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Hemos asistido, en los últimos años, y tras dos reformas laborales, a una constante y significativa pérdida de nuestros derechos, de sobra es conocida la situación en la que nos encontramos la clase trabajadora en estos momentos, desempleo, sobreexplotación, jornadas interminables, contratos basura etc. En el caso concreto de las trabajadoras nuestra situación en el mercado laboral es insostenible, y no parece que vaya a mejorar.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluye su “Informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo” con la afirmación de que la desigualdad de género se seguirá reproduciendo a escala global. Esta organización calcula una diferencia de 26 puntos entre hombres y mujeres a la hora de acceder a un trabajo. Las predicciones para España que realiza esta organización tampoco son optimistas: 1,5 millones menos de mujeres de población activa que hombres y 476.000 más paradas que parados, con, según la OCDE, un 58% del total de graduados mujeres, el empleo que se creará en todo el 2018 será más para los hombres: 1,8 millones de nuevos empleos para ellos frente al 1,7 para nosotras.

Si nos fijamos en la última Encuesta de Población Activa que ha publicado el INE al finalizar 2017 encontramos más de lo mismo, se cifra en 18,998 millones el número de ocupados y ocupadas en España, 8,65 millones somos mujeres, es decir, el 45% de la fuerza laboral actual del país. Un 87,8% somos asalariadas (7,5 millones), mientras que el 11,5% son empresarias emprendedoras (casi un millón) y el 0,7% restante (unas 59.000 mujeres) son miembros de cooperativas, que realizan tareas voluntarias o ayudan en el negocio familiar”.

7 de cada 10 mujeres se dedican al sector servicios o ventas o realizan tareas profesionales científicas e intelectuales; sólo hay 660.600 mujeres que desempeñan su actividad en la industria (7,7% del empleo femenino), mientras que su peso en la agricultura y la construcción es marginal.

Las mujeres tenemos una tasa de paro superior a la de los hombres, del 18,35%, frente al 14,97% de los varones. En el caso de la tasa de actividad, la diferencia de género se amplía: si la media nacional se sitúa en el 58,8%, la tasa de ocupación de las mujeres se desmorona hasta el 53,3%, mientras que la masculina está en torno al 65,4%.

Por otro lado, debemos señalar que las mujeres ocupamos el 70% de los empleos con jornada parcial, lo que demuestra, una vez más que somos las mujeres las que renunciamos al mercado de trabajo para encargarnos de los cuidados y de la crianza.

La brecha salarial existe y es innegable, en 2017 las mujeres ganamos un 29,1% menos que los hombres. El INE confirma que el número de mujeres que cobra menos de 1.000 euros al mes duplica al de los hombres, y sin embargo son mayoría las mujeres trabajadoras que tenemos educación superior.

Y por si esto fuese poco, según los datos de la Seguridad Social, de los 9,57 millones de pensionistas en la actualidad en España, 4,92 millones somos mujeres, frente a los 4,64 millones de hombres, la pensión media de los hombres ronda los 1.150 euros al mes, la de las mujeres equivale a 727 euros. Es decir, es casi un 37% más baja. 

Trabajadoras, decidamos con nuestra lucha, los tiempos del engaño y “la ilusión” han quedado atrás, nos querían hacer creer que nuestro voto cambiaría el mundo, que otros y otras lo lograrían por nosotras, y prácticamente, muchas abandonaron las calles, sin embargo, hemos sido conscientes de que la lucha es el único camino, las movilizaciones del 8 de marzo y las de pensionistas de estos últimos meses así lo corroboran. En este sistema las mujeres trabajadoras no encontraremos el fin de nuestro yugo, la organización, la lucha y la construcción de un sistema más justo nos llevará a la verdadera emancipación. Trabajadora, tu lucha decide.