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Los futbolistas del Elche ganan el pulso. Tras un día sin entrenar como medida de protesta, la entidad les saca del ERTE y regresarán a los entrenamientos. 

Así titulaba la prensa deportiva local la conclusión de la huelga realizada por los jugadores del Elche. Una plantilla profesional de la 2ª División española, que pese a lo que pudiéramos pensar a priori de este colectivo de personas jóvenes con una retribución muy sustanciosa, han demostrado tener muy claro que su relación con el club ilicitano es laboral y que, lo que les correspondía, como trabajadores que venden su fuerza de trabajo, es defenderla con la mejor arma que tiene a su alcance: LA HUELGA.

Con la paralización de gran parte del tejido productivo, ha quedado palmariamente demostrado que solo el trabajo genera valor, y que sin éste no hay plusvalía posible.  Por eso sus prisas, también en el deporte profesional, para seguir acumulando capital que les permita mantener activa la máquina de generar ganancia.

Pero, como hacen con el resto de trabajadores, y aún mucho más con los que en peores condiciones venden su fuerza de trabajo, es hacerlo rebajando la retribución por  hacerlo, para que sean los trabajadores los únicos que pongan de su parte para que el negocio siga en pie. Desvalorizar y exprimir la fuerza de trabajo, es la consigna del momento de la burguesía, y la plantilla del Elche no solo ha estado a la altura de las circunstancias, sino que le ha doblado el pulso al patrón. 

La directora deportiva afirmaba el día que los jugadores no se presentaron a entrenar que «Estamos viviendo una pandemia que nos afecta a todos, incluido el fútbol. Como nosotros hay muchas personas en peores situaciones, me sorprende ver ciertas actitudes con todo lo que está sucediendo. Yo estoy en la misma situación que ellos, pero entiendo que hay muchas cosas en juego», y pese a lo que pudiera parecer por sus palabras, al día siguiente cedió y el Club sacó a la plantilla del ERTE.

Hay dos elementos a tener en cuenta y que, estos jóvenes jugadores profesionales de fútbol han interpretado muy correctamente:

1) Pertenecemos al mismo Club, somos de la misma empresa, pero nosotros vendemos nuestra fuerza de trabajo y somos trabajadores,  y los directivos son representantes y defienden los intereses de la empresa.  Para nada es lo mismo.

2) Ganamos buenos sueldos, pero se sustentan en un contrato y la empresa está obligada a cumplirlo. Tampoco existe ninguna obligación contractual, ni ética para aceptar rebajar los salarios

Son dos posiciones que hay que valorar y considerar, pues sienta un buen precedente para hacer frente a una de las argumentaciones que, nuevamente, en forma de coacción moral, usará la patronal para forzar a los y las trabajadoras a aceptar reducciones salariales.  Es momento de poner todos de nuestra parte y es necesario que vosotros, que sois personas con buenos salarios, os lo rebajéis voluntariamente. Lo escribo y lo estoy oyendo como repetición de lo que sucedió en 2008, y que tuvo como resultado práctico que ganar 1.000 € pasó de ser un símbolo de pobreza, a un hecho afortunado. 

No podemos aceptar sus interesados argumentos de corresponsabilidad social, pues son pura mentira y nada más que una capa para disfrazar un nuevo ciclo de sobreexplotación de los trabajadores y trabajadoras.

Cosa diferente, y que ya reivindicamos en las páginas de UyL, es que nuestro deseo es que la próxima realidad material que se avecina, acabe definitivamente con los fastos del negocio –para muy pocos directivos y grandes figuras-  del futbol profesional y otros similares.

Recordemos también aquí a los jugadores y jugadoras profesionales como los de la Liga Asobal de Balonmano, u otras muchas, que con sueldos mileuristas o muy poco más que eso, son sobreexplotados por caciques locales que lucen el palmito en los palcos, mientras los tienen entrenando o jugando 7 días a la semana y les pagan con dinero negro más del 50% de sus salarios

Paco Montllor Salens