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Este lunes 11 de noviembre cumplieron doce años de que el joven antifascista Carlos Palomino fuera asesinado por el fascista Josué Estébanez en el metro de Legázpi. Este no fue un asesinato común, sino un asesinato político perpetrado por la parte más virulenta del capital. El asesinato de Carlos debe recordarnos que la lucha contra el capitalismo es a vida o muerte. La violencia capitalista se sirve de todas sus herramientas políticas y judiciales para reprimir al pueblo y proteger a la burguesía (ejército, policía, jueces, tribunales) y cuando estas son insuficientes se alía con los sectores burgueses más reaccionarios que sacan a sus mercenarios fascistas. El estado no está por encima de la lucha de clases y eso se expresa con acciones tan evidentes como su protección a los fascistas de Hogar Social Madrid (HSM) que con total impunidad estuvieron años ocupando un local en pleno centro de la capital del estado, a escasos metros del Tribunal Superior de Justicia y de la Audiencia Nacional. Mientras, por otro lado, esa mismas estructuras judiciales reprimen sin dudarlo a cualquier agrupación política o popular que ponga en entredicho los intereses de la burguesía española. El mejor ejemplo de esto lo estamos viendo de manera inequívoca estos días en Cataluña y fuera de ella, donde las movilizaciones en apoyo al derecho a la autodeterminación de los pueblos están encontrando una fuerte represión policial.

Para enfocar la lucha antifascista hacia una lucha con sentido político tenemos que tener claro qué es el fascismo. Una lucha que se enfoque hacia el aumento de la conciencia de clase para permitir organizarla camino a la revolución, que nos permita librarnos, de una vez por todas, de ese apéndice terrorista del capitalismo que es el fascismo. Las palabras de Dimitrov en el VII encuentro de la internacional comunista dejan clara la posición Marxista-Leninista:

“El fascismo no es una forma de Poder Estatal, que esté, como se pretende, por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía [...] No, el fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero.” Por tanto, el fascismo, galante corcel de su querida burguesía, corre a ayudarla, a través de la división de la clase obrera y generando odio entre nuestra propia clase para intentar impedir nuestra organización contra la explotación que ejerce el capitalismo entre los trabajadores, con mediación de métodos ruines, mafiosos y criminales. En la actualidad, el capitalismo español transita por una crisis estructural que afecta a lo político y a lo económico. El régimen del 78, que democratizó la dictadura Franquista, se resquebraja por la irrupción de la burguesía catalana, poniendo en tela de juicio la estructura territorial del estado y generando temor en el capital financiero español. Estas condiciones han hecho saltar una chispa en la defensa de posiciones facciosas y reaccionarias para defender la estabilidad “democrática” de la “nación española” y desde diferentes fracciones de la oligarquía luchan para defender la estabilidad político-social necesaria para que España siga siendo una fuente de incremento de las ganancias de sus empresarios. Esto lleva que cada vez más partidos giren sus políticas hacia mayores cuotas represivas y contrarias a un avance democrático-social, así como las asociaciones de extrema-derecha, fascistas o grupúsculos nazis crecen ante la inacción de los cuerpos de represión del estado.

Frente a este auge, recordemos que los comunistas somos antifascistas por enfrentarnos a la violencia de la dictadura del capital y luchar por la defensa de los derechos de la clase obrera, por estar organizados contra nuestro enemigo de clase y porque no hacemos distinciones por razón de etnia, género u orientación sexual. Nuestra única distinción es entre nuestra clase y la clase enemiga que nos condena a la miseria. Por eso el PCPE y la JCPE luchan contra el capitalismo en todas sus expresiones; contra el fascismo y contra el incremento de grupos y partidos ultraderechistas,

fascistas y neonazis que promulgan el odio entre nuestra clase, ¡Ni una agresión sin respuesta!. En nuestra lucha está presente el recuerdo de los y las luchadoras contra el fascismo, los antifascistas que fueron asesinados como lo fue Carlos hace doce años.

JCPE Madrid