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El pasado 4 de octubre se desconvocaba temporalmente la huelga indefinida que desde el 16 de setiembre enfrenta a la comunidad educativa de Balears contra las políticas precarizadoras de la educación pública.

En Balears la ofensiva de nuestro enemigo de clase toma diversas formas: recortes, decreto para el tratamiento integral de lenguas (TIL) en el ámbito autonómico y la propia LOMCE, por su carácter estatal. En cualquier caso responde a una misma estrategia consistente en despojar a los hijos de la clase obrera de una educación pública de calidad y que busca el elitismo de la enseñanza, reflejar en el ámbito educativo la creciente polarización entre la creciente masa explotada y la menguante élite de explotadores.

El PCPE viene participando, desde su constitución, en el Frente Común contra la LOMCE. Una iniciativa de la plataforma Crida en la que se invitó a partidos políticos, sindicatos y más organizaciones a firmar su manifiesto y comprometerse a iniciar unos encuentros destinados al debate sobre el modelo educativo y la forma de confrontar las políticas mercantilizadoras.

Como aspectos positivos quisiéramos destacar en primer lugar el nivel de cohesión de la comunidad educativa, pues los padres han apoyado la huelga de forma masiva, han desarrollado iniciativas de apoyo, etc. comprendiendo que la huelga no era en exigencia de determinadas condiciones laborales si no en defensa de la Educación Pública, la de sus hijos.

En segundo lugar, es muy significativo el creciente nivel de conciencia, valgan para ello dos ejemplos ilustrativos. El manifiesto de la plataforma Crida contempla el carácter de clase de esta lucha. Es algo muy básico y obvio, pero debemos valorarlo como un avance en un contexto en el que predominan las posturas oportunistas. Las posturas de la Plataforma son mucho más avanzadas que las de los partidos oportunistas que apoyan el manifiesto. Por otra parte ha sido la Asamblea de Docentes quien ha impulsado y ha marcado el ritmo a la huelga, superando la división sindical y obligando a las direcciones sindicales a seguir el paso marcado por las bases.

Respecto a la desconvocatoria temporal consideramos que supone una táctica acertada y ajustada a las necesidades del momento, pues como apuntábamos el gran logro ha sido conseguir tal cohesión y apoyo de las familias, retrasar más el inicio del curso iba en detrimento de ese apoyo.