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Lejos de los fastos hollywoodienses y de sus lentejuelas que adormecen el pensamiento terminó, el pasado 13 de diciembre en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de La Habana, la 41 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Una cosecha la de este año dedicada al centenario del gran documentalista Santiago Álvarez, “figura paradigmática del cine del Tercer Mundo”, según palabras de Iván Giroud presidente del certamen, y al 60 aniversario del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), fundado en 1959 por el cineasta homenajeado junto a Julio García Espinosa, Alfredo Guevara y Tomás Gutiérrez Alea.

Con esos preliminares, y con las palabras afectuosas de Audrey Azuolay, directora general de la UNESCO, el desarrollo de la Muestra cinematográfica, con unas 300 películas a concurso de Latinoamérica y del mundo entero, no podía más que despertar el interés del numeroso público que ha acudido entusiasmado al emblemático Festival cubano.

Símbolo de resistencia

Este año el Premio Coral al mejor largometraje ha recaído en la coproducción argentino-uruguaya “Los sonámbulos”, de Paula Hernández. Película que ha obtenido también los Coral al mejor guión y a la mejor interpretación femenina para la actriz Érica Rivas. El filme explora con sugerente lenguaje cinematográfico, la explosión durante una noche de las tensiones no resueltas en el seno de una familia de clase acomodada. Cinta que será una de las sorpresas cinematográficas del año que empieza. El Coral a la mejor actuación masculina fue para el actor y político argentino Luis Brandoni por su excelente interpretación en dos de las películas más admiradas de esta XLI edición del Festival: “El cuento de las comadrejas”, del bonaerense Juan José Campanella, que consiguió el Premio del Público, y “La Odisea de los Giles”, del pibe Sebastián Borensztein. Con lo que la cinematográfica argentina sale más que airosa de esta importante cita. El Coral a la mejor dirección fue para el realizador chileno Jorge Riquelme Serrano por “Algunas bestias”, una película que cuenta la historia de una familia estándar occidental (mamá, papá y la parejita) que desembarca con entusiasmo en una isla de ensueño en la costa sur de Chile, y que se ve fuertemente perturbada por la visita de los abuelos. Este filme comparte el Coral especial del Jurado con la interesante coproducción franco-guatemalteca “La llorona”, de Jayro Bustamante, basada en el conflicto armado de Guatemala. Por su parte Cuba consiguió el Coral a la mejor “Ópera Prima” con la controvertida película “Agosto”, del cubano Armando Capó. Una historia que se centra en los estragos familiares que ha producido, y produce, el criminal bloqueo norteamericano a la mayor isla de las Antillas.

En definitiva, otro año más termina con éxito, pese a los obstáculos impuestos por el bloqueo imperialista, un certamen que, según palabras de Paula Hernández directora de la película ganadora del Festival, es símbolo de unión, resistencia y cultura de toda latinoamericana.

Rosebud