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Detrás de cada mujer asesinada por la violencia machista que sufrimos las mujeres en el capitalismo hay una historia. Se trata de historias de maltrato físico o psicológico, y en muchos casos de ambos, historias de abuso, historias de una educación patriarcal basada en la desigualdad de la mujer frente al hombre, historias de aprieta los dientes y aguanta, pero también hay historias de valentía, historias de mujeres que se atrevieron a romper el cerco pero que no lo consiguieron, y que sin embargo, abrieron una camino a cientos de mujeres que padecieron y padecen la violencia patriarcal.

40 son las mujeres asesinadas en España, según las cifras oficiales1, en el momento de escribir este artículo, 29 de ellas nunca había interpuesto una denuncia hacia su agresor, y, de las 11 que sí lo habían hecho, tan solo cinco tenían medidas de protección en vigor, lo que demuestra, una vez más, la ineficacia de la “Ley contra la violencia de género” y de las medidas que se adoptan para erradicar que de una vez por todas se deje de asesinar a mujeres.

Además del maltrato y los asesinatos, las mujeres sufrimos muchos tipos de violencia en este sistema. Los abusos sexuales, tienen como telón de fondo, historias de niñas, adolescentes y mujeres a las que toquetean y violan dentro de su propio entorno familiar, en su círculo de amistades, y también en muchas ocasiones, son víctimas de la violencia sexual de un desconocido. Historias de mujeres que cuando van por la calle de noche y sienten pasos a su espalda, no pueden evitar sentir terror cuando se dan la vuelta y se dan cuenta de que esos pasos pertenecen a un hombre. No podemos seguir permitiendo que la mitad de la población le tenga miedo a la otra mitad.

Estas son las historias más violentas, las que encontramos diariamente en los medios de comunicación, con las que nos hemos acostumbrado a encontrarnos mientras leemos la prensa cuando nos tomamos un café, en el mismo periódico donde en la sección de anuncios por palabras ponen de manifiesto la trata de mujeres y la mayoría de sus anuncios muestran a modelos imposibles anunciando un perfume.

Sin embargo, hay miles de historias de la violencia que se ejerce hacia las mujeres que afectan a la mayoría y que no salen en los medios. Tipos de violencia que pasan desapercibidas, pero que tenemos que combatir con la misma intensidad. Son las historias más numerosas, historias de mujeres que no pueden acceder a un puesto de trabajo, porque esta sociedad prefiere contratar hombres que no se quedan embarazados, y que consideran más listos e inteligentes, aunque tengan una menor formación. Historias de mujeres que cobran un salario inferior al de sus compañeros hombres, sin que exista ningún otro motivo para ello, salvo el de ser mujeres. Historias de mujeres que se ven obligadas a renunciar a su carrera profesional porque deben dedicarse a los cuidados, ya sea de sus hijos e hijas, o madre, padre etc. Historias de mujeres que cada mes deben esperar a que el empresario de turno tenga a bien el pagarles su salario, que no saben si cobrarán el día 10, el 15 o simplemente ese mes no cobrarán. Historias de mujeres que ven ascender a sus compañeros y que nunca tienen una oportunidad. Historias de mujeres arrastradas a la prostitución y la trata, ya sea porque les hacen ver que no tienen otra salida, o porque son obligadas. Historias de mujeres que limpian la mierda de otros, sin seguro ni contrato y que son reemplazadas sin miramientos cuando ya su cuerpo no aguanta más. Historia de mujeres que escarban la tierra por 700 euros mientras son rociadas con pesticidas…

Podríamos contar muchas más historias de mujeres, no nos daría todo el periódico para relatarlas, por eso hay que sacarlas a la luz, el 25 de noviembre y todos los días, y también tenemos que organizarnos con el resto de la clase obrera para acabar con la lacra del patriarcado y el sistema que lo enaltece. Luchemos contra la violencia que este sistema ejerce contra nosotras en sus múltiples formas, y construyamos como clase obrera que somos una nueva sociedad que elimine toda forma de opresión y explotación, la sociedad de personas libres y plenas, la sociedad socialista.


1 Cifras obtenidas en la web femenicidios.net