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Las elecciones para prefectos, alcaldes, y el Consejo de Participación y Control Social (CPCCS) celebradas en Ecuador el 24 de marzo, demostraron que Rafael Correa, pese a permanecer en el exilio en Bélgica, aún sigue siendo una opción para el pueblo ecuatoriano ante el desgobierno del traidor de Lenin Moreno.

La derecha se mantiene en grandes ciudades, pero son mayoría absoluta para lograr mantener la estabilidad. En algunas regiones donde el terremoto del 2016 fue relevante, han sido regiones donde la socialdemocracia afín a Rafael Correa logró imponerse,  mientras que los afines al régimen (también de derecha)  prácticamente han desaparecido de la escena política, lo que demuestra que aunque el país ha retrocedido 15 años, el pueblo ecuatoriano no está dispuesto a tolerar más al gobierno traidor, y sabe perfectamente que Lenin Moreno es quizás la mejor creación de la CIA en décadas, después de que este individuo traicionara el proyecto progresista del gobierno anterior, y entregara el país a la voracidad del FMI y de la burguesía criolla. Pero no podemos olvidar que la situación actual es el resultado de la socialdemocracia, y de que en 10 años del gobierno anterior no se haya llevado a cabo un proyecto revolucionario de verdad que entregara el poder al pueblo, sino simplemente dar ayudas sociales y mejoras en educación, vialidad entre otras, estas políticas desarrollistas muy populares en Latinoamérica han sido y son verdaderos desastres que llevan a los pueblos nuevamente a las manos de las oligarquías y del imperialismo.

La gran derrota de Moreno en las elecciones no quiere decir que sea la caída del régimen, ni la vuelta de Correa ni mucho menos, es simplemente un reflejo de la realidad, pero si Moreno cae pocos piensan que el vicepresidente puesto a dedo y representante de la extrema derecha sería quien gobernara. Por tanto, Ecuador se encuentra en un laberinto, y la izquierda no ha estado ni está con capacidad de organizar un frente que pueda arrebatar el poder a la burguesía.

Desde la socialdemocracia hasta los comunistas se han visto de manos atadas y poco o nada han hecho contra el régimen. En tan solo una semana el gobierno ha despedido a 11.000 funcionarios, sin que ningún sindicato realice una huelga, escudándose todos en acusar al gobierno anterior y en decir que no se puede hacer. Esos falsos sindicatos demuestran también que son la aristocracia obrera que bien pagada está para aplacar la voz del pueblo trabajador.

Desde el mismo gobierno, junto con los medios de comunicación y los sectores que mantienen secuestradas las instituciones de la judicatura y del poder legislativo han llevado a cabo una campaña de desacreditación sobre los candidatos afines a Correa y sobre todos aquellos que se postulaban al CPCCS, ya que este organismo es clave para el funcionamiento de las instituciones del país, y prefieren desaparecer al consejo antes de verlo en manos de personas que puedan darle un cambio de rumbo al desastre que ha originado el traidor Moreno.

Aunque en Ecuador se vive una autentica lucha de clases, es una lucha sin dirección, no existe en este momento una vanguardia marxista leninista ni nada parecido. Nos sucede lo que a nuestros hermanos de otros países latinoamericanos, donde después de gobiernos progresistas ha llegado el fascismo para proteger los intereses del capitalismo sin que haya una organización revolucionaria que le haga frente. La necesidad de ganar terreno, de lograr organizar la lucha popular y revolucionaria es una prioridad para frenar a la burguesía y al imperialismo que nuevamente extiende sus negras alas sobre las sufridas tierras latinoamericanas.

Jorge Ochoa