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Es la última frase del filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein en su “Tratado Lógico-filosófico” y parece muy apropiada para los significativos silencios del acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y PSOE. A veces, los silencios son más expresivos que las palabras y, en este caso, señalan claramente cuáles son los límites que el bloque de poder oligárquico-burgués impone al nuevo gobierno.

No son límites sólo sobre aquello que puede hacerse o cómo hacerlo, sino también sobre aquello que no debe ser sometido a debate. Podemos hablar sobre temas como Cambio Climático, Políticas Feministas, Despoblación o Política Fiscal, pero otros temas son tabúes.

La oligarquía hace suyos el verso de Neruda “Me gustas cuando callas porque estás como ausente” y, tal vez por convicción propia, tal vez por falta de ellas, o tal vez por su esfuerzo de presentarse como gestores fiables del capitalismo español, tanto UP como PSOE aceptan estar ausentes de muchas de las reivindicaciones e ideas que deberían formar del programa de cualquier gobierno que se pretenda, no ya revolucionario, sino simplemente de izquierdas.

Hay silencios evidentes sobre cómo se van a llevar a la práctica la mayoría de políticas y reformas que se plantean en el documento. La falta de medidas concretas en muchos puntos lo convierte en una especie de lista de deseos y buenas intenciones. Podría argumentarse que se trata de un documento de ideas generales, pero es que en muchos temas no se habla ni siquiera de aprobar leyes o normativas, sino de objetivos tan difusos como “promover Acuerdos”, “elaborar Planes” o “incentivar iniciativas”.

En los diversos apartados referidos a la Economía se recogen numerosas reformas, por ejemplo, sobre condiciones de trabajo, negociación colectiva, etc. ¿De qué no se habla? De aquello que la oligarquía jamás permitirá que sea cuestionado: el propio sistema económico capitalista y el sagrado concepto de propiedad. Se pueden plantear ciertas mejoras puntuales para la clase trabajadora (siempre supeditadas a que estén garantizadas “la rentabilidad y productividad”), pero jamás un cambio de sistema... No se menciona absolutamente nada sobre un nuevo sistema económico (la palabra Capitalismo no aparece) ni sobre la Banca, no ya para nacionalizarla, ni siquiera para crear una Banca Pública. Nada se dice sobre nacionalizar sectores estratégicos o recuperar empresas privatizadas. Ni una palabra sobre Reforma. Ni se menciona el famoso artículo 135 de la Constitución: se acepta expresamente el “cumplimiento de los mecanismos de disciplina fiscal” impuestos desde Bruselas. Del paro poco se habla y nada se dice sobre ampliar el periodo de cobro del subsidio; ni un solo objetivo de inversiones públicas directas que generen empleo. Lo mismo puede decirse de combatir la Despoblación; todo buenas palabras, pero ¿realmente alguien cree posible revertir la despoblación de tantas comarcas sin un enorme esfuerzo de inversiones públicas que generen trabajo e industrialicen esas zonas?

Sobre los Servicios Públicos se escribe bastante pero un concepto nuevamente desaparece del debate: lo privado. Ni una sola mención, ni un mínimo detalle que anime a pensar que algo va a hacerse contra la privatización. Por ejemplo, en el largo apartado sobre Educación, ni se mencionan los conciertos educativos. Tampoco se habla de gratuidad fuera de las Enseñanzas Obligatorias, nada sobre la gestión democrática de los centros. Sobre las Pensiones, alguna mínima mejora pero ni una palabra sobre los planes de pensiones privados y, como era de prever, ni una mención sobre la reforma del sistema de jubilación aprobado por el PSOE de Zapatero, nada sobre revertir el retraso en la edad de jubilación o la forma de cálculo de la pensión.

Se habla de Regeneración Democrática, pero queda claro aquello que está excluido del debate, aquellas instituciones que no deben ser cuestionadas. Ni una palabra sobre la Monarquía. Tampoco nada se dice sobre las Fuerzas Armadas ni sobre las fuerzas policiales. Se dice que se derogará la “Ley Mordaza” (recalcando que para asegurar la libertad de expresión y reunión “pacífica) pero nada se dice sobre el derecho a huelga ni sobre la represión contra sindicalistas y huelguistas. Como era previsible, ni una mención al Derecho de Autodeterminación de los pueblos, sólo una genérica apelación al diálogo en el conflicto catalán.

En el último apartado, poéticamente titulado “Una España Europea abierta al mundo” ni un cuestionamiento de la de la Unión Europea como estructura imperialista, ni de sus políticas económicas, ni del Banco Central Europeo, ni del Euro. Ni una palabra sobre la OTAN ni sobre las bases estadounidenses en nuestro territorio ni sobre la participación en misiones militares imperialistas. El límite impuesto por la Oligarquía es algo tan difuso como promover una “mayor autonomía de la UE en materia de seguridad”, es decir, ser menos comparsa del imperialismo yanqui y más del imperialismo franco-alemán.

Habría que resaltar muchos otros silencios y temas ausentes del documento. No tenemos espacio para todo ello. Al comienzo de este artículo se citó a Wittgenstein. Parafraseando a un pensador más irreverente, Groucho Marx, nuestra conclusión es que en numerosos temas PSOE y UP han considerado mejor permanecer callados y parecer un gobierno títere del bloque oligárquico-burgués, que hablar y despejar las dudas definitivamente.

Eloy Baro