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La oligarquía necesita seguir empeorando las condiciones de vida de la clase obrera para subsistir como clase dominante. Y va a seguir haciéndolo.

A medida que se van publicando datos, se va confirmando el análisis que desde el PCPE se han venido haciendo desde hace varios años: la crisis capitalista está muy lejos de acabarse y las consecuencias de la misma las están pagando la clase obrera y los sectores populares.

Así lo confirman, por enésima vez, los datos de la última Encuesta de Población Activa referida al primer trimestre de este año. Los datos en bruto nos dibujan un escenario dramático: más de 6,2 millones de parados (un 27,16%) y casi dos millones de hogares con todos sus miembros en paro, por sólo situar dos cifras.

Ocurre con frecuencia que, cuando hablamos de números olvidamos que detrás de ellos hay hombres, mujeres, niños y niñas que padecen el drama del capitalismo en sus propias carnes día a día. Seis millones de personas en paro se traducen en que más de 20 millones de personas en España tienen algún familiar cercano en esa situación y a la que ayudan económicamente en función de unas posibilidades cada vez más menguadas.

Con una media de cuatro personas por familia nuclear, dos millones de hogares con todos sus miembros en paro, nos dicen que hay casi 8 millones de personas afectadas porque no entra salario en casa. Si a eso le sumamos que cada vez son menos las personas que siguen cobrando algún tipo de prestación social, el cuadro es absolutamente terrible.

Las cifras, por su propia naturaleza son siempre frías y no bastan para clarificar la situación en la que se encuentran la clase obrera y los sectores populares españoles.

Esos más de seis millones de personas en paro tienen la fea costumbre de comer (con una cesta de la compra cada vez más cara), pagar hipotecas para que la burguesía no les robe la casa, hacer frente a los libros escolares (porque la burguesía cambia los libros todos los años como si 2+2 dejaran de ser 4 el año que viene); esta misma clase obrera tiene que pagar una factura de la luz que en los últimos cinco años ha subido más de un 60% o volver a pagar unas medicinas (copago) que ya se habían pagado con los impuestos, etc.

Estos datos (y otros muchos que están al alcance de todo el mundo) confirman con puntual tozudez el análisis que venimos realizando desde el PCPE desde hace varios años: el capitalismo se muere a ojos vista y la oligarquía necesita seguir empeorando las condiciones de vida de la clase obrera para subsistir como clase dominante. Y va a seguir haciéndolo mientras no encuentre a una clase obrera organizada y dispuesta a pararle los pies.

Hay un texto circulando, de IU (un adelanto del programa electoral) en el que la organización reformista, ensoberbecida por unas encuestas que mucho prometen y nada demuestran, afirma sin tapujos que puede crear 3,4 millones de empleos de aquí al final de la legislatura, y todo ello dentro del capitalismo, simplemente -dicen- gestionándolo mejor.

Quienes formamos el PCPE no vamos a mentirle a la clase obrera: el capitalismo es incapaz -tampoco es su pretensión- de satisfacer las necesidades básicas de la clase obrera y de los sectores populares. El único camino que tenemos es organizarnos en un Frente Obrero y Popular por el Socialismo para acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad socialista-comunista.

El otro camino es el que transitamos todos los días: hambre, miseria, explotación, represión, guerra… y suicidios. No hay más.

Armiche Carrillo