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El pasado día 17 de enero el gobierno de Pedro Sánchez expulsó, desde las Islas Canarias, al activista saharaui Husein Bachir Brahim. Enviado de manera forzosa a Marruecos, fue encarcelado nada más llegar a ese país en una cárcel de Marrakech, acusado de realizar actividades políticas ilegales. Anteriormente, el día 11, había sido detenido por la policía española y trasladado a la comisaría de Arrecife "sin cumplir con el trámite obligatorio de presentarlo ante la autoridad judicial ni tramitar su solicitud de asilo político".

Añadamos a esto que el mismo gobierno del PSOE también ha apoyado el acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos que, a pesar de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE en sentido contrario, incluye las aguas de la República Árabe Saharaui Democrática dentro de dicho acuerdo.

Esa política del PSOE no es diferente de la que realiza el gobierno de Coalición Canaria, cuyo Presidente Fernando Clavijo ha realizado un reciente viaje a Marruecos, con la finalidad de “mejorar las relaciones económicas con ese país”. Clavijo actúa en línea con los intereses de la burguesía isleña que busca espacios para su intervención imperialista, utilizando para ello los fondos obtenidos por las ventajas fiscales de la RIC, y por la misma sobreexplotación de la clase obrera canaria.

No hay diferencia entre la política internacional del PSOE y la de CC. Ambos partidos impulsan las políticas imperialistas, que tienen en Marruecos su aliado preferencial en el norte del continente africano.

La responsabilidad de España en la cuestión del Sáhara Occidental es mayor en cuanto que, desde el punto de vista del derecho internacional, es “potencia administradora”, y tiene una responsabilidad ineludible en los desmanes que la dictadura marroquí realiza contra la población saharaui en los territorios ocupados. Los crímenes, desapariciones y torturas cometidos por el ocupante marroquí suponen una responsabilidad directa del gobierno de España, pues su complicidad es necesaria para mantener la impunidad de las fuerzas de ocupación.

Ante la Delegación del Gobierno, en Las Palmas de Gran Canaria, se concentra cada día, desde hace cuatro años, la valiente mujer saharaui Takbar Haddi, reclamando que Marruecos le entregue el cuerpo de su hijo, asesinado por sicarios de ese país hace cuatro años. Esta mujer protagonizó en su día una huelga de hambre que la llevó al borde de la muerte, y cuando no pudo continuar con la misma inició su guardia en la Plaza de la Feria exigiendo justicia a las autoridades españolas. Autoridades que eluden su responsabilidad y hacen caso omiso de sus reivindicaciones.

El PSOE no realiza una política internacional que tenga la más mínima voluntad de respetar la soberanía de las naciones ni el derecho internacional. Son los intereses económicos del capitalismo español los que dictan la política internacional de Pedro Sánchez y su gobierno. Desde este punto de partida Pedro Sánchez legitíma la represión, los crímenes y las desapariciones cometidas en el territorio de la antigua colonia española.

Por ello tampoco puede extrañar que en el caso de Venezuela actúe como un cipayo del imperialismo principal, y también de los monopolios y el capital financiero español, actuando disciplinadamente bajo su mandato. Las noticias dicen que Donal Trumpo presionó a Pedro Sánchez para que adoptara esa posición servil en el caso de Venezuela, hay que decir que eso no era necesario. Pedro Sánchez es un imperialista miserable, que coloca los intereses económicos monopolísticos por encima de los principios democráticos y la soberanía de las naciones. Y lo hace a gusto, no le cuesta ningún esfuerzo.

Si quiere gobernar dentro del sistema capitalista esa es la única política posible.

La lucha, solo la lucha de masas derrotará esas políticas violentas y parasitarias. El Frente Mundial Antiimperialista es el arma que tenemos que construir para asestar el golpe necesario para destruir su poder reaccionario y dictatorial.

C.S.