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Cuando la represión se ceba en un militante comunista tratando de coaccionarlo para limitar su trabajo político, solo hay una respuesta coherente: Reafirmarse en el compromiso, perfeccionar nuestras caracterización del sistema que nos reprime y, sobre todo, buscar la protección y la solidaridad de las masas. En este texto que realiza el camarada José Antonio de la célula de Jumilla del PCPE, se expresa con claridad esa posición de combate y confrontación de clase que, frente a la represión , lejos de amilanarse lo que hace es reivindicar la lucha y su radicalización. Si la delegación del Gobierno en Murcia pensaba que puede sacarnos de la calle a base de multas, ahí va la respuesta de un militante comunista a las multas tramitadas por una Delegación del PP e impuestas por una del PSOE.

La Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, BOE» núm. 77, de 31/03/2015. Conocida popularmente como Ley Mordaza. Nada importa que saliera adelante con el único apoyo de los diputados del Partido Popular, mayoría absoluta en el Congreso. Poco importan, incluso, las propias contradicciones que la nueva vieja Ley genera a su propio sistema jurídico.

Lo más importante no son tampoco los pormenores y los cambios sustanciales que conducen por el aparato el estado burgués en cuanto a la persecución y represión, de los derechos del pueblo trabajador. Lo verdaderamente importante que pone de manifiesto la Ley Mordaza es la determinada voluntad de la clase dominante a ejercer su dominación de una forma mucho más dictatorial, de prepararse en todos los ámbitos para un escenario de guerra de clases desconocido para la mayoría de quienes vamos a tener que batirnos en él.

De boca en boca han corrido en los últimos años algunas de las más escandalosas medidas que la Ley implementa de nuevas o endurece.

La prohibición de casi cualquier actividad política en plena calle, como el reparto de panfletos o poner una pequeña mesa de propaganda, el uso del espacio público para cualquier queja, la ocupación siquiera simbólica y por minutos de un edificio institucional o de una entidad financiera, las manifestaciones de oposición a injusticias sociales como los desahucios, la expresión pública reivindicativa, como colocar una pancarta en la fachada de un edificio, la grabación de los cuerpos policiales en cualquier circunstancia, inclusive si están cometiendo un flagrante delito —más si cabe y precisamente para este caso— son actividades, como decimos, prohibidas, y penadas con severas multas económicas.

La policía pasa a contar con amplios poderes para sancionar, perseguir y agredir a cualquier manifestante, no sólo a cualquier manifestante, a cualquier persona que camine por la calle a cualquier hora del día y con total normalidad.

La más importante enseñanza que lega el proceso de aprobación de esta ley es la naturaleza del momento histórico que vivimos. El poder de la oligarquía está padeciendo una seria crisis en su cúspide. El reagrupamiento y la reorganización del campo oportunista en lo que se conoce como la izquierda le es funcional al sistema para paliar los efectos de esta crisis. Pero no vale solo con eso. Su poder político, cimentado sobre una dominación económica caduca históricamente, se encuentra en una fase en que solo puede sostenerse mediante el uso de unas formas de gobierno cada vez más dictatoriales.

La Ley Mordaza, cercenadora en masa de una enorme base de derechos democráticos, no puede entenderse al margen otras tantas contrarreformas. Las reformas de las pensiones PSOE 2011, y la del PP 2013, también las contrarreforma laboral del PSOE en sus estertores, refrendada por la del PP en su primera legislatura abrió la fase de ofensiva del capital para inflar el colchón jurídico en que descansara la represión policial y judicial de los tiempos que habían de venir, que hoy vivimos y que están por llegar.

Tenemos los casos represivos de sindicalistas, Alfon, los jóvenes de Alsasua, criminalizando a todo movimiento social, antes te llevaban al cuartelillo ahora nos reprimen con multas, veremos lo que hacen los socialdemócratas de PSOE, con lo indicado arriba callarán como buenos lacayos del sistema capitalista



El objetivo no es solo destruir “derechos democráticos”, sino utilizar este hecho como declaración de intenciones, como transmisor de miedo. Se trata de criminalizar la protesta y a quienes protestan, de avisar que comienza una nueva etapa en la lucha de clases en la que ya nada ampara los derechos de los trabajadores dentro de la jurisdicción burguesa. Porque el derecho, recordemos a Marx, no es sino la voluntad de la burguesía hecha ley.

Se trata de explotar la ventaja de ir ganando en el juego para modificar las reglas del mismo, y así perpetuar esa dominación. Lo que el pueblo trabajador no puede hacer es seguir obedeciendo las “reglas del juego democrático” porque, como se sabe, la banca siempre gana. No hay forma de ganar  siguiendo el camino marcado por el adversario. Camaradas no podemos respetar las reglas del juego ni tratar de retrotraerlas a etapas anteriores —sólo porque fueron un poco menos injustas—porque aparte de imposible, es insuficiente. De lo que se trata llegados a este punto es que las masas salgan a la calle, organizadas, y rompan el tablero de la dictadura del SISTEMA CAPITALISTA, de los gobiernos de turno monárquicos y burgueses ya sean estos de derechas, así sean socialdemócratas.

Camaradas PCPE y NUESTRA JUVENTUD COMUNISTA, la salida que veo yo es la de elevar la conciencia política de la clase obrera en los movimientos de masas y de la luchas de hoy y las futuras en nuestro programa, no ir de la mano del reformismo de izquierda y del oportunismo, en las marchas de la dignidad, plataforma de pensionistas, antimilitarismo, feminismo ecologismo. Todas estas organizaciones son gatopardianas y se mueven por las migajas que les den el gobierno de turno, nosotros/as las y los comunistas del PCPE DEBEMOS DE LLEVAR NUESTRO PROGRAMA, si no hay partido al frente de las luchas, no habrá un verdadero cambio para la clase obrera y nuestros aliados.

Debemos de llevar en nuestro ADN: LUCHAR, FRACASAR, VOLVER A LUCHAR, FRACASAR Y ASÍ HASTA LA VICTORIA