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Rodolfo Chikilicuatre fue un personaje de ficción interpretado por el actor, David Fernández. Fue a través de una parodia organizada por el programa de Buenafuente, en la Sexta TV, cuando consiguieron colar en el festival de Eurovisión de 2008 al personaje y su canción “Baila El Chiki-chiki“.

Lógicamente se trató de una broma de dudoso gusto para quienes se tomaban en serio el evento y divertida para los que pensaron que el festival estaba “demodé” y ya no tenía sentido su celebración.

En cualquier caso, dejó claro el poder de persuasión o mejor manipulación de los monopolios de la comunicación, que consiguieron el voto de los telespectadores a través de los medios dispuestos para la elección de la candidatura.

Nadie duda que los mass media están al servicio de sus dueños, como no podía ser de otra forma, y que hacen y deshacen políticamente a su antojo. Crean héroes o villanos según su necesidad, o sino que se lo digan a Pablo Iglesias o a Abascal

El tema es que con esto del cambio climático y la lucha por la salvaguarda del medio ambiente, nos han creado una lideresa que me recuerda mucho a la historia del Chikilicuatre.

Casi podría tener gracia, de no ser una cuestión en la que la humanidad se juega la existencia.

Por otro lado, esta chica no es una actriz, aunque parte de su familia si lo sea, cosa que deberíamos también considerar, sino que es una jovencita con síndrome de Asperger, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), y mutismo selectivo. Por esto mismo, la utilización ruin de su persona, me parece uno de los capítulos más sórdidos de inmoralidad o falta de ética que haya presenciado.

Como en la película “La cena de los idiotas”, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, emulando al protagonista del filme Pierre Brochant, ha encontrado la joya de la corona de lo absurdo.

Alejandro Sanz denominó a la “ activista” como el “Sinsajo de los jóvenes y no tan jóvenes y abanderada de la causa”. En los “Juegos del hambre” el Sinsajo es una muchacha utilizada políticamente para simbolizar la revuelta contra la distopía. En nuestra realidad es un muñeco vacío de ideas que solo preconiza obviedades y que en boca del cantante pierde todavía más como revulsivo social.

Alejandro Sanz se ha convertido en los últimos años en uno de los defensores más patéticos de un sistema que es el principal causante de los males que Greta Thunberg dice denunciar y por ello algunos y algunas deseamos que se dedique 100% a la música, no porque nos guste, sino para que no hable de otra cosa.

Quienes creemos realmente que la humanidad tiene futuro, debemos ser realistas y actuar con la ciencia como guía. Debemos hacer hincapié en denunciar a un sistema económico que bajo el principio de “libertad económica” es capaz, no solo de generar grados de violencia o desigualdad como nunca, sino de llevar a la extinción de la humanidad a través del infarto ecológico.

Sólo el avance colectivo hacia el control de los medios de producción, causantes en su forma de explotación actual de la degradación del planeta, supondrá la salvación del mundo. Sólo el socialismo, desarrollando un modelo sostenible y planificado de nuestra economía, al servicio de la mayoría social, hará viable el futuro.

El seguidismo de iconos vacíos nos hará proclamar una y otra vez mensajes huecos y aplaudir el nihilismo orquestado por quienes los encumbran para que pensemos que culpables somos todos y todas o ninguno; mientras ellos, participan a manos llenas del botín del expolio ambiental, en esa cena de los idiotas, de la que recogeremos unas migajas, hasta que Greta Thunberg caiga en el olvido de los juguetes rotos.

Kike Parra/ @pcpe_alacant


Publicado el 17 de diciembre de 2019 en alicanteopinion.es/