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Un nuevo curso universitario ha comenzado: ilusión, propósitos, ganas de pasarlo bien... Aunque también el enfrentarse a un nuevo pago de matrícula y a la inseguridad de encontrarse cada vez más cerca del fin del grado, sin saber muy bien qué deparará el mundo laboral. En este contexto, desde la J-PCPE murciana hemos impulsado una campaña estudiantil: “Un título no decide; tu lucha, sí”, con la que pretendemos recordar a nuestros compañeros la necesidad de organizarnos contra el capital para destruir la precariedad y la miseria que nos tiene reservadas.

En nuestros días, muchas familias obreras hacen esfuerzos sobrehumanos para poder costear los estudios de sus hijas e hijos, queriendo darles una oportunidad que posiblemente padres y abuelos no han tenido, con la esperanza de que ellos disfrutarán de un mejor futuro. No obstante, los niveles de paro juvenil continúan elevados, en un 45%, y el sueldo medio de las trabajadoras y trabajadores de entre veinticinco y veintinueve años se sitúa en una media de 15.876,26 euros al año; de la misma forma, en España solo un 4% de los trabajadores cobra más de 2100 euros al mes.

Según un informe de la Universidad de Murcia, los estudiantes tardan, en el mejor de los casos, unos nueve meses en encontrar un empleo. Además, el 80% de los ex estudiantes trabajarán para una empresa privada, con un contrato que será temporal en el 70% de los casos. Esta situación se agrava si eres mujer —recordamos que en España un 52% de las mujeres trabajan a media jornada, mientras que aproximadamente el 70% de los hombres lo hace a tiempo completo.

El capitalismo mantiene en nosotras y nosotros la idea de que con esfuerzo conseguiremos lo que deseemos, y que el éxito en la vida depende únicamente de esto —cabe señalar que ese “éxito” radica en “emplear y no ser un empleado”, como dice una conocida canción de trap—; por otro lado, nosotros, las y los comunistas, destapamos esa mentira y explicamos que, en este sistema basado en la explotación, no existe igualdad de oportunidades, no todos podemos acceder a la universidad, y de entre los que lo consiguen, es fácil ver la diferencia entre los estudiantes de extracción obrera y popular, que trabajan a la vez que estudian —por lo que les es dificultoso obtener grandes resultados— y que al terminar la carrera se encuentran con un desamparo absoluto —al contrario que los hijos de la burguesía, que tendrán suficiente apoyo económico para crear o continuar una empresa con la que enriquecerse.

Durante esta campaña hemos repartido octavillas a los nuevos universitarios, no con el ánimo de desalentarlos, sino de todo lo contrario: la juventud obrera debe canalizar toda esa fuerza con la que empieza la forja de su vida luchando por su clase y en pie, sin dejarse adormecer por la propaganda que cultiva el individualismo y la competencia, elementos dañinos y completamente contrarios a sus intereses; tomar partido en la sociedad y en la historia organizándose con la Juventud Comunista es la acción más natural y revolucionaria que pueden desempeñar las hijas e hijos del pueblo trabajador. Próximamente, y tras otras acciones como pintadas y pegadas de carteles, desarrollaremos mítines en los distintos campus de la Universidad de Murcia.

¡SÍ HAY FUTURO PARA LA JUVENTUD!

María Sánchez-Saorín