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En el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (LPGC) gobierna, en esta legislatura y en la anterior, el tripartito PSOE-PODEMOS-NC. La Concejalía de Urbanismo, en ambos períodos, la ejerce el podemita Javier Doreste.

La burguesía local no puede estar más satisfecha con la gestión de este “radical”. El desalojo del Barrio de Guanarteme, para entregarlo a la especulación inmobiliaria, continúa inexorable. En su día condonó las tasas de la Licencia de Obras de un acuario al millonario Kiesling; ahora le regala tres millones de euros más construyéndole, con fondos del FEDECAN, una pasarela para mejorar el negocio. Su obra principal es la caótica remodelación de los alrededores de El Corte Inglés, intervención clasista y especialmente torpe. Tiene, además, el mérito especial de ser el primer Concejal de Urbanismo en aprovechar uno de los aspectos más bárbaros de la nueva Ley del Suelo canaria (a la que PODEMOS se opuso en su día) para construir un edificio de viviendas en el mismo Parque de las Rehoyas. Su, por ahora, último servicio a la burguesía consiste en facilitar la posible instalación de un taller de megayates en la zona portuaria de La Isleta, al que se opone el movimiento vecinal.

Un Concejal caracterizado por su capacidad de mentir y de engañar sin que se le ponga la cara colorada, dijo en su día a la Plataforma por un Centro Socio-cultural en la Casa del Niño: “Si ustedes me presentan una propuesta, yo pongo dinero”. Quince días después la Plataforma colocó sobre su mesa los planos de la propuesta. Hace ya tres años de eso, ni un solo euro hasta hoy, al tiempo que mantiene fraudulentamente congelado un expediente de Disciplina Urbanística para sancionar a la Fundación propietaria del edificio por los graves daños ocasionados en esta construcción, protegida con la Ley de Patrimonio Histórico con la categoría máxima de Monumento.

La medalla principal a su torpe gestión se la lleva, este Concejal cantamañanas, en su intervención en lo que debería ser el Plan de Reposición del Barrio de Las Rehoyas. Situado en una céntrica zona de LPGC, y construido en diversas actuaciones del tiempo del franquismo, la mayoría de las viviendas se encuentran con un altísimo grado de deterioro, e incluso riesgo para la seguridad de sus habitantes. Después de cuatro años de movilización vecinal, y negociación con el Ayuntamiento, a día de hoy este Concejal ha sido incapaz de aprobar el Plan, y su desidia, que ha llevado al vencimiento de los plazos urbanísticos, obliga hoy empezar el proceso desde cero. Este caso empezó con la presentación por parte del concejal de un Plan lamentable, que la lucha vecinal consiguió cambiar en su totalidad, después de soportar durante los años de la legislatura anterior todo tipo de demagogias, engaños, bloqueos y despotismos. Hoy no hay Plan aprobado, y quedará por delante un largo proceso hasta conseguir ese objetivo.

Los modelos de viviendas que propone el Ayuntamiento para el futuro barrio siguen el mismo esquema clasista de siempre. “Viviendas para pobres”. Acceso a las viviendas atravesando la zona de dormitorios, baños mínimos, dormitorios sin soleamiento, ningún tratamiento a la relación entre el espacio público y el espacio privado, ninguna aplicación de nuevas tecnologías a la gestión de las comunidades, tratamiento especulativo de las plazas de aparcamiento, etc. En una reciente reunión a un vecino que le preguntó por las condiciones de los aparcamientos le espetó: “¿Tú tienes aparcamiento hoy?”. Dando a entender que a nada tiene derecho.

Mientras, esa Concejalía de Urbanismo dedica todas sus energías a desarrollar los proyectos que impone la burguesía canariona. Una ciudad cada día más clasista, en la que el Ayuntamiento “de progreso” continúa con el ya largo proceso de expulsión de los sectores populares a la nueva periferia, allá donde el transporte público es escaso y falta todo tipo de equipamientos.

En el terreno ambiental la destrucción –geológica, paisajística y etnográfica- de tres kilómetros del barranco del Guiniguada, para hacer una pista de bicicletas, es su máxima azaña contra la crisis climática.

Todo un ejemplo de estafa política a nuestro pueblo de los partidos engañaobreros.

C. Suárez