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Últimamente han surgido unos supervillanos en nuestra sociedad más española, los MENAS, que no son sino menores extranjeros no acompañados provenientes normalmente del norte de Árica, adolescentes entre 14 y 17 años , que cruzan la frontera jugándose la vida bajo un camión, saltando una valla o en un pseudobarco. Frontera que separa sus países de la “tierra prometida”, o eso venden mafias y medios de comunicación a estos jóvenes, la gran Europa, continente lleno de oportunidades para todos donde el “estado de bienestar” se lleva por bandera. La realidad es que África es un continente expoliado y sometido al imperialismo capitalista en el que sus jóvenes tienen un futuro laboral y formativo escaso.

Quien esto firma , se dedica desde hace casi 3 años a educar, formar y documentar a estos adolescentes. La realidad de los menas en nuestro país es sencilla de explicar. En primer lugar decir que al ser menores de edad y encontrarse solos en un país extranjero la administración pública se encarga de tutelarlos, formarlos y educarlos. Estos adolescentes residen en centros de protección de menores, donde comparten espacios comunes con una treintena de jóvenes más que no conocen y deben, en tiempo récord, aprender un idioma nuevo para poder tener acceso a una formación reglada dentro de un sistema educativo que no está adaptado a sus necesidades; si finalmente consiguen adaptarse ellos al sistema educativo y obtienen alguna titulación, deben acceder a un mercado laboral precario y pervertido por el sistema capitalista, que se recrudece todavía más para la clase obrera extranjera. Todo esto dependiendo de si su documentación está en regla, porque teniendo en cuenta que la Delegación Consular de Marruecos tarda cerca de 9 meses en tramitar un pasaporte y que después la administración de extranjería debe autorizar el permiso de residencia (que no de trabajo) se van reduciendo las posibilidades de éxito de estos jóvenes.

Se habla mucho en los medios de des-información de que los menas reciben dinero, ayudas del estado y viven de rentas, cual burguesía. Pues bien, la realidad vuelve a ser mas simple . A estos adolescentes se les trata como a cualquier menor tutelado.,. Económicamente se les asigna una paga semanal de entre 8 o 15 euros, dependiendo de su comportamiento, finalmente y si se consigue tramitar el permiso de residencia del adolescente con tiempo y cumplen una serie de requisitos, tienen derecho, como cualquier persona mayor de edad a la renta valenciana de inclusión, prestación de unos 300€ mensuales hasta que se encuentre un trabajo, que se tarda casi 1 año en resolver,.. Para finalizar la tutela de estos adolescentes por parte de la administración, cuando cumplen la mayoría de edad, la inmensa mayoría quedan olvidados por la administración y tienen que abandonar los centros, ya que únicamente existen unos pocos hogares de emancipación en los que pueden alargar su estancia 1 año más ( 3 o 4 pisos con 6 plazas cada uno).

Por tanto, estos jóvenes simplemente reciben el mismo trato que cualquier otro adolescente de cualquier otra nacionalidad que debe ser tutelado por la administración, el problema surge cuando la administración entiende que su labor finaliza cuando la persona en cuestión cumple 18 años y se desentiende, abandonándolos a su suerte, sin casi formación y sin apenas recursos.

Borja L.