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"Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad" (Simón Bolivar)

Puerto Rico no ha dejado de ser colonia, no ha sido incluida en ninguno de los procesos de liberación de los pueblos de América Latina y el Caribe, el ejército español perdió la guerra y el gobierno de EEUU se apropió de la isla.

Con la categoría de Estado Libre Asociado, los diferentes gobiernos norteamericanos instalaron doce bases militares, que tienen el objetivo estratégico de vigilar el acceso a un importante número de países latinoamericanos.

Aunque los puertorriqueños no pueden elegir el gobierno de EEUU, son gobernados por EEUU y las empresas son mayoritariamente norteamericanas, que aprovechando la situación de considerar territorio de EEUU a Puerto Rico, no pagan ni tributan aranceles, obteniendo una alta tasa de beneficios .

En la última década la pobreza ha alcanzado una tasa del 45%, sumiendo a la isla en una grave crisis económica. Con un importante índice de paro, Puerto Rico sufre un proceso de emigración, una población que huye de la pobreza y se instala en barrios periféricos neoyorquinos, llegando a tener mayor número de población en la emigración, que viviendo en la isla.

Si hay elementos sociales, humanos que han distinguido la agresividad colonial en la historia de Puerto Rico, podríamos resaltar el creciente racismo, que consolida a los boricuas como pobladores de segunda en su propio país. El imperialismo ha practicado una colonización humillante, ha utilizado a los puertorriqueños en experimentos físicos y emocionales, se ha apropiado del espacio político que pertenece al pueblo, lo ha despojado de la necesaria estructura que garantiza la cultura. Aún en esas circunstancias el pueblo boricua mantiene importantes raíces históricas y culturales.

Por el resultado de las consultas realizadas en Puerto Rico por el gobierno de EEUU con respecto a la soberanía de Puerto Rico, consultas que a pesar de decir que tenían mayoría, era una mayoría de una minoría de participantes, en algunos casos no llegaba al 30%, podíamos deducir, que los puertorriqueños quieren continuar siendo colonia, pero a una nada desdeñable manipulación mediática que les amenazaba veladamente con el desamparo social, de educación, de salud pública, se suma la coacción del estrangulamiento económico de las empresas privadas que saquean los recursos de Puerto Rico. Se planifica por el imperialismo la necesidad de ser esclavo como mal menor y durante años ha surtido un efecto de resignación para una mayoría de la población.

Pero la corrupción ha acelerado el proceso de agotamiento del capital, los huracanes Irma y María, en Septiembre de 2017, devastaron la isla, los daños materiales son difíciles de cuantificar, y las víctimas reales superan los 4.600 muertos, cifra que fue ocultada por el gobierno , que amontonaba los cadáveres sin identificar en congeladores.

El desabastecimiento, la falta de los recursos más básicos en salud, en vivienda, la falta de agua potable que sufrió el pueblo boricua a partir del paso de los huracanes les colocó la realidad de los intereses del capital, que aprovechó la desgracia de un pueblo entero, adjudicando de forma irregular contratos millonarios para la reconstrucción del país.

Un pueblo que ha sufrido tanto no puede permanecer impasible cuando los verdugos se ríen de las víctimas, alardeando en comentarios que llenan 887 páginas de su poder, , con expresiones sexistas, homofóbicas , a través de los cuales el gobernador de turno se burla del dolor del pueblo indefenso, diciendo que si no había cadáveres para alimentar a los cuervos, refiriéndose a los que pedían su dimisión.

A pesar de que el gobernador Roselló anunciaba que no se presentaría a la reelección, un millón de personas, convocadas por los sindicatos ( Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego , la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios y la Central Puertorriqueña de Trabajadores, entre otros) salían a la calle con la rabia del desamparo y la dignidad de los que han sido humillados durante generaciones, en un claro desafío al imperialismo saqueador que proclamaba la incapacidad de liberarse de un pueblo que aún en las peores circunstancias ha mantenido su cultura, su idiosincrasia.

La vanguardia no comienza siendo mayoría, pero cuando abre camino, tiene la capacidad de producir aunque sea un instante de rebelión, que marca el comienzo de la batalla. No hay estructuras organizativas que tengan la capacidad por si solas de dirigir la etapa emancipadora de Puerto Rico, pero las movilizaciones multitudinarias han demostrado la capacidad de un pueblo que lucha.