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Al margen del desenlace final que acabe teniendo el caso, de lo que no cabe la menor duda es que en caso de alerta la oligarquía no  guarda las formas si de lo que se trata es de defender sus intereses. Una sala del Tribunal Supremo tiene la osadía de sentenciar en contra de sus intereses económicos y, en menos de 24 horas, salta el Presidente de la cosa -un tal Luis María Diez-Picazo- para decir que esa sentencia ¡una sentencia del Supremo de las que crean jurisprudencia! hay que revisarla porque ha generado “una enorme repercusión económica y social”

Después de haber recibido más de 100.000 millones de euros para rescatarla, la banca española no consiente que se le haga pagar lo que por evidente lógica y  justicia les corresponde asumir a ellos, pues nadie más que los bancos son los propietarios de los préstamos…pero, por si alguien aún dudaba del carácter de clase del estado, ahí está el poder judicial y el gobierno que lo consiente con un silencio absolutamente cómplice, y se propone darle marcha atrás a una sentencia que, de inmediato, iba a favorecer a todas aquellas personas que de ahora en adelante firmaran una hipoteca  y a las que lo han hecho durante los últimos 4 años. Un trasvase de rentas de la banca a la clase trabajadora y sectores populares que son quienes mayoritariamente compran su vivienda mediante hipotecas que gravan su existencia durante décadas, que de ninguna de las maneras parece que el Presidente de la Sala de lo Contencioso del TS y el Consejo de Ministros están dispuestos a que se haga de buenas a primeras.

¿Estado de derecho, división de poderes?  No, por favor, que nunca más vuelvan a usar esa patraña con la que la burguesía ha tratado de camuflar su poder de clase desde aquel lejano 1789 en el que impuso su dictadura de clase tratando de presentarla, no solo como un régimen democrático, sino como el único.

Basan su poder en la explotación, el saqueo y la violencia sobre quienes todo lo producimos y la Naturaleza y, sin embargo, fruto de su hegemonía política y cultural aun se mantiene sólido el consenso social que le da legitimidad.  

Ya es hora de poner fin a esa mentira y desenmascarar el carácter cada vez más totalitario de su autoridad.  Usemos este caso como un paradigma más de la dictadura de clase que conforma el poder de la burguesía. Tenemos muchos más: los jóvenes de Altasasu que se pudren en la cárcel por una pelea de bar mientras Undargarín reside en un presidio para él solo; Alfon que fue condenado en un juicio vergonzoso o los Jordis que ya llevan un año en prisión preventiva por ser independentistas y otros muchos encarvcelados o enjuiciados por sus opiniones, mientras la señora de Bárcenas sigue libre pese a estar condenada por ladrona.

Solo hay un camino para que haya justicia, acabar con el poder de la burguesía y construir una sociedad Socialista en la  que el poder y la autoridad de clase seamos la inmensa mayoría quienes se lo impongamos a la ínfima minoría que hoy nos domina.

Una vez más ¡TU LUCHA DECIDE!

Secretariado Político del PCPE

Octubre de 2018