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Existe un libro muy interesante escrito por el periodista colombiano Hernando Calvo Ospina con el título “Ron Bacardi: la guerra oculta”.

El colonialismo español decidió en el siglo XVIII que Cuba se dedicara al monocultivo del azúcar.

En el siglo XIX surge el imperio de Bacardi. En el periodo de entreguerras es la edad dorada de los cócteles. Tras el triunfo de la revolución Bacardi instiga a la violencia, financia atentados, actuaciones de mercenarios e incluso planes de invasión junto con la CIA. Todo ello hay que contextualizarlo con los planes norteamericanos para Latinoamérica como los golpes de estado y la imposición de tiranías militares en Brasil, en Chile y por todo el cono sur y Centroamérica.

Directivos de Bacardi refuerzan la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) en la década de los 80. El entramado entre Bacardi y el periódico conspirativo de Miami, El Nuevo Herald, es otra de las perlas. En 1986 la Universidad de Miami promueve la cátedra Bacardi, así como emisiones radiofónicas desde Florida que han fracasado estrepitosamente.

El poder fáctico de Bacardi extendió sus tentáculos apoyado la contra nicaragüense y UNITA en Angola. El libro de manera muy documentada con numerosos datos explica la influencia de Bacardi para imponer las leyes Torricelli y la Helms-Burton con objeto de recrudecer el bloqueo yanqui contra Cuba.

Otra operación de guerra sucia contra Havana Club la ha llevado a cabo contando con todos los resortes imperialistas a su alcance. La guerra emprendida por Bacardi contra Cuba ha sido un auténtico fracaso.