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Se ha aprobado el llamado Ingreso Mínimo Vital (IMV) a “bombo y platillo”, con toda la pompa y la solemnidad necesaria instruida por el maestro de ceremonias Pablo Iglesias, donde emocionado explicaba la importancia del “momento histórico”.

El prestidigitador que prometió no hace tanto -a la última crisis- “el asalto a los cielos”, donde definía al PP y a los PSOE como “casta” y berreaba -con un contenido vacío pero con gran histrionismo- que “se tenía que hacer justicia a la “gente” del país que ya soportaba demasiado agravios” se conforma ahora con una medida de pura paliación de profundos y mucho más graves males que afectan al conjunto de la clase obrera.

Un momento histórico, efectivamente, donde a los trabajadores y trabajadoras nos llueven ERTE’s, ERE’s, cierres de medianas, pequeñas y grandes empresas -como NISSAN-, teletrabajo, precariedad, flexibilidad laboral, … pura miseria social para centenares de miles de familias obreras que ven como apenas al inicio de la nueva crisis el futuro inmediato y a medio plazo es negro como el carbón.

Y ante la situación, la desmovilización social se ha ido desdibujando de forma progresiva, el eje central por el cual la clase obrera y sectores populares nos tendríamos que mover, el cual no es otro que la contradicción entre trabajo y capital enmarcado en la lucha de clases, queda borrado del mapa, cambiado por un difuso marasmo que es “la gente”, “la ciudadanía”, en nombre de la era más posmoderna y deseologizada que estamos viviendo gracias a la nueva y vieja socialdemocracia.

Ante el total y absoluto retroceso, el IMV llega como un “triunfo” de alta política, cuando no deja de ser una nueva estafa. Un nuevo camelo de unos oportunistas políticos, unos vendedores de humo que vuelven -¡ una vez más!- a intentar hacernos comulgar con ruedas de molino.

El pueblo trabajador no necesita limosnas. Necesita trabajo, necesitamos trabajar para producir y generar riqueza; una riqueza que tiene que revertir en beneficios sociales y económicos para el conjunto de la clase obrera del país. Esta es una Ley, una máxima, no solo del marxismo, sino del capital, que los señores promotores del IMV han “olvidado”. Sin la mano de obra nada se produce, nada funciona.

Es la base del modelo productivo capitalista. Leyes similares ya funcionan en Cataluña, por ejemplo, y no solo no han resuelto el problema, sino que este problema -la miseria- se agrava, se cronifica. La raíz es el sistema, el capitalismo, y si profundizamos a las causas del por qué se implementan estas medidas paliativas-caritativas, veremos que nada de inocente tiene que justo ahora y aquí se haga efectivo el IMV.

1) El modelo productivo capitalista español viene dirigido por la UE, capitaneada por Francia y Alemania, y controlado por el Banco Central Europeo. A partir de la división del trabajo pactada con la UE (entonces CEE) en los 80 y 90 del siglo pasado, y los planes de ajuste de la economía para hacer efectiva la unión monetaria, el Estado Español fue designado como un país de servicios. Se calcula que un 80% de los trabajadores/as están vinculados a este sector. Y de este sector, una cuantiosísima parte está vinculada al turismo.

2) La medida reconoce que una gran parte de trabajadores y trabajadoras que se están quedando en paro (vía ERTE’s, ERE’s y/o crónicos) tendrán casi imposible el retorno al trabajo, dadas las brutales características de la nueva crisis capitalista que se está generando. También se reconoce implícitamente que el Estado no tiene ningún tipo de intención de variar el modelo productivo para (re) colocar esta ingente masa trabajadora.

3) La nueva crisis, aun así comportará una revolución tecnológica (robotización, nanotecnología, 5G, domótica, transportes…) que aplicada al sistema productivo suprimirá miles y miles de puestos de trabajo. La precariedad laboral, “in crescendo” desde las reformas laborales, políticas y económicas  de los Pactos de la Moncloa de 1978, provocarían, sin medidas paliativas (como el IMV), una auténtica masacre social e importantísimas revueltas populares, más parecidas a las “revueltas del pan “del s. XVIII e inicios del s. XIX que de la era industrial.

4) Como decíamos en el apartado 1, la división internacional del trabajo otorgaba al Estado Español un papel configurado determinado al sector servicios: la desindustrialización, el cierre y/o la privatización y mal venta de grandes sectores económicos enteros, la dependencia casi total del flujo del capital extranjero a la economía hispana; la total y absoluta carencia de inversión en sectores estratégicos por parte del Estado; la carencia de soberanía política, económica y social respecto a la UE y el FMI (también con la OCDE y el Banco Mundial ) impide la diversificación económica, la inversión en tejido productivo, la creación y/o al menos emisión de moneda propia y políticas sociales incluso socialdemócratas. El gobierno del PSOE + UP cumple una función por lo tanto, de total sumisión a los intereses de los monopolios europeos y norte americanos que controlan no solo la política económica española (y catalana, puesto que la Generalitat juega un papel idéntico de sumisión), sino ya, tan solo, de capacidad de decisión de donde invertir los recursos que se generan. Un claro ejemplo es el caso de Nissan, antigua empresa de capital público Motor Ibérica (Ebro), donde ni se plantean la nacionalización, ni siquiera, temporal.

5) Por lo tanto, desde el PCPC y su Juventud (J-PCPC) afirmamos que el camino no es este, de hacer de repartidor de migajas. Unas migajas que vienen dadas por los fondos de reconstrucción europeo, es decir, se cobrarán -y con unos intereses que nos pueden condenar a un futuro más oscuro que el rescate griego, recordémoslo. El camino no es darnos “migajas”, si no conseguir trabajo digno y bien remunerado, y en caso de paro, subsidios de paro indefinido mientras dure esta situación de carencia de trabajo. Si el capital, vía Gobierno, nos quiere dar “sobras para que no nos muramos de hambre” lo hacen para que continuemos haciendo gasto por mínimo que sea: para poder pagar la compra, el teléfono, el internet, el alquiler por bajo que sea, etc., etc. Dicho de otro modo: para que no nos sublevemos, para que nos conformamos con una vida de miseria.

6) Hay estudios que indican que España es la 5ª economía europea. Es una vergüenza que no tengamos industria, que seamos el Estado que menos invertimos en productividad y producción: el camino es la creación de trabajo y riqueza, de reparto de las rentas del trabajo, de re-nacionalizar aquello privatizado en su día; de estudiar en qué empresas y a qué sectores productivos se tienen que invertir los recursos y cumplirlo; donde se tiene que producir y dónde no para generar trabajo de calidad y poner los recursos al servicio del conjunto de los trabajadores y trabajadoras. Por ejemplo: Telefónica, Iberdrola, SEAT, Motor Ibérica (actual NISSAN), REPSOL o la gran banca ¿eran empresas “improductivas”? ¿No hay que desarrollar economía energética verde? ¿No es necesaria la creación de industria pública sociosanitaria, expropiar grandes empresas privatizadas en su día, y ahora más que nunca en tiempo de crisis?

7) Los Gobiernos español y catalán son gobiernos totalmente al servicio de la UE y el gran capital internacional. Siguen todas sus recetas económicas. Siguen apostando por el camino de la deuda eterna con la UE y el FMI y sus organismos internacionales, como el Banco Central Europeo y el Banco Mundial, que monitorizan nuestra economía de forma constante, y aplican todas y cada una de las medidas que cada ente hacen más pobres y miserables. 3000 millones de € costará el IMV, dependiendo en gran parte del BCE, puesto que se ha aplicado con el consenso y visto bueno de la UE (con De Guindos como avalador). Si se hubiera nacionalizado Telefónica, por ejemplo, se generaría ocupación de calidad, estable, se produciría riqueza y encima, con multimillonarios beneficios año tras año para poder reinvertir en políticas sociales. 3318 millones de € ganó el año 2018. Los beneficios de un año (¡un año!) de una gran empresa de la IBEX igualan la inversión en el IMV.

Se afirmará “que no se puede hacer, que es el mal menor…”. Los trabajadores y trabajadoras no podemos aceptar el chantaje perpetuo del mal menor. Se tienen que aplicar medidas valientes, decididas y generosas para situar en el centro de los intereses los intereses de clase, es hora de la clase obrera. Y la movilización social, la acumulación de fuerzas, y la necesaria concienciación son absolutamente primordiales ahora y aquí. Es hora de situar frente los intereses de la burguesía los intereses de la clase obrera y los sectores populares.

Desde el PCPC y la J-PCPC seguimos insistiendo en el camino de la unidad de acción de todas las fuerzas comunistas; continuamos afirmando que la crisis que tenemos encima es una crisis cíclica del capital, en fase terminal, que será profunda (todos los estudios rigurosos afirman que será peor que el crac de 1929, de la cual solo se salió mediante la Guerra Mundial); y que, por lo tanto, es hora de la movilización social, recuperar la conciencia de clase y revolucionaria e intervenir y promover los movimientos obreros y populares con conciencia de clase.

Articular luchas y hacerlas confluir en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo para acumular fuerzas y organizar la necesaria Huelga General política; arrebatar al Capital su Poder, acabar con el Estado de los Monopolios y construir la sociedad socialista. Solo así la clase obrera tiene futuro. Solo así acabaremos con la era de las miserias.

NACIONALICEMOS LAS INDUSTRIAS ESENCIALES, RENACIONALICEMOS TODO AQUELLO QUE SE PRIVATIZÓ, REINDUSTRIALIZACION E INVERSIÓN EN ECONOMÍA PRODUCTIVA.

SALIDA DE LA UNIÓN EUROPEA, El FMI Y LA OTAN.

ACABEMOS CON LAS MISERIAS SOCIALES, LAS MIGAJAS DE CARIDAD Y ORGANICEMOS LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA.

Àrea de Moviment Popular del PCPC.