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Ante la sentencia del Tribunal Supremo sobre la exhumación de los restos del genocida y criminal Francisco Franco y su inminente traslado al Panteón Público de Mingorrubio-El Pardo, seguimos asistiendo a la continuidad de las políticas de desmemoria y revisionismo histórico de las derechas (PP-Ciudadanos- Vox…) y la Iglesia Católica por una parte, y por otro lado las políticas socialdemócratas del PSOE y el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez con su denominado “cierre del círculo democrático”, ofreciendo la exhumación como punto y final al proceso de recuperación de la memoria histórica, siguiendo la línea ideológica emanada de la Transición con la denominada Ley de Memoria Histórica 52/2007 y la posterior reforma de dicha Ley propuesta por el PSOE. De nuevo se refleja una vez más toda una maniobra para seguir manteniendo la impunidad del franquismo y sus crímenes. Desde 1977, este llamado “sistema democrático” sigue manteniendo la impunidad y la no condena política y jurídica del franquismo pese a las demandas sociales en su contra y las exigencias de los organismos internacionales y de derechos humanos.

Todo este proceso político y sociológico lo tenemos que analizar dentro de ese “espíritu” de la idealizada “modélica Transición” que ha guiado tanto a la derecha neofranquista, la socialdemocracia y a la “izquierda” reformista y oportunista desde la muerte del dictador hasta nuestros días, donde se generaron pactos de vergüenza y olvido para las víctimas del franquismo. Ello también supuso el abandono de la reivindicación de la República y el desarme de la clase obrera, todo orquestado por la clase dominante bajo el paraguas y amparo de una monarquía heredera del franquismo y garante del actual sistema de dominación.

El concepto de Memoria Histórica que se ha rotulado, que conceptualmente es un término redundante porque toda memoria es histórica, término aceptado por las víctimas del franquismo, sigue incomodando a los sectores sociológicos que propiciaron, participaron y que hoy en día siguen justificando el golpe de estado del 17 de julio de 1936. Por ello todas las reacciones de carácter fascista que hoy en día estamos viendo ante la exhumación del dictador, tratando de despertar ese franquismo-fascismo sociológico entre las masas como alternativa ante la crisis de poder existente. No nos deben de sorprender las posiciones reaccionarias de la derechona del PP y sus aliados neofascistas de Ciudadanos y VOX si analizamos detenidamente su trayectoria e ideología y el papel que desempeñan en el actual sistema de dominación del capital.

Por ello la necesidad histórica de una Ley de Memoria Histórica Antifascista y Republicana que acabe con la impunidad del franquismo y que haga realidad los principios de Verdad-Justicia y Reparación con las víctimas del franquismo, luchadores y luchadoras de la clase obrera, asesinados/as, que sufrieron cárcel y torturas. Una Memoria Histórica del movimiento obrero, de sus luchas y organizaciones que fueron el eje principal de la represión y el exterminio.

Una Ley que declare y condene políticamente y jurídicamente al franquismo como régimen genocida e ilegal y que haga realidad la nulidad de la Ley de Amnistía de 1977 y la nulidad de los juicios sumarísimos.

Una ley que permita juzgar y condenar a los criminales y torturadores, muchos de los cuales siguen vivos hoy en día.

Una ley que reconozca y repare políticamente y jurídicamente a las víctimas del franquismo desde el golpe de estado de 1936 hasta la Transición, a los deportados/as y asesinados/as republicanos y republicanas en los campos de concentración nazis, a los guerrilleros/as y enlaces.

Una Ley que parta del reconocimiento jurídico de las víctimas del franquismo por el Estado español y la responsabilidad e intervención del mismo en la investigación de los crímenes y en la localización y exhumación de las miles de fosas comunes existentes.

Una Ley que haga realidad la eliminación de toda simbología fascista y condene jurídicamente y políticamente a las asociaciones, organizaciones, partidos e instituciones que hagan exaltación y apología del fascismo-franquismo y que practiquen el revisionismo histórico insultando y humillando a las víctimas ( caso de las 13 Rosas).

Una Ley que permita desmantelar el mayor símbolo de la impunidad franquista existente en el Estado español, “El Valle de los Caídos”. Dicho monumento es un lugar de exaltación del fascismo y de ese culto ultracatólico de honra a los verdugos y humillación a las víctimas. Desmantelar este monumento fascista reconvirtiendo dicho espacio en una lugar de Memoria dedicado a las víctimas del fascismo y a los presos republicanos que lo construyeron forzadamente. Dicha reconversión exige y conlleva la “desacralización” y retirada de la basílica y el desmantelamiento de la gran cruz que representa el nacional-catolicismo fascista y de toda simbología franquista-fascista del recinto y la exhumación de los restos del genocida y criminal Francisco Franco y de José Antonio Primo de Rivera, símbolo del fascismo en España.

Con la actual Ley de Memoria Histórica se sigue manteniendo la impunidad total del franquismo. Prueba de ello ha sido el debate en falso que se está dando en torno a la exhumación y traslado de los restos del dictador (probablemente cuando se publique este artículo ya se haya producido) y el futuro del Valle de los Caídos. La sentencia del Tribunal Supremo y las políticas del gobierno en funciones de Pedro Sánchez – PSOE con respecto a la exhumación de Franco como solución definitiva, viene a demostrar la falta de voluntad política de la socialdemocracia-PSOE para no abordar en profundidad la impunidad y condena política y jurídica del franquismo, enmarcando este hecho en concreto como un acto propagandístico y electoralista.

La única garantía de acabar con la impunidad del franquismo y hacer frente al resurgir del fascismo, es la organización y lucha de los trabajadores y trabajadoras por un nuevo proyecto histórico en el Estado español, la República Socialista y el poder obrero y popular.

Ginés Saura Fernández (Secretaría de Frente Cultural – República y Memoria Histórica).