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Editorial Marzo 2019

La convocatoria de Elecciones Generales adelantadas para el 28 de abril, es una expresión más de la profunda crisis que enfrenta el sistema de dominación burguesa en España. En los últimos años se han dado Elecciones Generales, en diciembre de 2015, en junio de 2016, y ahora en abril de 2019. Tanto las de 2016, como éstas de 2019, son Elecciones adelantadas ante la incapacidad de sostener al gobierno de turno con una mayoría parlamentaria. En este período también se dio una moción de censura en 2018, que cambió el gobierno de Rajoy por el de Pedro Sánchez, en una operación de rápido desarrollo, impulsada por determinados sectores de la clase dominante.

En esta última ocasión las Elecciones Generales se solaparán con las Europeas, Locales y, en algunas Comunidades, también Autonómicas. Al mismo tiempo, en este período de Gobierno interino, se está desarrollando el que seguramente es el juicio político más importante en muchos años en España.

Por un lado la superposición de convocatorias electorales vuelve a colocar en una posición de mayor ventaja de los grandes partidos del sistema que tienen siempre una situación privilegiada para enfrentar esa situación, mientras que a las demás organizaciones nos supone un tremendo sobreesfuerzo para entrar en esas convocatorias electorales, teniendo que recoger avales para las Generales y, en el caso extremo de Canarias, con un total de cinco papeletas diferentes para el 26 de mayo.

Y, por otro, que el juicio de los presos políticos catalanes se desarrolle con un Gobierno en funciones, genera una situación de incertidumbre difícil de evaluar. Cabe suponer que los jueces implicados en ese macro-juicio actuarán en una u otra dirección según sus fidelidades políticas, y la sentencia final puede ser un nuevo escollo en la estabilidad del poder político burgués. Podría darse el caso de que el gobierno resultante de las Elecciones quede hipotecado por una sentencia judicial que le marque el campo de juego de manera desfavorable o, también, que en función de los resultados electorales la sentencia bascule en una u otra dirección.

En este contexto el PCPE concurrirá a las distintas convocatorias electorales con su propuesta propia, en defensa de la clase obrera y de una estrategia política para su emancipación, que enfrenta al proyecto de la actual clase dominante un nuevo proyecto histórico para España, proyecto que es republicano, socialista y unión voluntaria de pueblos libres y soberanos. Y que se soporta en una política de alianzas sociales, que es el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

Llevar a la clase obrera al poder es el necesario requisito para hacer posible ese nuevo proyecto de España. Un proyecto que, con su triunfo, superará las peores tradiciones y formas de dominación de la burguesía que hoy se expresan en la continuidad de la momia de Franco en su monumento, en el resurgimiento de las expresiones más ultraderechistas y violentas que, entre otras cosas, llevan a la prisión a los jóvenes de Altsasua en un ajuste de cuentas de la Guardia Civil contra las posiciones populares más combativas, y que –como elemento principal- incrementa de forma continuada la explotación de la clase obrera.

Por ello esta convocatoria electoral tampoco resolverá la actual crisis del bloque de poder en España, en todo caso lo dotaría de un gobierno más estable para seguir gestionando su misma fracasada dictadura de clase. Pero la lucha continuará …..

VENEZUELA: AGUDIZACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES INTERNACIONAL

Los ataques del imperialismo yanki y europeo contra el gobierno legítimo de Venezuela, presidido por Nicolás Maduro, son la expresión más actual del recrudecimiento de la lucha de clases internacional. Es un ataque multifacético, ilegítimo, y que vulnera todo el derecho internacional que hasta ahora estaba vigente.

Es un chiste de mal gusto pretender que los EE UU tengan la más mínima intención de ayudar al pueblo de Venezuela ante las dificultades que enfrenta a consecuencia, en buena medida, de las llamadas “sanciones”, que no es otra cosa que el boicot financiero y el robo más descarado de los activos depositados en terceros países. Que Elliott Abrams, reconocido criminal de guerra y narcotraficante, sea el encargado por Donald Trump de los asuntos de Venezuela, deja bien claras las intenciones criminales y desestabilizadoras del gobierno yanki, al que no le importa provocar un nuevo baño de sangre con tal de controlar el petróleo y los recursos naturales de la patria de Bolívar.

En el centro de la lucha de clases internacional se sitúa el actual ataque contra Venezuela, y su proyecto bolivariano. La clase obrera internacional y los pueblos nos jugamos mucho en este combate. Si el imperialismo triunfara las consecuencias serían aterradoras para toda América Latina, pues el imperialismo envalentonado se lanzaría a imponer su orden en todo el continente, no solo el imperialismo yanki sino también la UE. Ambos necesitados de hacer del saqueo impune de los recursos de la patria grande un factor que amortigüe sus profundas crisis.

Pero si el imperialismo sale derrotado en su ataque contra Venezuela, los pueblos quedan altamente fortalecidos, y se incrementarían de forma notable las capacidades de la lucha antiimperialista y contra la guerra. Los incipientes proyectos patrióticos y sociales tendrían mejores condiciones para entrar en fases más avanzadas de su desarrollo.

Por tanto el internacionalismo proletario enfrenta retos de grandes dimensiones, en los que no es posible ausentarse ni mantener posiciones ambiguas, hoy el centro de la lucha contra el imperialismo está en Venezuela. Y, en este tema concreto, el PCPE expresa su apoyo más comprometido a nuestros hermanos del PCV, que son la vanguardia consecuente de la clase obrera venezolana.

Como contraste frente a la línea política criminal del imperialismo, una vez más, el pueblo de Cuba vuelve a dar una lección con el debate y votación en referéndum de su nuevo texto constitucional. Decenas de miles de asambleas, la incorporación de modificaciones como producto de ese proceso democrático de base, y la decisión soberana del pueblo cubano de ratificar masivamente su proyecto socialista para el futuro, han dado nacimiento a una nueva Constitución de profundo arraigo popular.

MUJERES Y LUCHA OBRERA

El 8 de Marzo es una nueva ocasión, de alto contenido simbólico, para colocar en primer plano la lucha de las mujeres trabajadoras por su emancipación.

El ascenso del movimiento de lucha de las mujeres de los últimos tiempos nos enfrenta a la necesidad de intervenir en ese contexto colocando una posición claramente clasista, en unos momentos en los que se produce un fuerte enfrentamiento ideológico entre quienes pretenden que ese movimiento no vaya más allá de retocar con elementos cosméticos la situación de doble opresión de las mujeres, y quienes queremos destruir las bases materiales del actual sistema de dominación, liquidando al tiempo las estructuras patriarcales que legitiman la utilización de la mujer como objeto cosificado, situado de forma inferior y subordinada en la estructura social.

La clase dominante quiere evitar a toda costa un profundo proceso de liberación de las mujeres, lo cual desestabilizaría los consensos sociales de todas sus estructura legitimadoras: tanto en lo que se refiere a la familia como célula reproductora de la ideología dominante, cómo la utilización de las trabajadoras como mano de obra más barata y flexible y, también, todas las construcciones culturales y religiosas que mercantilizan y degradan la posición de las mujeres en la sociedad.

El desarrollo de un proceso de liberación de las mujeres trabajadoras supone un riesgo para la misma estabilidad del poder de la clase dominante, que hace de la doble opresión de las mujeres trabajadoras un elemento fundamental favorable para sostener su feroz dictadura.

8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.