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Es muy complicado poder hacer un trabajo relacionado con la situación y el papel de los jornaleros, ¨proletariado agrícola¨ en el campo del estado español usando las estadísticas del INEM, o cualquier otro organismo estatal, estas no reflejan la verdadera cantidad de fuerza de trabajo empleada en este sector, las cifras que aparecen son falsas.

El sector agrícola dejó hace tiempo de ser considerado como deficitario en su desarrollo e implantación industrial, hoy la agricultura ha superado el estigma que la consideraba como un sector alejado de la modernidad técnico científica, esta se impuso a partir de mediados del siglo XX y hoy está totalmente consolidada. Actualmente las explotaciones agrícolas nada tienen que ver con esa imagen en blanco y negro en las que los braceros cargaban con todo el peso del trabajo sobre su espaldas.

Afirmamos con todos los datos posibles que las diferentes ramas de la agricultura española, a excepción de algún caso aislado, son una gran industria.

Ante la imparable modernización industrial que como consecuencia directa tiene un incremento de la rentabilidad productiva y por tanto económica, nos debemos preguntar ¿ esta tiene su reflejo en la situación de mejora de las vidas de aquellos que venden su fuerza de trabajo en las fincas agrícolas?.Rotundamente NO. Siguen siendo contratados/as como mano de obra barata, en la mayor parte de las veces ni siquiera son ¨contratada/os¨ se les emplea por minutos u horas percibiendo de jornal unos cuantos euros, los convenios o no existen o no se cumplen, miles de jornaleros/as para poder garantizar el sustento de sus familias se ven obligados anualmente a emigrar a otras zonas o países.

En los pueblos del campo español en los que se cotizan las jornadas para acceder al antiguo PER, hoy PFEA, estas ¨ayudas¨ son usadas por el gobierno de turno con la intención de asegurar la presencia de un determinado número de jornaleros/as en la comarca lo que garantiza la compra de fuerza de trabajo necesaria por parte del Patrón, al tiempo que se genera un clientelismo electoral.

En este sector la inmigración llegada de otros países, es tratada en condiciones de sobreexplotación criminal.

Miles de estos recorren los encharcados o polvorientos caminos del estado ofreciendo al patrón su fuerza de trabajo, estos si no son contratados no cuentan con ninguna protección estatal, y si por el contrario lo son se les ofrece unas condiciones salariales que en ninguno de los casos cubrirán sus necesidades vitales.

Miles viven en guetos de casas fabricadas con cartón y plástico, otros miles viven hacinados en casas de aperos o casas pateras propiedad del patrón, que en muchos casos restan un alquiler del mísero salario o es considerada parte de este en especie. En el sector agrícola se cometen permanentes abusos de autoridad, se manifiesta un desprecio a las culturas y orígenes de las diferentes nacionalidades, el machismo patriarcal está presente con su peculiar ADN , etc.

Hoy en el estado español el sector agrícola es el mayor de los exponentes de la criminal sobreexplotación capitalista. La patronal agrícola en la esfera económica del capitalismo ha elevado sus rentas a niveles considerados de gran capital, hace ya que dejo de ser considera como la cenicienta en la estructura económica del Capital, hoy este invierte grandes cantidades de dinero en un sector que le garantiza pingües beneficios.

El, ¨proletariado agrícola¨ está indefenso ante la patronal, una escasa sindicalización, la existente no responde a la necesaria lucha de clases, la nula militancia en organizaciones políticas revolucionarias, son estas dos circunstancias las que tienen como consecuencia que este esté atrapado en las tenazas del Capital.

Es obligación del PCPE organizar a los jornaleros/as en defensa de sus legítimos intereses de clase.

Juan J. Sánchez