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Nuevamente salen a la luz los nexos de las estructuras de poder colombianas con el paramilitarismo. El paramilitarismo colombiano ha sido creado y financiado por la oligarquía, los terratenientes y por monopolios internacionales como Nestlé o Coca Cola para combatir a la insurgencia y masacrar al pueblo colombiano, especialmente a los líderes sindicales y populares.

El paramilitarismo, que también se nutría del narcotráfico, era el encargado de financiar campañas y comprar votos para sus candidatos. Este octubre ha sido detenido Juan Francisco Gómez, gobernador del Departamento de La Guajira, acusado por el ex paramilitar y genocida Salvatore Mancuso de haber financiado a las Autodefensas Unidas de Colombia.

Mancuso ha reconocido que conoció al gobernador por el exsenador y narcotraficante Santander López. La podredumbre en las estructuras de poder del narcoestado colombiano es absoluta, siendo escándalos como este algo habitual.