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Con nuestra empresa pública Correos y Telégrafos llevamos bastantes años asistiendo a un nuevo ejemplo (uno más), del clásico desmantelamiento de lo público orquestado por los amigos de lo ajeno. Esta película la podríamos titular “Correos y Telégrafos: Crónica de una voladura controlada”. La trama ya está muy vista. Cogemos una empresa pública grande (Correos es la empresa pública española que más empleados tiene, unos 50.000), los amigos de lo ajeno (gobierno y patronal) le echan el ojo y comienzan a poner en marcha toda una serie de medidas dirigidas a vaciar de contenido y eficacia a esta empresa pública que según la ley se encarga de cuidar nuestro derecho a un “servicio postal universal de calidad”.

Entre las medidas políticas que ha “padecido” Correos en los últimos tiempos tenemos: reducción de presupuestos, convenio colectivo caducado, reducción de personal (no reposición de las jubilaciones, salida sin reposición de funcionarios a otros ministerios), planes de modernización fracasados, etc. Vamos, que efectivamente tenemos al enemigo en casa.

Las primeras consecuencias ya se están sufriendo, entre otras el desabastecimiento del servicio postal en las poblaciones más alejadas que si bien reciben los servicios de correo, paquetería, etc., lo hacen con una menor frecuencia con todo lo que ello implica, al no considerar los gestores este segmento como “rentable”. A lo anterior se añade la consiguiente reducción de oficinas, reducción de horarios, fusiones, mancomunizaciones, etc.

¿Cuál es el objetivo final? Podemos dirigirnos a una privatización completa (como fue el caso de Iberia, Telefónica, y tantas otras) o una venta por partes (al estilo de AENA y los aeropuertos). Ambas opciones serían aplaudidas por una feroz competencia que hay alrededor del sector postal (Amazon, NACEX, SEUR, MRW, etc).

¿Queda alguna posibilidad de frenar este deterioro, esta privatización encubierta? La cosa no pinta optimista cuando frente a este desmantelamiento nos encontramos con unas plantillas desmotivadas y sobreexplotadas y unos sindicatos que hasta hace muy poco no tomaban la iniciativa y que solo jugaban a verlas venir. Las últimas movilizaciones importantes fueron hace años y tras ellas poco se ha movido.

Quedan representantes sindicales que contra viento y marea están luchando para movilizar las plantillas. Recientemente 4 de los sindicatos con representación en Correos se han unido para poner en marcha la lucha por un servicio de calidad en la empresa pública de Correos. El pasado primero de mayo anunciaban nuevamente movilizaciones para Junio y Septiembre. Esperemos que no sea tarde. Cuando un colectivo obrero decide salir a la calle a luchar ya cuenta con el PCPE como aliado.

Javi Delgado