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“… ETA perdió su rumbo político hace muchos años, no supo entender el cambio de las condiciones de la lucha y no aprovechó el amplio apoyo de masas que llegó a tener. Este final, de esta manera, pone en manos de la burguesía una herramienta más para fortalecer su dictadura y atacar a la clase obrera. Y los presos quedan en las prisiones como rehenes del Estado.” Editorial Mayo 2018 Unidad y Lucha

Es importante tener en cuenta que ETA durante el final del franquismo, y los primeros años de la transición, fue una organización respetada entre las y los trabajadores, no solo de EuskalHerria, sino también del resto del Estado Español y a nivel internacional. La traición hacia la clase trabajadora y los pueblos de España, que protagonizaba el PCE en esos años, se consumaba entonces con la aceptación de la Constitución y los Pactos de la Moncloa.

Determinados sectores vieron con buenos ojos que el monopolio de la violencia del Estado fuera respondido en el mismo terreno, por lo que se entendía como una organización que enfrentaba al fascismo, y que sí que tenía apoyo entre las masas populares de su territorio.

La existencia de K.A.S., con la presencia en ella del Partido H.A.S.I., con el que el PCPE tuvo magníficas relaciones, tenía como un elemento sustancial la “lucha de clases” y la lucha por el socialismo. Pero a finales de los 80 y principios de los 90, HASI es “desaparecida”entre disputas internas y la acción de la guerra sucia del gobierno del PSOE, que asesina a Santi Brouard, Secretario General de HASI. Del programa de KAS se pasa al de la “Alternativa Democrática”. Ya no se habla de socialismo y de nacionalización de la banca, por ejemplo.

En los 90 el “Juez Garzón”, cual nuevo Torquemada,comienza una verdadera cacería política contra todo lo que huele a abertzale y/o revolucionario en EuskalHerria: Herri Batasuna es ilegalizada, organizaciones ecologistas, culturales, juveniles, etc., perseguidas, y sus militantes y dirigentes encarcelados, con especial atención las y los más jóvenes.

ETA, en los 90, ya no se ve como un movimiento revolucionario, encorsetada tan solo en la opción nacionalista pierde parte importante de su influencia en la sociedad vasca y en la clase obrera y sectores populares. Las acciones armadas no refuerzan su posición, sino que la debilitan.

En elel 2010 se daban dos hechos políticos de trascendente importancia.Por una parte la Izquierda Abertzale ilegalizada realizaba una alianza, que sigue en nuestros días bajo la forma de Bildu, con la facción más “progresista” de la burguesía vasca, EA (EuskoAlkartasuna) (escisión del PNV liderada por Carlos Garaikochea en 1986). Y por otra la entrevista en la televisión británica BBC, en la que ETA anuncia el cese de las “acciones armadas ofensivas”. Sería a principios del 2011 cuando ETA realizara la Declaración de alto el fuego permanente, general y verificable.

Estos hechosdarán lugar a unanueva hoja de ruta, que hubiera sido mucho más veloz si el Estado Español no se alimentara del odio entre los pueblos, y sí, éste, hubiera tenido alguna mínima voluntad de negociación. El cese definitivo asumido por ETA se realizará el 3 de Mayo.

ETA da un carpetazo a 60 años de lucha, y lo hace con el Estado Español en plena oleada represiva contra todo lo que huele a disidencia política, con el artículo 155 en activo y con un PNV que sin sonrojo alguno apoya los presupuestos generales del estado español. Y con los presos de la organización como rehenes del Estado Español.

El programa de la clase obrera vasca, y de EuskalHerria,de lucha por el socialismo y por la soberanía nacional, sigue vivo. Nosotros, como José Díaz, decimos "Queremos que las nacionalidades de nuestro país puedan disponer libremente de sus destinos".

El derecho a la autodeterminación de los pueblos, y la abolición de explotación del hombre por el hombre, es una necesidad y una realidad que solo será posible en la REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL que hemos de construir con nuestra lucha.

Carlos