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El martes 13 de diciembre de 1988, a las 23:59, millones de ciudadanos se encuentran frente al televisor viendo la única oferta televisiva existente, TVE. Precisamente, cuando se está ofreciendo la pieza informativa sobre que en TVE habrá la habitual programación – aunque sin anuncios -, se corta la emisión y aparece la carta de ajuste de RTVE con un cuadradito en negro en donde puede leerse <Navacerrada 2>. Son las 00:00 y el 14D es ya más que un éxito.

Sergio Gálvez Biesca. La gran huelga general. Siglo XXI Editores

 

Se cumplen en estos días treinta años de la mayor huelga general de la historia de España. El 14 de diciembre de 1988 cerca de un 90% de trabajadores y trabajadoras del Estado secundaron el paro. Unos 8 millones de personas respondieron a la llamada de CCOO y de UGT principalmente. Una convocatoria a la que se unieron muchos más sindicatos y organizaciones (se unieron sindicatos policiales y hasta el de futbolistas). Todo un éxito.

Situémonos por un momento. De un lado teníamos a un PSOE desatado en pleno auge de su proceso de reestructuración del modelo capitalista español de los años ochenta, en lo que algunos autores han llamado el periodo de “modernización socialista”. Llevaban 6 años en el gobierno y se creían omnipotentes. Con un Felipe González en el papel de líder indiscutible, con un tono cada vez más arrogante y autoritario.

Del otro lado teníamos a unos sindicatos, los principales CCOO y UGT, que en aquella época mantenían todavía una cierta fuerza en muchos sectores, en muchas fábricas, gracias a unos cuadros sindicales muy bien preparados y forjados en la lucha. Pero eso sí, ambos sindicatos no querían hablar de unidad de acción y menos todavía de unidad sindical ante el gravísimo envalentonamiento de gobierno y patronal. Pero meses antes del 14D esto cambió.

El detonante de la convocatoria de huelga general de 1988 fue el empeño del gobierno en aprobar una idea que llevaba tiempo perfilando, el Plan de Empleo Juvenil (PEJ) un Plan que básicamente lo que buscaba era aumentar la contratación de los y las jóvenes a cambio de precarizar tanto sus condiciones laborales. Según un informe de CCOO, se podía contratar 25 jóvenes por el precio de un trabajador con poca antigüedad1.

El papel del PCPE en aquella huelga fue muy importante. Un PCPE con una fuerte implantación en el Movimiento Obrero y con muy buenos cuadros sindicales en CCOO. Tanto en el impulso de las semanas previas a la huelga como en la jornada propiamente dicha los militantes estuvieron en primera línea a la hora de mostrar músculo sindical en los piquetes, en las manifestaciones, en las asambleas explicando el sentido y la importancia de un paro que a diferencia de otras convocatorias anteriores y posteriores tuvo un carácter a la ofensiva. En aquellos días la correlación de fuerzas cambio radicalmente de lado como quizá nunca en la actual etapa, en esta dictadura del capital monárquico-burguesa.

Si gigantesco fue el paro del 14D y las manifestaciones y concentraciones de ese día en todos los rincones del Estado, masiva fue la manifestación final el viernes 16D que terminó en la Puerta del Sol. Se hizo un muy buen trabajo y había que celebrarlo. En aquellas horas posteriores al 14D incluso Felipe González pensó en dimitir.

¿Es posible ver otro 14D? ¿Se puede cambiar la correlación de fuerzas como a finales de 1988?. Se puede. Aunque la llegada de Pedro Sanchez al gobierno hace unos meses enfrió nuevamente la tan reclamada huelga general, esta va a llegar y nos debe coger preparados. Para que esta llegue más pronto que tarde el trabajo pasa por tener un papel destacado en los frentes de masas y en seguir trabajando por la unidad sindical de clase. No hay atajos que valgan.

Javi Delgado


1 Sergio Galvez Biesca. La gran huelga general. Siglo XXI Editores. Pag 20.