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Declaración Política

Ante la grave crisis que vive el modelo rentista Venezolano que agudiza cada vez más las contradicciones de clases en el campo, los campesinos organizados emprenden “LA MARCHA ADMIRABLE” desde Guanare Estado Portuguesa a partir del 12 de julio con destino a Miraflores, para colocar al relieve la necesidad de la revisión estructural del SISTEMA AGROALIMENTARIO VENEZOLANO, corregir en lo inmediato las desviaciones y prácticas políticas demagógicas burocráticas y corruptas para convertirlas en procesos de gestión múltiples donde participen los campesinos, trabajadores y el poder popular (comunas, consejos comunales) y afianzar el compromiso con el proceso Bolivariano y la Soberanía de la Patria ante los ataques del Imperialismo.

El carácter capitalista de la agricultura

El carácter capitalista de la agricultura ocurre simultáneamente con la formación de los monopolios agroindustriales y la organización de los monopolios de comercialización de los productos agropecuarios. Los primeros ejercen dominio sobre la agricultura, mientras que los segundos, además de ser los principales agentes en encarecer los productos agropecuarios, transfieren parte de las ganancias, que lógicamente deberían ser de los productores a otras capas de la burguesía, en este caso concreto a la comercial. Hoy continúan predominando las relaciones de producción capitalista en la producción de cereales, caña de azúcar, frutas, hortalizas, granjas avícolas, ganado porcino y ganado vacuno.

Hoy persisten los sistemas agroindustriales y de monocultivo intensivo como es el caso de cereales (maíz, arroz y sorgo), caña de azúcar y soya, que están directamente asociados a las relaciones de producción capitalista dentro del sector primario; que se apropia de todo el esfuerzo logístico, financiero, subsidios e insumos del Estado y sigue siendo un reducido grupo agroindustrial que concentra la mayor capacidad de procesamiento y controla la comercialización de productos procesados.

El modelo agrícola en Venezuela es altamente dependiente de insumos exógenos, en la mayoría de los casos importados y de allí que la agricultura del país es en alto grado dependiente, poco productiva y poco sostenible, principalmente en lo que se refiere a los cultivos cerealeros agroindustriales.

Cambiar este patrón implica reorientar la producción del componente energético de la dieta hacia otros rubros y formas de producir, que prioricen productos con un mayor potencial agroecológico, mayor producción y menor dependencia de agroinsumos.

Concentración de la tenencia de las tierras

Muy a pesar de la lucha contra el latifundio y el rescate de tierras realizado por el INTI, 251.369 familias, que representan el 78% de los productores, ocupan unidades de producción menores a las 50 Ha; mientras que 2.973 familias, que representan sólo el 0,92%, ocupan extensiones mayores a las 1000 y más de 5.000 Ha

La ganadería vacuna en nuestro país, es el sector que está más vinculado con el monopolio de la tierra. En el sector pecuario, mientras 122.028 familias (71,4% de los productores) explotan para la producción bovina unidades de producción menores a las 100 Ha; 3.128 familias (que representan sólo 1,83% de los productores) lo hacen en unidades de producción mayores a las 1.000 y más de 5.000 Ha; en los que continúan predominando formas de atraso en la producción, como la ganadería extensiva. El monopolio de las tierras persiste con el reforzamiento de las relaciones capitalista en el campo.

Sicariato en el campo

Los pequeños, medianos productores y el sector campesino continúan con grandes esfuerzos en la producción de subsistencia, sometidos a amenazas por las bandas criminales y paramilitares que operan en los sectores rurales, que han llevado al asesinato de más de 300 dirigentes campesinos y hasta el momento no hay respuesta por parte de los tribunales competentes, pero también sometidos a las arremetidas del propio Estado que mediante acciones amparadas en decretos regionales y decisiones Judiciales han desalojado a los campesinos que vienen trabajando y produciendo principalmente en los Estados: Apure, Barinas, Cojedes, Portuguesa y Yaracuy.

Investigación a fondo contra la corrupción

En general, la estructura orgánico -funcional del Estado sigue estando fundamentalmente orientada a responder a los intereses de la burguesía comercial importadora, cuya relación e intervención no sólo impacta tremendamente todos los ámbitos y niveles del aparato institucional, sino que tiene en éste la principal fuente de sus ingresos y acumulación de capitales, asociada a la corrupción y la cultura política clientelar.

La investigación a fondo contra la corrupción está pendientes en los casos de la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL), Agroflora, Agropatria, Pescalva, los pivotes de riego y el Fondo Nacional Bufalino (FONABU), por ejemplo.

Errores en las asesorías internacionales

Se incluyen aquí numerosos casos de errores con asesoría internacional. Entre estos, el Centro de Mejoramiento Ganadero Luiz Carlos Prestes, en el estado Anzoátegui; el Central Azucarero Ezequiel Zamora, en el estado Barinas; las casas de cultivos protegidos, la producción de soya en las sabanas orientales, el matadero industrial y la planta de lácteos en el estado Apure, los silos de arroz y maíz, ubicados en El Sombrero y Calabozo, respectivamente, en el estado Guárico, son ejemplos, que comprometen las capacidades agrícolas del país.

Visión Propositiva Agraria del Partido Comunista de Venezuela

Los componentes del sistema agroalimentario venezolano, en la perspectiva del proceso de liberación nacional, deben estar completamente articulados e integrados, alineados en sus objetivos de soberanía alimentaria a través de los distintos planes, previstos para cada sector, en el Plan de la Patria, y en este ámbito, bajo la dirección del gobierno bolivariano a través del MPPAT.

En consecuencia, un nuevo esquema socioproductivo agrícola, de carácter eco-productivo socialista, debe estar determinado por la propiedad colectiva sobre los medios fundamentales de producción, la planificación de los procesos productivos y sus realizaciones económicas, la retribución económica de acuerdo con la capacidad y el trabajo invertido en la producción y por un alto nivel de intensificación de la agricultura, que privilegie el fomento de pasturas y el manejo de la ganadería, sin agrotóxicos, como primer paso hacia una agricultura vegetal libre de agrotóxicos. Esto además de otórgale carácter agroecológico, reduce los costos de producción y elimina la dependencia de las transnacionales agroindustriales.

Hoy se imponen decisiones obligantes, de carácter geoestratégicas, en virtud de las amenazas imperialistas y las realidades económicas internacionales. En esta perspectiva, el MPPAT debe trazar los lineamientos para promover la diversificación espacial de la producción al incorporar cultivos como raíces y tubérculos, leguminosas, pastos, sorgo, arroz, frutales, plátano, plantaciones forestales, cucurbitáceas, moringa, morera, plantas halófilas (Batis marítima, Salicornia), estevia, quinua, bledo, además de planes de lagunas comunitarias para acuicultura, estimulo de la apicultura y la ganadería de pequeños animales (caprinos, ovinos, cunícola, pato real y especies autóctonas como el chigüire, y la iguana); entre otras especies capaces de suministrar proteínas, aminoácidos y otros elementos esenciales. Esta concepción y adecuación de los sistemas agroproductivos- alimentarios permite que dirijamos la producción agrícola hacia las demandas nutricionales de la población, en función de satisfacer los requerimientos de la sociedad y no hacia las exigencias del “mercado”. En otras palabras, estos lineamientos permiten orientar la producción agrícola hacia las necesidades reales de los venezolanos y no en función de la prioridad de las demandas agroindustriales.

Las políticas públicas del MPPAT deben orientarse a fomentar formas de producción diversificada de alimentos, como reservas estratégicas, sin agrotóxicos, que reconozcan el trabajo, los servicios ecosistémicos de estas formas de producción, dignifique a los hombres y las mujeres del medio rural; y contribuyan a reducir las diferencias entre la ciudad y el campo. Estas políticas públicas deben orientarse en las regiones con mayor número de unidades de producción menor a 5 Ha se incluyen los estados: Lara, Portuguesa, Mérida, Trujillo, Táchira, Barinas, Yaracuy y Zulia.

No es suficiente organizar eficientemente al sistema agroalimentario venezolano, lo cual es un objetivo mediato de extraordinaria importancia nacional; sino que necesitamos construir las bases para transformarlo en medio de una situación país compleja, que impone miradas de largo plazo en los objetivos estratégicos: garantizar la soberanía y la seguridad alimentaria, romper la dependencia tecnológica, superar los modelos agrícolas que tributan al gran capital agroindustrial, reducir progresivamente las diferencias entre la ciudad y el campo, impulsar una agricultura agroecológica altamente intensiva, que preserve los bienes comunes de aguas y suelos, y triplique la producción y los rendimientos, una agricultura que empodere a los sectores más pobres del campo y los arme con conocimiento y tecnologías que tributen en la formación de una nueva conciencia para disputarle a la burguesía agro importadora su dominio en el sistema alimentario venezolano.

Caracas, julio 2018

CONFRONTAR, DESLINDAR Y ACUMULAR PARA AVANZAR

CORRIENTE CLASISTA CAMPESINA “NICOMEDES ABREU”

PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA


Publicado por http://www.resumenlatinoamericano.org/ el 2 de agosto