Compartir

A primera vista puede parecer que la cuestión de Indochina y el Pacífico no interesa a los obreros europeos. Pero si se recuerda que:

a) Durante la revolución los aliados, al no tener éxito en su ataque a Rusia por el oeste, buscaron la forma de hacerlo por el este. Y las potencias del Pacífico, América y el Japón, desembarcaron tropas en Vladivostock, mientras que Francia enviaba regimientos de indochinos a Siberia para ayudar a los blancos.

b) Actualmente el capitalismo internacional tiene toda su fuerza vital en los países coloniales. Allí encuentran materias primas para sus industrias, plaza para sus capitales, salida para sus productos, mano de obra barata para su ejército de trabajo y, sobre todo, soldados indígenas para sus ejércitos de contrarrevolución. Un día u otro, Rusia revolucionaria tendrá que medirse con este capitalismo. Es necesario entonces que los camaradas rusos conozcan toda la fuerza y todas las maniobras cercanas o lejanas de su adversario.

c) Al haberse convertido en el centro de las ambiciones imperialistas, el Pacífico y las colonias que lo rodean pueden convertirse en el futuro en un foco para una nueva conflagración mundial, cuyas consecuencias pagaría el proletariado.

Estas afirmaciones demuestran que el problema del Pacífico interesa a todos los proletarios en general. [Indochina y el Pacífico. La Correspondence Internationale Nº 18 ,1924]

La Primera Internacional echó las bases del movimiento comunista internacional, pero su breve existencia no le permitió ir más allá de las normas fundamentales y no pudo examinar a fondo el problema colonial.

En cuanto a la Segunda Internacional sus líderes aprovecharon hasta la más mínima ocasión para subrayar su adhesión sin reservas a la política imperialista aplicada por los capitalistas en sus posesiones coloniales.

Bajo las órdenes de estos señores llovieron las bombas sobre los poblados indígenas y se emprendió una represión de una crueldad y un salvajismo inauditos. Nadie ignora que con su política estos oportunistas buscaban dividir a los obreros blancos y a los obreros de color, ni que los sindicatos, obedeciendo a estos dirigentes tramposos, se negaron a admitir en su seno a los hombres de color. En su política colonial, más que en ninguna otra parte, la Segunda Internacional se desenmascaró como una verdadera organización pequeñoburguesa. Es por eso por lo que, hasta la revolución de octubre, el socialismo era considerado en los países coloniales como una doctrina reservada a los blancos, un nuevo medio de engaño y explotación.

Le tocaría a Lenin inaugurar una nueva era verdaderamente revolucionaria para los países coloniales.

Fue el primero en condenar los prejuicios hacia los pueblos coloniales afianzados en numerosos obreros de Europa y América.

Fue el primero que comprendió y subrayó la importancia para la revolución mundial de una solución correcta a la cuestión colonial.

Fue Lenin el primero que captó la importancia de ganar a los pueblos coloniales para el movimiento revolucionario. Fue el primero en subrayar que la revolución socialista sería imposible sin su participación.

Con la clarividencia que siempre lo caracterizó se dio cuenta de que, para llevar a cabo la revolución en las colonias, había que saber utilizar a fondo el movimiento de liberación nacional que crece en esos países. Comprendió que, al apoyarlo, el proletariado mundial ganaría un gran número de nuevos y poderosos aliados para la revolución socialista. [Lenin y el Oriente. La Sirene, 21-1-1926]

En su charla sobre Lenin y el problema colonial el camarada Stalin ha subrayado que los reformistas y los líderes de la Segunda Internacional no se animaron a poner en pie de igualdad a los pueblos de raza blanca y a los pueblos de color, que Lenin rechazó esta desigualdad y denunció el obstáculo que separaba a los esclavos civilizados del imperialismo y los pueblos esclavos no civilizados.

Enseguida el camarada Stalin rechazó el punto de vista según el cual la victoria del proletariado sería posible en Europa sin una alianza directa con el movimiento de liberación en las colonias. [Intervención sobre el problema nacional y colonial en el V Congreso Mundial de la Internacional Comunista, 1924]