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Durante estos últimos meses ha vuelto a la palestra mediática la problemática de la inmigración. La llegada del Aquarius con 630 inmigrantes al puerto de Valencia ha sido uno de los grandes acontecimientos de este verano.

Los medios de desinformación, con la hipocresía y bajeza moral que les caracteriza, se pusieron la careta de la compresión y la ternura occidental, los mismos que se encargan de propagar mentiras y mitos sobre la inmigración, en esta ocasión hablaban de prudencia y empatía.

Rateros al servicio del capital, legitiman y adornan con colores las guerras imperialistas que son las verdaderas causantes de las distintas crisis migratorias. Mercados de esclavos/as, trata de blancas, condiciones inhumanas en los CIE, represión policial, sobreexplotación laboral y las más de mil muertes en el Mediterráneo en lo que llevamos de 2018; estas son las consecuencias de la guerra y del expolio de los países imperialistas.

Al calor de esta situación que se vive en las fronteras del estado español y del conjunto de la UE, los voceros del sistema y los partidos políticos más reaccionarios (ejemplares en este sentido las declaraciones de Pablo Casado) no han tardado en hablar del “efecto llamada” que produciría abrir las fronteras.

En este artículo intentaremos darle la vuelta a estos posicionamientos reaccionarios. Posicionamientos que sirven a los intereses del gran capital que se beneficia de las condiciones penosas de la clase obrera extranjera que viene a trabajar como mano de obra barata, sin ningún tipo de derechos y bajo el continuo chantaje al que pueden ser sometidos por su condición de ilegales.

Algunas de las mentiras y mitos que se han vertido durante las últimas semanas, que son caldo de cultivo de los pensamientos más retrógrados y fascistas:

  • Abrir las fronteras producirá efecto llamada a miles de inmigrantes a nuestras fronteras: militarizar fronteras o levantar muros en ningún caso pone fin a los movimientos migratorios, las vallas de Ceuta, Melilla o Hungría es el claro ejemplo. Además el repunte de inmigrantes a nuestras costas se viene dando desde 2013 tal y como informan distintos organismos como el Frontex o el Ministerio del Interior.

  • Nos roban el trabajo: la tasa de desempleo entre los extranjeros es prácticamente el doble que entre los españoles (35,7% frente a 18%), más de un millón de extranjeros/as han perdido el empleo desde 2007 y más de 220.000 han vuelto a sus países de origen durante el 2017. Además, según datos de la EPA del tercer trimestre del 2015, reflejan que las y los inmigrantes ocupan los puestos de trabajo de menor cualificación y que suponen un vacío en el mercado laboral por tener las peores condiciones.

  • Aumenta la delincuencia: de cada 100 delitos, 74 son cometidos por españoles. Sin embargo las redadas policiales por razones étnicas han sido denunciadas por ONG´s y los propios sindicatos de policía que no son precisamente bolcheviques subversivos.

  • Se aprovechan de las subvenciones, entonces: ¿nos roban el trabajo o las subvenciones?. Según la Sexta Noticias, en Madrid sólo el 10% de los y las inmigrantes reciben una renta mínima de inserción. Respecto a las pensiones de jubilación es aún más clarificador: entre 2000 y 2005, España gastó en las y los inmigrantes 18.600 millones de euros, mientras que ellos aportaron 23.400 millones.

  • Invasión cultural y falta de adaptación a nuestras costumbres: la ignorancia y la intolerancia de estos argumentos no hace falta ser desmontada con datos, simplemente con la realidad en la que viven los millones de trabajadores/as inmigrantes que vienen a cualquiera de las ciudades del estado español. El odio al/la pobre sonaría demasiado duro dentro de las formalidades burguesas, así que mejor utilizar este tipo de argumentos, porque ninguno de los racistas habla sobre la venta del territorio o la pérdida de nuestras costumbres populares en manos del capital extranjero.

Javier Ortega