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El 4 de octubre ha finalizado la semana de huelga del metal de Bizkaia, sumando ya 10 días de huelga. La convocatoria ha sido un éxito, los trabajadores y trabajadoras del metal de Bizkaia paramos la producción durante una semana, y llenamos las calles de Bilbao y otros pueblos obreros durante una semana de movilizaciones.

 

La importancia de este sector en un territorio históricamente industrial como Bizkaia no es para menos. Uno de cada 9 trabajadores de Bizkaia estamos empleados en este sector, en el que, como la propia patronal (FVEM) se enorgullece de decir, han aumentado año tras año los beneficios. No es igual la situación que sufrimos los y las trabajadoras del sector, que respecto a 2003 que fue el año en el que se firmó el último convenio hemos perdido salario año a año por la subida del IPC. La patronal, aunque como consecuencia de esta nueva convocatoria de huelga y el éxito de la anterior, ha ofrecido una leve subida salarial, ésta sigue suponiendo aceptar ganar menos que hace 10 años.

 

Éste es un sector en el que la mayoría de las empresas son PYMEs que en gran medida son contratas o subcontratas de empresas mayores. Cuando las empresas pierden un contrato somos las y los trabajadores los que las sufrimos las consecuencias, por eso una de las principales exigencias de la renovación del convenio es el derecho de subrogación, que garantice la estabilidad laboral de los y las miles que trabajamos en el metal.

 

Por otro lado, es importante remarcar que antes de convocar la primera huelga en mayo, los sindicatos llevaban reuniéndose desde febrero de 2018, en más de 20 reuniones la patronal no solo no aceptó ninguna de las exigencias de los sindicatos, sino que empeoró las condiciones que ofrecía en un principio, a la vez que daba largas a los sindicatos para convocar nuevas reuniones, dejando claro que no tenían intención de firmar un nuevo convenio y dejar que la situación se estancase.

 

Con estos precedentes, el lacayo vocero de la burguesía vasca, el Lehendakari Íñigo Urkullu, dijo que los sindicatos no tenían voluntad de acuerdo y que FVEM había hecho todo lo que podía para llegar a un acuerdo, e hizo una propuesta que recogía todas las materias que los sindicatos reclamaban, “sé de lo que hablo”. Ante las mentiras del Lehendakari, no es casualidad que la consigna más coreada en las manifestaciones fuera “Urkullu cabrón, trabaja de peón”.

 

A la campaña de la burguesía vasca se sumó en mitad de octubre la tergiversación del periódico “El Correo”, grupo Vocento, que para intentar romper la unidad, publicaba falsamente la posible firma de CCOO y UGT con la patronal a espaldas de la plataforma sindical, desmentido la misma semana por una declaración sindical conjunta en favor de continuar las movilizaciones.

 

En este marco, Unai Rementería, diputado foral del PNV, aseguraba dejar su afiliación al sindicato ELA por su apoyo “inmovilista” a las luchas del metal, de socorristas y de residencias. Debe ser que molesta la confrontación con la patronal.

 

Durante las últimas movilizaciones se dio a conocer el conflicto, como el 21 de septiembre confluyendo por la mañana la manifestación del metal y por la tarde la de HARRO (plataforma transmaribibollo de Euskal Herria) ante la reunión de la EPOA en Bilbao, reivindicando que las calles son nuestras, en contra de otro macro-evento turístico que solo busca el dinero atrayendo a hombres gays blancos y ricos, creando mayor marginación como consecuencia de la gentrificación.

Asimismo, en varias manifestaciones, como la del 30 de septiembre, 15.000 obreras y obreros metalúrgicos confluimos con las concentraciones de los pensionistas, ya que el enemigo es común, el capitalismo. Por un lado, nos dicen que los y las trabajadoras no podemos cobrar más, a la vez que dicen que jubiladas y pensionistas no pueden tener una pensión digna, cuando se les podría pagar dignamente con las cotizaciones de la subida salarial del resto de trabajadores y trabajadoras.

 

Algunos sindicatos ya consultan con sus bases preparar una huelga de nueve días en diciembre. Pues la lucha sigue hasta conseguir los objetivos.

 

Esta claro lo que el capitalismo quiere de nosotros y nosotras que trabajemos por menos, que vayamos de casa al trabajo, y del trabajo a la tumba sin cobrar jubilación, y que esa casa no esté en ninguna ciudad para que se puedan alojar más turistas.

 

Ekaitz