pues afirmar que la especie humana no influye en los procesos naturales del planeta es como negar que el Sol calienta.

Desde que el capitalismo entró en su fase imperialista hemos visto drásticos cambios en la extensión e incluso la desaparición de los espacios naturales, todo con el único objetivo de extraer las materias primas y procesarlas posteriormente en forma de productos que puedan distribuirse en el mercado. El capitalismo no entiende de desarrollo sostenible, si de alguna manera se puede extraer beneficio que se traduzca en capital se lleva a cabo, sin sopesar las consecuencias ya sean a largo, medio o corto plazo, que estas actividades de extracción, procesado y construcción puedan tener en el planeta y en quienes habitan en él.

A mediados del siglo XVIII(1760) comienza la revolución industrial, originándose en Inglaterra y arrancando así todo un proceso de expansión tecnológica e imperialista que provocaría grandes cambios en el mundo. Hasta entonces el ser humano se había valido de la tecnología que desarrollaba, cada vez menos rudimentaria, pero el impacto medioambiental no era comparable, sabiendo que la población era bastante más reducida: 1000 millones de personas en el año 1800 a 7700 millones hoy en día, actualmente se calcula que hemos ocupado el 7,6% de la superficie del planeta, hablamos de poblaciones o núcleos urbanos sin tener en cuenta las zonas destinadas al trabajo y la producción. Antes de la revolución industrial no se había extendido el uso de los combustibles fósiles, que hoy por hoy son la mayor fuente de energía, en torno a un 86% de la energía utilizada se extrae de la quema de estos combustibles. Estas materias se encuentran bajo tierra y son el producto de cientos de millones de años de procesos naturales que sufre la materia orgánica (restos de bactérias, microorganismos, algas, plantas, animales), las altas presiones y los cambios de temperatura generan carbón, petróleo y gas natural entre otros. Elementos que se extraen del subsuelo y para ello necesitamos construir una serie de plantas industriales de extracción, procesado y refinamiento que permitan sacar el máximo partido a estos recursos naturales para su consumo. Al construir estas plantas energéticas constribuimos a la destrucción de buena parte de los ecosistemas del planeta, vemos como especies son desplazadas de sus hábitats que cada vez son más reducidos. El capitalismo devora todos los recursos, provocando que la tierra pierda nutrientes y elementos esenciales, sin estos se acelera el proceso de erosión y por tanto también la desertización, aumenta por tanto el riesgo de inhundaciones y de incendios que cada año son más frecuentes, todos somos testigos.

Tengamos en cuenta la cantidad de industria que necesita el capitalismo para procesar la inmensa cantidad de recursos naturales que engulle en un afán de competición absurdo. El aumento sin precedentes en la expansión del transporte, la extracción de madera, los cultivos permanentes, ganadería, cultivos de "tala y quema", agricultura de subsistencia o la extracción de combustibles para uso doméstico está contribuyendo enormemente a la deforestación, además de contribuir a aumentar los niveles de contaminación; si tenemos en cuenta que todo lo enumerado anteriormente se vale de la quema de combustibles fósiles para poder funcionar, nos hacernos una idea de las cantidades de CO2 que se expulsan a la atmósfera por la quema de bosques o combustibles y sólo hablamos de las zonas tropicales en proceso de deforestación, hay muchas zonas del planeta que llevan siendo explotadas siglos.

Vivimos en un planeta en el que los ecosistemas se establecen interconectados los unos de los otros, el más mínimo desequilibrio en uno provoca cambios en el resto, de la misma forma que en nuestro cuerpo cada músculo se conecta con el siguiente y todos trabajan para que nos podamos mover, en el planeta todos los sistemas están conectados entre sí, océanos con mares y ríos que se conectan con desiertos, que se conectan con sabanas, que se conectan con las selvas, que se conectan con las montañas, que se conectan con los bosques, etc. El sistema capitalista se centra en el consumo sin control para producir beneficios en masa y concentrarlos en unas pocas manos. Desde hace tiempo la comunidad científica viene avisando de los problemas de este estilo de producción, también los y las comunistas somos conscientes de que este sistema acabará por destruirnos; el planeta también ha empezado a avisarnos a través del calentamiento global y el menguar de las zonas polares.

Por tanto, el debate no se centra en si existe o no un impacto medioambiental o si existe o no un cambio climático, ambas cosas han existido en el planeta desde que los primeros microorganismos lo poblaran, esta relación dialéctica es la que ha determinado la evolución de la corteza terrestre, los procesos atmosféricos, el crecimiento y retroceso de los polos, la subida y bajada del nivel del mar. La cuestión es que la tierra tiende a calentarse, bien por la expulsión de gases de efecto invernadero mediante erupciones volcánicas, que siempre fueron la antesala de una edad de hielo, o bien por nuestra quema de combustibles, y sabemos que estos gases residuales retienen el calor que lanza el Sol en forma de luz y energía, como sabemos que la causa y el efecto estarán siempre presentes en la naturaleza.

El planeta y su biosfera trabajan en procesos que pueden llegar a durar millones de años y mantienen el equilibrio elemental que confiere a la Tierra las características que propician la vida y su desarrollo en ella. El 18 de abril se registraron 418,7 ppm (partes por millón) de concentración media diaria de dióxido de carbono en el observatorio de Vigilancia Atmosférica Global de Izaña, nuevo récord histórico y el observatorio de Mauna Loa (Hawái) alcanzó 417,8 ppm el día 9 de abril, confirmando la tendencia de crecimiento de este gas a nivel mundial. La acumulación de estos gases está acelerando el cambio climático, el polo norte prácticamente está desapareciendo y los capitalistas en vez de contener y controlar la producción desarrollan nuevas vías de comercio atravesando lo que antes era zona de caza de los osos polares. No obviemos que la Tierra está sufriendo cambios muy bruscos y los mecanismos que se activen en ella para contrarrestar sus efectos serán igual o más bruscos... El sistema capitalista debe caer y así poder prosperar en el futuro con un socialismo medioambientalmente consciente y ecológico.

Sergio Vega Pardo.