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En la Historia de la sociedad de clases, la guerra ha sido el medio último que la clase dominante utiliza para llegar a sus objetivos económicos, sin importar los daños, humanos y de infraestructuras que ello conlleva.

Actualizando los datos de los gastos militares de la actual carrera de armamentos, durante 2019 esta partida a nivel mundial llegó a 1,8 billones de euros, con un incremento del 3,6% respecto del año anterior, que supone el más elevado desde 2010; desde este año hasta 2019, el incremento experimentado ha sido del 7,2%

¿Cuáles son los conflictos que conducen a este incremento presupuestario?, ninguno en concreto y todos en general, el principal objetivo es la supervivencia del capitalismo en su actual fase de crisis general. En su desesperación por mantener el liderazgo como primera potencia mundial, el imperialismo norteamericano aumentó su gasto militar en el 5,3% en este período, llegando a la escandalosa cifra de 732.000 millones de dólares que representan el 38% del gasto militar mundial. ¿Para qué?, ¿para el mantenimiento de la paz? Su objetivo no es otro que mantenerse como primera potencia mundial, por cualquier medio.

La Primera y la Segunda Guerras mundiales tuvieron como objetivo resolver las crisis del capitalismo de 1873 y 1929, respectivamente, así como tratar de reordenar el reparto mundial de las colonias en favor de las potencias con menor influencia en esa geopolítica. En el ínterin de estas guerras, el aumento del gasto militar fue frenético. Las muertes ocasionadas se cuantifican en 9 millones de soldados muertos, más 7 millones de civiles de la propia contienda, a los que se suman otros 6 millones por causa del hambre, enfermedades y otras relacionadas con éstas.

La Segunda GM, tiene como base material la crisis del “jueves negro de 1929”, la depresión de la década de los 30, fundidas ambas con la falsa formulación de la Paz de París, así como la posición desfavorable para Alemania en el reparto del dominio colonial.

Las muertes registradas en esta II GM oscilan entre 55 y 60 millones, aumentando algunas fuentes esta cifra hasta los 100 millones.

La necesidad del imperialismo yanki de reordenar la geopolítica mundial a su favor frente al prestigio de la URSS, como auténtica fuerza victoriosa frente al fascismo, lleva a aquel nefasto 6 de agosto de 1945, cuando el genocida presidente Truman ordena el lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, que vuelve a repetir tres días después sobre Nagasaki. La bomba maldita sobre las dos ciudades ocasionó el asesinato de más de 210.000 personas entre las dos ciudades que quedaron desbastadas, aunque el gobierno nipón ha elevado la cifra de muertos en ese año en las dos ciudades hasta las 500.000 personas. El “argumento político” ofrecido por el imperialismo fue “la amenaza soviética”; ¡¡500.000 personas asesinadas para contener el crecimiento del socialismo!!

Hoy, las graves dificultades del sistema capitalista internacional para mantener el ciclo de reproducción ampliada del capital, así como las pugnas entre grandes potencias, están impulsando una nueva carrera de armamentos, en esta ocasión con una mayor letalidad debido a la aplicación de avances científico-técnicos de última generación. Armas hipersónicas, aplicación del 5G al manejo de enjambres de drones, la ampliación de bases militares en cada vez más países, y entre ellos España, todo ello está llevando a un multimillonario gasto militar que se detrae de los presupuestos sociales necesarios para atender al bienestar de las poblaciones.

Hoy se multiplican una gran diversidad de escenarios de guerra, que se mantienen en el tiempo con cualquier pretexto, y que causan cientos de miles de víctimas. Ni tan siquiera con ocasión de la pandemia de la Covid-19 fue posible establecer algún alto el fuego a esa barbarie, en cualquiera de los distintos escenarios. Los EE UU se han desentendido de los acuerdos de limitación de armas nucleares que se acordaron en su día con la Unión Soviética. El riesgo de una confrontación militar de grandes dimensiones se acrecienta. El capitalismo senil monopolista, en su desesperación, es capaz de cualquier barbaridad para tratar de mantener su hegemonía mundial. La soberanía de las naciones está amenazada por las necesidades que tienen las grandes potencias imperialistas de controlar áreas geopolíticas cada vez más extensas, a una gran cantidad de países al mismo tiempo, y a continentes enteros.

La clase obrera internacional está objetivamente interesada en el mantenimiento de la paz, para avanzar en la lucha revolucionaria por la sociedad socialista, y por el comunismo. La guerra imperialista también será una amenaza que utilizarán las potencias capitalistas cuando las fuerzas obreras y populares vayan cambiando la correlación de fuerzas creando, con ello, mejores condiciones para la conquista del poder. La paz es una condición necesaria e imprescindible para la lucha revolucionaria y para el futuro de la Humanidad.

Por ello las fuerzas obreras y populares levantamos la bandera de la paz como seña de identidad de la futura sociedad que aspiramos a construir, y como condición necesaria para llegar a ese objetivo. Hoy mismo es necesario desarrollar una amplia política de alianzas en este frente contra la guerra y por la paz, organizando las más amplias plataformas antiimperialistas en todos los estados, con la aspiración de avanzar hacia una coordinación a nivel mundial de las mismas, como amplio frente de masas que frene en seco el riesgo real de la desaparición del planeta y hasta de la especie humana.

Un Frente Mundial Antiimperialista que organice a las masas es un instrumento imprescindible. Nos jugamos el futuro, nos jugamos la vida y por ello debemos llevar la iniciativa y luchar con ambición con la consigna ¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!

¡Luchar por el desarme es luchar por la Paz!

¡Luchar por la Paz es luchar por la Vida!

¡Luchar por la Vida es luchar por la Humanidad!

Por la salida de la OTAN y cierre de todas las bases militares extranjeras

Cancelación inmediata de todo el gasto destinado a la compra de armamentos

A 6 de agosto de 2020

Secretariado Político del CC del PCPE