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Las luchas obreras en Canarias desde 1962 hasta el 69 marcaron un hito en la historia del movimiento obrero de las islas. Huelgas en las conserveras de pescado, en el transporte, aparcería (agricultura), huelga general en el Puerto de la Luz y de Las Palmas durante tres días, etc…

La culminación de todas estas luchas fue los llamados Sucesos de Sardina del Norte que se produjeron el 15 de septiembre de 1968. SATRA, compañía de trabajos asfálticos-construcción deja en la estacada a cincuenta y tres familias del Norte de la Isla de Gran Canaria. Los trabajadores eligen una comisión para defender sus derechos en las distintas instancias del régimen franquista (Magistratura de Trabajo, Sindicato Vertical, y Gobierno Civil) pero la Dictadura era implacable con los trabajadores. No les dieron contestación alguna a sus reivindicaciones, con lo cual los trabajadores entraron en contacto con miembros del Partido Comunista de España en Canarias y sindicalistas de Comisiones Obreras en la clandestinidad. En el verano del 68 se hacen colectas populares para ayudar económicamente a los trabajadores de SATRA y se llevan a cabo dos asambleas clandestinas para ver la estrategia que había que seguir para luchar y enfrentarse a los estamentos franquistas.

15 de Septiembre de 1968 en la Cala de Martorell (Sardina del Norte-Gáldar) se celebra la asamblea obrera y se decide por medio de un escrito que al día siguiente se iría en manifestación desde el parque de San Telmo hasta la plaza de la Feria en la Sede del Gobierno Civil de la época.

A las 11:30 de la mañana aparecen en escena dos miembros de la Guardia Civil vestidos de paisanos que les ordenan terminar la asamblea e irse de la cala. Se les contesta que se iba a seguir con el día de la playa y el asadero que se estaba realizando. Dichos policías se van, y a las cuatro de la tarde aparecen esos dos números más diez números más uniformados con pistolas y alguna metralleta. Les obligan a subir la cuesta de la Cala de Martorell con tiros al aire intentando amedrentarles; pero todo lo contrario, los sindicalistas, los comunistas y los obreros de la empresa de construcción SATRA se entrelazan las manos y van en manifestación hasta la Playa de Sardina del Norte, intentando llegar hasta Gáldar que serían 8 kilómetros de largo. Pero un cordón policial con pistolas en mano les obliga a regresar a la playa. Hay mucha discusión y empujones hasta que llega un miembro vestido de paisano (Subcomandante Ángel Díaz Otero) en un coche y, sin mediar palabra, comienza a increpar a los trabajadores y diciéndole a la policía que debía actuar con más severidad.

Se introduce en el coro que habían formado los trabajadores para apresar a tres de los que se encontraban allí, pero se lo impiden uniéndose más. Entonces le pide la pistola a un miembro de la Guardia Civil y hay dos heridos graves por balas en las piernas. Lejos de asustarse, los obreros se llenaron de indignación, y más cuando los guardias no les dejaban pasar a los coches para llevar a los heridos al hospital. Al cabo de unos minutos permiten que un coche recoja a los heridos y los llevan al hospital de Guía en la Zona Norte. En esos momentos había en todo el entorno más de cuarenta guardias civiles; algunos intentan escapar pero la gran mayoría son detenidos por dicho cuerpo y la brigada político-social. Son trasladados a la sede del Gobierno Civil y después de muchas discusiones entre las distintas fuerzas represivas: Guardia Civil y la Brigada Política Social, se decide que es una rebelión militar que se había hecho allí y por tanto le correspondía llevar el caso a la Guardia Civil. Los trabajadores son trasladados a la comandancia de la Guardia Civil y allí son torturados y vejados por negarse a prestar declaración alguna.

El ingreso en la prisión provincial de Las Palmas significó que los trabajadores hicieran una huelga de hambre por el trato recibido y teniendo en cuenta que en la Ciudad de Las Palmas ya empezaban los movimientos de solidaridad hacia los trabajadores. Les dicen a estos que sólo habrá un abogado militar para los veinticinco encausados y se decide realizar una huelga de hambre indefinida, máxime teniendo en cuenta que habían sido ingresados en la cárcel dos compañeros que habían sido detenidos por repartir propaganda en defensa de los obreros. A finales del mes de Octubre se celebra un consejo de guerra sumarísimo con la petición fiscal de hasta treinta años de cárcel, pero luego se redujo la condena. Uno de los heridos graves, Jesús Redondo Abuín fue condenado a 11 años de prisión, y así la lista sigue con dos compañeros que son condenados a 8 años, unos a 65, cuatro a 3 años; otros, los más jóvenes, son condenados a 1 año de prisión.

Este hecho tuvo repercusión internacional, tanto en las emisoras de radio BBC de Londres, Radio Francia Internacional, Alemania, Moscú, Bélgica; también hubo concentraciones de trabajadores españoles en sedes diplomáticas de las ciudades anteriormente citadas. Los veinte condenados fueron enviados a las distintas cárceles de la península para cumplir condena.

Estos hechos de Sardina del Norte son un ejemplo de que la clase obrera en el franquismo luchó decididamente contra el fascismo imperante, a todos los trabajadores de aquella época y los de ésta les decimos que hay que seguir adelante en las reivindicaciones obreras por un trabajo digno y por unas libertades democráticas.

José del Toro Augusto, uno de los represaliados.