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En noviembre de 2006 el Comité Olímpico Cubano, bajo el auspicio del Comité Olímpico Internacional (COI) y en colaboración con la OMS y la UNESCO, organizó el XI Congreso Mundial “Deporte para Todos/as”, en el que más de 1000 expertos/as de 106 países debatieron en torno a los beneficios y retos de la actividad física. En el acto inaugural el Presidente del Comité Olímpico Cubano, José Ramón Fernández, afirmó el compromiso de la Revolución Cubana con las actividades deportivas desde su triunfo en 1959. Las conclusiones del Congreso se plasmaron en la Declaración de La Habana de 2006 “Deporte para Todos/as” que, entre otros hechos reconoce “que los factores socio-económicos, incluyendo la pobreza, son un factor clave en la incidencia de obesidad; que las mujeres y desfavorecidos sufren el mayor riesgo,…, y en conjunto la tendencia a la inactividad (física) es peor en las áreas urbanas pobres.”

La afirmación anterior es pura retórica para la mayoría de los Estados capitalistas. Los países socialistas, sin embargo, entendieron muy pronto que la práctica deportiva es una cuestión de salud pública, y Cuba no es una excepción. Los triunfos del deporte cubano no son casuales ni parten de una práctica de élites o de individuos patrocinados por monopolios, sino del acceso universal a la práctica del deporte desde la misma escuela unida a un proceso científico tanto en la selección como en el entrenamiento de sus deportistas de alto rendimiento.

Cuba, con una población 4 veces inferior, un PIB 14 veces menor, y una renta per cápita 3,5 veces más baja, ocupa el puesto 16 (2º en el continente americano, tras USA) en el medallero olímpico [226 medallas (78 de oro)] frente al puesto 24 de su ex-metrópoli España [154 medallas (46 de oro) con 3 participaciones olímpicas más que Cuba]. ¡Y aún habrá necios/as que se atrevan a denigrar el Socialismo con el manido argumento de una supuesta ineficacia del sistema, sólo real en las mentes de quienes veneran la explotación como única herramienta de progreso!

Sabido es que el boxeo constituye la punta de lanza del deporte olímpico cubano. En los últimos 50 años los púgiles cubanos han conquistado más medallas olímpicas que ningún otro país del mundo en ese deporte: 73 medallas, 37 de ellas fueron oro. Si bien se trata de un enorme éxito colectivo, que arranca de las estructuras de participación deportiva en todos los niveles de enseñanza, municipios y provincias; las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE) y las Escuelas Superiores de Perfeccionamiento Atlético (ESPA), nombres como Alcides Sagarra, uno de los principales fundadores de la Escuela Cubana de Boxeo, o sus discípulos Teófilo Stevenson y Félix Savón, ambos tricampeones olímpicos con 20 años de diferencia entre sus victorias, permanecen en la memoria colectiva del pueblo cubano.

En ocasiones, incluso el imperio se rinde ante la evidencia: a mediados del año pasado el COI, a través de su canal digital “Olympic Channel”, lanzó un documental de 87 minutos, encabezado por un afamado director de cine y un poderoso productor de Hollywood, bajo el título “The People’s Fighters” (“Los Luchadores del Pueblo”). El documental es una mirada cercana a la influyente cultura boxística de Cuba a la vez que relata la historia de su impresionante éxito en el ring. La película examina los retos que el boxeo cubano debe afrontar hoy, y revela cómo la aparición de nuevos talentos locales está sentando las bases del éxito futuro.

Alcides Sagarra, aquel niño asmático que utilizó el boxeo para mejorar su salud, no para vivir de él, y que en la Cuba prerrevolucionaria tuvo que abandonar la escuela en 4º grado de primaria para ayudar económicamente a su familia vendiendo frutas o limpiando zapatos, tras la Revolución logró acabar la primaria, cursar la secundaria y el bachillerato, convirtiéndose en 1982 en Licenciado en Cultura Física y diez años más tarde en Doctor en Ciencias Pedagógicas. Ya en 1964 fue nombrado Jefe del Colectivo Técnico del Boxeo Cubano. En sus propias palabras “…trabajamos con un alto nivel técnico, donde los boxeadores alcanzan una formación sociocultural profunda, basada en las teorías fundamentales de las ciencias humanísticas como es el Marxismo-Leninismo, por ello formamos atletas con un principio revolucionario y auténtico como característica distintiva de sus personalidades”. La Asociación Internacional de Boxeo Aficionado (AIBA) le otorgó el reconocimiento como mejor entrenador del siglo XX. A Alcides, Teófilo y Félix les ofrecieron millones de dólares para blindar su paso al boxeo profesional. Nunca se vendieron.

En el mencionado documental, el gran boxeador estadounidense de origen mejicano Óscar De La Hoya, ganador de medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, confiesa: “Como americano, yo quería hacer dinero después de ganar la medalla de oro olímpica, para dar a mi familia una vida mejor. Pero no los cubanos, ellos no están formados así, los boxeadores cubanos no piensan en cuántos millones pueden ganar. Se trata sólo de hacer que tu país se sienta orgulloso. Esa es la manera cubana”. ¡No, amigo Óscar!, ese es el inicio de la construcción del hombre y la mujer nueva, eso es el Socialismo.

José Barril