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La bella Easo empieza a ser sólo un slogan de ciudad, por lo menos en lo referente a la limpieza en comisarías y los edificios judiciales de Donosti, ya que las trabajadoras de los servicios encargados de la limpieza llevan meses en huelga reivindicando la eliminación de la brecha salarial. La diferencia con respecto al sector de limpieza viaria es de un 13% en la limpieza de comisarías, y de un 7% en la limpieza de edificios judiciales.

Los tres sectores son subcontratas de la Administración, con la diferencia de que en la limpieza viaria el 80% de los trabajadores son hombres; mientras en la limpieza de comisarías y edificios judiciales el 95% de las trabajadoras son mujeres. Y eso se nota en los salarios.

La situación en los juzgados y comisarías de Euskadi empieza a ser insostenible como consecuencia de la huelga. La basura que se acumula es tal que algunos funcionarios de la Administración de Justicia acuden ya con insecticidas para eliminar las nubes de mosquitos que afloran de las decenas de bolsas de basura que permanecen apiladas en los pasillos de la sede judicial, donde los jueces ya instaron hace unos días al Gobierno Vasco a que mediase en la huelga.

Muchas políticas de igualdad, mucho sumarse a la huelga feminista y hablar sobre la eliminación de la brecha salarial, pero cuando las trabajadoras se ponen en huelga reivindicando sus derechos, en lugar de establecer las cláusulas que permitan eliminar todo tipo de discriminación en la contratación pública, el Gobierno Vasco decreta que las huelguistas deben hacer una limpieza extraordinaria ante la situación en las que se encuentran las dependencias públicas. Las trabajadoras han respondido con una nueva concentración ante el Palacio de Justicia.

Llevan más de 150 días de huelga sin que la empresa adjudicataria Garbialdi haya acometido una negociación para dar una solución al conflicto. Las trabajadoras en huelga exigen una implicación real tanto de los Departamentos de Justicia y de Seguridad, como de la empresa adjudicataria, para hacer realidad la igualdad salarial en el sector de la limpieza.

Sin embargo, el Gobierno Vasco, en lugar de buscar soluciones echa más gasolina al conflicto, con el decreto que obliga a la limpieza extraordinaria, sin que éste solucione el conflicto ni para las huelguistas ni para los trabajadores de comisarías ni de edificios judiciales. Las trabajadoras dicen que «la suciedad no está en huelga y va a seguir haciendo su trabajo», por lo que «después de esta limpieza extraordinaria será cuestión de tiempo que nos encontremos en la misma situación.

La última oferta de la empresa, en lo que respecta a la limpieza de edificios judiciales data de primeros de noviembre, sin que se haya movido desde entonces, mientras que para las comisarías hizo una nueva propuesta el 4 de febrero en la que ponía sobre la mesa un incremento salarial del IPC + un 0,5.

Mientras, el Gobierno Vasco ha prorrogado el servicio para la limpieza de las sedes judiciales con la empresa Garbialdi, en mitad de este conflicto, demostrando la nula voluntad de solucionar la causa del mismo, la brecha salarial, a pesar de los discursos políticos en torno a la igualdad. Queda bonita en los discursos, pero es papel mojada cuando hay que hacerla realidad.

Por su parte, el Departamento de Seguridad del Gobierno ha dilatado el nuevo concurso y de momento está dando este servicio de forma “ irregular” sin que todavía se haya confirmado si los pliegos que tienen que publicarse van a acabar con la situación de brecha salarial o no. Seguro que las compañeras en huelga saben que a la larga ganaran esta batalla frente al patrón y la administración, que obtendrán la igualdad salarial peleando y, además, en el camino, como sucedió con las compañeras de Residencias de Gipuzkoa ganaran fuerza, dignidad y empoderamiento.

Vicent