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La foto del fascista dirigente de VOX, Ortega Smith, disparando un arma militar en un cuartel del ejército, es toda una síntesis de la naturaleza más esperpéntica de los defensores del capitalismo español más decadente.

Un tonto disparando un arma, ufanándose de que está eliminando a un miembro del Estado Islámico. Casi nada!

Una imagen vale más que mil palabras, y este caso esa imagen vale más que un millón, por lo menos.

Veamos entonces, ¿qué nos dice esta imagen?

Lo primero sería que estos racistas recalcitrantes siguen pensando que hay que seguir persiguiendo a los “moros”, que son una amenaza para “nuestra civilización”. Aquí sigue estando la vieja y rancia ideología monárquica castellana, conformada a sangre y fuego por la férula de la Inquisición, de que el cristianismo es una civilización amenazada por los “infieles”. Claro, porque la de aquí es la religión buena, el único Dios que de verdad existe, y la otra puro fanatismo.

Pero, además, el esperpento se desarrolla en una instalación militar. Es decir, hay mandos de ese cuartel que facilitan que en sus instalaciones un civil, un fascista, tome armas de guerra con munición y se líe a tiros contra los “moros”. Sin duda porque ese Ejército sigue pensando en clave de golpe militar en coordinación con el fascismo civil, “para resolver los problemas de España”. Ofrecer a un miembro del Congreso de los Diputados el uso de armamento de guerra en una instalación militar es toda una demostración más de que el ejército español sigue, en buena medida, siendo el mismo ejército golpista del año 1936, aunque ahora mantenga una apariencia de aceptación de la “monarquía constitucional”.

La imagen del tonto disparando es la pretendida y patética expresión de la “virilidad”, del “macho ibérico”, como máximo valor de la España en la que nunca se pone el sol, y donde la mujer es el “reposo del guerrero”. Un “hombre” solo frente al infiel, arrostrando “valientemente” el peligro.

Representar que la lucha contra el supuesto terrorismo -que entre otras cosas está organizado, utilizado y financiado, por el imperialismo yanki y otros servicios secretos locales-, se realiza a base de valor y coraje individual y viril, no solo es un anacronismo, sino una supina ignorancia de las condiciones de desarrollo de los actuales conflictos bélicos del capitalismo, en los que la tecnología y la guerra a distancia son sus formas de actuación más genuinas y cobardes. Este tonto habría ido a por Suleimani con botas Campers, y envuelto en la rojigualda y a clavarle la bayoneta en el pecho. Como un niño de guardería que con su playstation se entusiasma con un juego de rol de fantasía medieval, para “matar moros”

Este tonto disparando es la imagen más evidente del carácter instrumental que esa ultraderecha fascista juega en las estrategias del capitalismo español. Todavía éste no  ha aprendido que, cuando desde el poder se trata de organizar la violencia en su grado máximo, eso no se hace con publicidad, ni con virilidad. Se realiza un asesinato por encargo, pero nunca arriesgando nada de lo propio.

La foto del tonto disparando es la patética foto de la España Vox.

Juan García Corredera