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Descubrir a los lectores de UyL la miserable traición histórica de la socialdemocracia española en la lucha de clases merece algo más que un sintético artículo. Es evidente que tampoco nos vamos a encontrar en el estado español con un “verso suelto” de la tendencia política que facilitó el comienzo de la I Guerra Mundial, cuando en los estados beligerantes votaron a favor de los presupuestos de guerra.

Que la socialdemocracia en España es un pilar fundamental en el proceso de acumulación capitalista y, por ende, de la explotación que se ejerce contra la clase obrera, es una premisa irrefutable de un silogismo kantiano que conduce a una conclusión sencilla y demostrable: su defensa del capitalismo desde su maniqueo anticomunismo.

Pero si su traición está llena de episodios bochornosos, su “estética” ha burlado en muchas ocasiones su descarnada polarización burguesa. Pero quitándose la careta, nos estamos encontrando con el papel ruin y nauseabundo que la socialdemocracia española está desempeñando en el acoso que el imperialismo (principalmente yanqui) está sometiendo al pueblo bolivariano de Venezuela, su presidente, Nicolás Maduro Moros, y las instituciones bolivarianas, incluida la unión cívico-militar.

Su agresividad y ariete en Europa contra el proceso bolivariano adquiere tintes dramáticos y esperamos que no sean trágicos, aunque solo sea por la supervivencia del pueblo de Venezuela. La farsa no ha comenzado cuando el “autoproclamado” anuncia su bochornosa declaración que encuentra el respaldo y reconocimiento inmediata del coro imperialista y los títeres de la región. Los antecedentes llevan bastante tiempo produciéndose, aunque ahora muestren su faz más vergonzosa.

En la propia web del “PsoE” se mantiene la inequívoca declaración de Pedro Sánchez en su día: “Pedro Sánchez condena la destrucción de las libertades democráticas en Venezuela y exige al régimen de Maduro la liberación de todos los presos políticos”. Sin encomendarse a Dios ni al Diablo centra su violencia con el estudiado vocabulario de “business político” como “régimen”, “libertades democráticas”, “presos políticos”, que, intuimos, no es ningún lapsus sobre la situación en España: la monarquía debe ser un “sistema democrático” por su constante refrendo popular; la Ley Mordaza debe ser un ejemplo de las garantías de libertad; Alfons, los encausados en el procés catalán…, son una muestra plástica de la independencia del Poder Judicial. ¡¡Es una broma, pero terriblemente peligrosa!!

Prosigue Sánchez: “que las elecciones del próximo mes de diciembre cumplan con todas las garantías democráticas, que los venezolanos y venezolanas puedan votar en libertad y con plenas garantías”. Sánchez no ha debido conocer los resultados por su silencio al respecto. Y finalizamos con otra: “Que vuelva la democracia a Venezuela, una democracia que está ahora mismo secuestrada por un presidente, un régimen, el de Maduro, que lo que está haciendo es encarcelar a personas dignas, valientes, que lo que quieren es lo mejor para Venezuela, como es el caso de Leopoldo López”. Valiente donde los haya, Sánchez califica de “digno” al terrorista que ocasionó la mayoría de los 47 muertos en las guarimbas. Debe ser la dignidad de un auténtico socialdemócrata.

Sánchez le quiere quitar protagonismo al antiguo líder filibustero del “PsoE” Felipe González que ya había tomado la delantera al servicio del imperialismo y hasta obtuvo la nacionalidad colombiana de manos del presidente “demócrata” de Colombia, Juan Manuel Santos en diciembre de 2014, país que, por otra parte, se mantiene “neutral” en la agresión contra Venezuela. El mismo “Señor X” que mantuvo una relación política y amistosa con Carlos Andrés Pérez que protagonizó la represión del “Caracazo” en 1989 contra las protestas populares por las subidas de los productos básicos que ocasionó 276 muertos y miles de heridos, según fuentes oficiales del momento, y hasta 3000 desaparecidos, según otras fuentes. De su relación con el empresario venezolano Gustavo Cisneros y el fraude para el erario público que representó la venta de Galerías Preciados, no vamos a hablar.

¿Hablamos de la forma amable de la otra socialdemocracia que representa la actual alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena?, lo dejaremos para otro artículo porque la guerra imperialista contra Venezuela lamentablemente continuará.

Victor Lucas