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Editorial Enero 2020

Para empezar a situar las cosas, dos ejemplos tomados de la actualidad más reciente, cuando termina el año 2019:

1.- En Haití, los cascos azules de la ONU han violado o sometido a abusos sexuales a más de 2.000 mujeres de ese país. Es el balance de trece años de ocupación “humanitaria”.

2.- Un empresario, que resultó ser un fascista de Vox, deja en un Centro de Salud de Jaén el cadáver de un inmigrante al que, de forma brutal, explotaba en su finca, además, sin ningún tipo de contrato de trabajo.

El primer caso refiere a la violencia contra las mujeres, al cinismo internacional del capitalismo, y a la miseria extrema en que se encuentra el pueblo de Haití como consecuencia de la dominación imperialista y de la militarización yanki. El segundo refiere a las condiciones de la explotación de la fuerza de trabajo en el capitalismo central, y a la brutal violencia contra quienes emigran para ayudar a sus familias, que viven en países expoliados por ese mismo orden imperialista.

Contra tanta violencia, opresión y explotación, que se condensa en estos dos ejemplos, hay que levantar una gran revolución proletaria para llevar a la clase obrera al poder y cambiar todo el orden mundial y, por consiguiente, cambiar las condiciones de vida de la gran mayoría de la Humanidad.

Los días 10, 11 y 12 de julio de 2020 el PCPE celebrará el XI Congreso para mejorar todas nuestras capacidades, que nos permitan avanzar con la mayor rapidez hacia esa revolución necesaria.

Hay una realidad material central, que es necesario colocar en el análisis de la lucha de clases. En el seno del capitalismo se ha formado ya la base material necesaria para la construcción de la sociedad socialista. Esa base material avanzada está en contradicción con todo el edificio de la superestructura del capitalismo-imperialismo y, por ello, empuja sobre el mismo buscando los cambios que la misma requiere. La clase dominante es perfectamente consciente de ello, y recurre a toda la violencia a su alcance para tratar de impedir su inevitable derrota.

Un Partido Comunista, actuando de forma consecuente con este análisis científico, tiene la alta responsabilidad de prepararse para dar la dura batalla necesaria en este escenario de agudización extrema de la lucha de clases.

Para esta situación ya no sirve el Partido al que ayer mirábamos con satisfacción, por nuestros avances conseguidos con tanto esfuerzo militante.

Ahora necesitamos un Partido con unas capacidades muy superiores. Con un mayor nivel de preparación ideológica de su militancia, con un compromiso mucho más elevado, y con una capacidad infinitamente superior de intervención en la lucha de masas.

Hay que entender el XI Congreso en estas claves estrictas, de forma muy exigente.

Para militar en el PCPE es necesario estar a la altura de lo que exige el concreto momento histórico.

El PCPE es el Partido de vanguardia, cuyo fin es el de llevar a la clase obrera a la toma del poder y a la instauración de la dictadura del proletariado en el Estado Español. Quien quiera pertenecer a esta organización, que se convertirá en la fuerza determinante en la lucha de clases en nuestra realidad, ha de asumir consecuentemente el compromiso que ello conlleva. En el PCPE tienen su sitio hombres y mujeres que, producto de su alta conciencia de clase, actúan bajo la guía de los más altos valores de la ética revolucionaria. La Juventud del Partido también ha de actuar siguiendo la misma matriz, desde su realidad en el proceso de aprendizaje revolucionario.

Quiénes no asumen este nivel de compromiso consciente tienen su lugar en otros ámbitos socio-políticos que convergen en el proceso hacia la revolución social, y en los cuales también se hacen valiosas aportaciones que ayudan al proceso de emancipación de la clase obrera.

El XI Congreso avanzará en la táctica y la estrategia de su propuesta de Nuevo Proyecto Histórico, con el objetivo de la República Socialista de Carácter Confederal. Así como en su política de alianzas en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

El análisis y las propuestas para el desarrollo de la lucha de clases internacional también serán objeto de los trabajos del XI Congreso.

ASAMBLEA DE CUADROS

Como un paso importante en el proceso hacia la celebración del XI Congreso, el día 8 de febrero tendrá lugar en Madrid una Asamblea de Cuadros de Partido y Juventud, en la que se debatirán las líneas fundamentales de las Tesis. Ello debe facilitar que el debate en las células, que comenzará un mes después, se centre en los aspectos fundamentales de este Congreso, consiguiendo con ello mayor eficacia en las aportaciones al debate y mejoramiento de los textos que aprobará el Comité Central ese mismo mes de febrero.

LUCHA DE CLASES 2020

La crisis del poder dominante lleva a la agudización de la lucha de clases, y a una mayor exigencia en la lucha revolucionaria. En el Estado Español le espera a la clase obrera un año intenso, donde el nuevo gobierno aplicará duras medidas antiobreras y antipopulares, bajo un barniz “social”. El capital monopolista español impondrá a ese gobierno las políticas que necesita para mantener su parasitaria acumulación de capital. También lo hará en sus políticas internacionales, continuando con el expolio, la injerencia y el saqueo, con el uso del aparato militar y policial.

La cuestión catalana seguirá en el centro de las dificultades del bloque de poder dominante. La tarea del Partido es la de llevar a la clase obrera de todo el Estado a una solidaridad activa con la clase obrera catalana en su lucha por los derechos nacionales, y para conseguir imponer una línea obrera clasista en el desarrollo de este conflicto. La monarquía de Felipe VI entrará en mayores contradicciones como consecuencia de su negativa a reconocer los derechos nacionales del pueblo de Catalunya, agravando su ya profunda crisis de legitimidad.

Las grandes potencias imperialistas no tienen otra salida que incrementar su confrontación con los intereses de los pueblos y de la Humanidad, así como con la naturaleza. La disputa por la hegemonía mundial, el control violento de las materias primas, el intento de control absoluto de las tecnologías más avanzadas, no tienen otra salida dentro del sistema dominante que el militarismo, el terrorismo de Estado y la guerra. La OTAN aumentará su extensión geográfica y, también, la suicida carrera armamentista.

Es el momento de activar, desde una radical confrontación ideológica, las más amplias movilizaciones sociales. Por la paz, por la liberación de las mujeres, por la defensa de la soberanía, por el derecho de las personas migrantes, por el fin del saqueo, contra los golpes de Estado y los bloqueos, por los derechos de las naciones (Palestina y Sáhara Occidental), por la defensa del medio ambiente, por un sistema de relaciones internacionales sobre la base del beneficio mutuo, por la resolución pacífica de los diferendos, etc.

La Solidaridad Internacionalista ha de ser un arma potente en la lucha contra el imperialismo, abriendo camino hacia la formación de un gran Frente Mundial Antiimperialista que cambie la correlación de fuerzas, hacia un escenario más favorable para la clase obrera y los pueblos.

El objetivo de la revolución socialista marca hoy la agenda de la clase obrera internacional. Partido de vanguardia, política de alianzas y movilización de masas, son los componentes necesarios e imprescindibles para alcanzar la victoria.