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Gestación subrogada, gestación por sustitución, maternidad subrogada… cuánto eufemismo para disfrazar lo que realmente sucede: SE ALQUILAN MUJERES.

Tras el falso mito de la libre elección y del altruismo se esconde la cruda realidad. Al igual que la prostitución, los vientres de alquiler llevan implícitos la deshumanización de la mujer. Convirtiéndola en un contenedor vacío que se alquila durante nueve meses. Curioso que este hecho solidario siempre se de en las mismas condiciones: mujer obrera con pocos recursos económicos y clientes burgueses con un elevado nivel económico.

Y sí, hablamos de clientes, pues se trata de un negocio. Hablamos de relaciones económicas pues ambas partes firman un contrato donde la mujer que albergará el hijo o hija de los clientes pasa a ser su propiedad durante 9 meses, teniendo que cumplir todas las exigencias impuestas sobre alimentación, residencia, vida sexual y un largo etcétera recogido en las obligaciones de las gestantes dentro del contrato. Contrato donde la única obligación de los “padres” es pagar. Se ofertan kits lowcost o paquetes de oferta; se habla en términos comerciales del cuerpo de la mujer gestante.

Pero oigan, que estas mujeres son libres de hacer con sus cuerpos lo que quieran y nadie las obliga ¿no era eso lo que el feminismo quería? ¿libertad para que las mujeres decidan sobre sus cuerpos? Yo me pregunto, qué libertad es esa que te lleva a jugarte la salud, dejar de ser tu dueña durante nueve meses para gestar a un bebé que tendrás que entregar y convertirte en objeto, todo ello porque la necesidad extrema te obliga. Esta falsa libre elección es la herramienta que usa la burguesía para convertir el feminismo en relaciones mercantiles donde la mujer trabajadora es la que sufre las consecuencias, pues a los innumerables ataques que sufre la clase obrera se le suma la opresión que se le ejerce desde el régimen capitalista y machista por ser mujer, convirtiendo su cuerpo y su “libertad de elección” en un bien más de explotación del que extraer beneficio.

Son muchos los riesgos cuando utilizan tu cuerpo como una incubadora: la hiperestimulación hormonal necesaria puede producir consecuencias en la salud para el resto de su vida, dolores y sangrados debido a las múltiples pruebas invasivas para garantizar la viabilidad del feto, las cesáreas programadas que suponen mayor riesgo y un largo etcétera. Las consecuencias emocionales, pues gestar a un bebé que entregarás aumenta las posibilidades de sufrir depresión postparto, estrés postraumático y psicosis puerperal. Riesgos de los que se informa poco a las mujeres. Riesgos que nunca decidirán correr las mujeres burguesas, son las mujeres trabajadoras víctimas de la pobreza, el desempleo y las peores consecuencias del capitalismo las que se verán abocadas a ello con tal de preservar su supervivencia. Por eso los vientres de alquiler se convierten en una cuestión puramente de clase pues son uno de los ataques más brutales por parte de la burguesía a las mujeres obreras.

Hablan los que optan por este método de incomprensión y violencia hacia ellos. Me pregunto si no les pareció violento tratar a una mujer como una mera mercancía de la que podían disponer solo por pagarle, si no se sintieron violentos al pensar los vínculos emocionales que genera la mujer tras la gestación o las secuelas físicas y emocionales que le quedan para toda la vida.

El capitalismo en su unión con el patriarcado muestra su cara más feroz contra la mujer obrera, deshumanizándola y convirtiéndola en simple mercancía al servicio de sus intereses, legitimando y normalizando la explotación más extrema. No debemos ceder ni un milímetro ante la burguesía que solo busca el beneficio económico de nuestra existencia, la libertad sexual y reproductiva real pasa inevitablemente porque ninguna de estas elecciones esté condicionada por la necesidad económica de la mujer. La mujer obrera no es un bien material al servicio de los caprichos de la burguesía.

Inés.