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Para el Partido Comunista de los Pueblos de España, el 1 de mayo no es un día de fiesta, poco tenemos para celebrar hoy cómo clase obrera, ni tan siquiera lo que los trabajadores de chicago reivindicaron en el año 1886, “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”. Cinco sindicalistas fueron ahorcados y tres condenados a cadena perpetua. También ahorcaron al redactor de una proclama ante los asesinatos de sindicalistas que decía: “... Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”

La clase obrera se levantó y miles de obreras y obreros consiguieron la jornada de ocho horas. En 1889 la Internacional socialista reivindicó la jornada de ocho horas para las trabajadoras y trabajadores del mundo mediante manifestaciones en multitud de países. Desde entonces, hace ya 129 años el 1 de mayo es la fecha de reivindicación de la clase obrera mundial, pero curiosamente no se celebra en Estados Unidos, pese a ser los mártires de Chicago, ellos prefieren celebrar Halloween o el “Día de Acción de Gracias”, nada que tenga que ver con la clase obrera. Tampoco se celebra ese día en Canadá que lo hace el primer lunes de septiembre, en Nueva Zelanda que es el cuarto lunes de octubre, o en Australia, donde cada estado pone la fecha.

En Portugal tuvieron que esperar al 25 de abril de 1974 para, con el triunfo de la Revolución de los Claveles, poderlo celebrar libremente. Y la iglesia ha querido quedarse con esa festividad, como lo ha hecho con todo el calendario, instaurando en 1954 el 1 de mayo como fiesta de San José Obrero por el Papa Pío XII.

También tuvieron que esperar en Cuba para celebrarlo abiertamente, es con la llegada del poder revolucionario, en enero de 1959, donde el Primero de Mayo se convirtió en fiesta de pueblo trabajador a la cual se suman estudiantes y campesinos. La Central de Trabajadores Cubanos, todos los días pelea y reivindica mejoras en la producción, pero los primeros de mayo no tienen que exigir trabajo, salud, asistencia médica, justicia social, igualdad de deberes y derechos u otras tantas conquistas que ya son de la revolución y que son tan anheladas en muchos rincones del mundo. Pese a sus muchas dificultades, es la ventaja de haber realizado una revolución socialista. El lema de este año es UNIDAD, COMPROMISO Y VICTORIA y, según la CTC, “tiene como aspecto general realizar una amplia movilización que sea la expresión de la participación consciente, el compromiso y la unidad indestructible de nuestro pueblo con su Revolución junto al Partido y su dirección histórica.”

En América del Sur, los movimientos obreros salen a la calle el 1 de mayo a reivindicar contra las desigualdades y la precariedad, con mayor incidencia en Argentina o Brasil.  En Europa cada vez es más habitual tomar el primero de mayo como un día festivo, salvo casos concretos, en años de recortes. Parece que la clase obrera hubiese alcanzado tan siquiera esa reivindicación de 1886 de ocho horas de trabajo. Países como Alemania, con una importante presencia sindical organizada, pese a algunas luchas obreras importantes, frente a la creciente precarización laboral y los recortes en el derecho de huelga, la burocracia sindical se contenta con actos folclóricos. 

Sólo cuando la evidencia de la pérdida de derechos es muy patente, cuando hay organización detrás, se consigue lo que desde el PCPE reclamamos en cada 1 de mayo, que sea de lucha y combativo. En el 2016 sucedió en Francia para frenar una reforma laboral del socialista Hollande, al que sólo le quedó la respuesta represiva de un gobierno que nada tenía de “socialista” y que todo era pro-patronal, hoy la movilización en Francia sigue contra las políticas privatizadoras de Macron, con más de 36 jornadas de huelga convocadas en los meses de abril y mayo.

La clase obrera está buscando referentes de lucha, no quiere soportar en sus espaldas el peso de una crisis que le es ajena. Sin embargo, el movimiento sindical en su gran mayoría, está imbuido de pacto, influenciado por partidos del sistema que no pretenden cambiarlo sino acomodarse en él, y eso sólo se consigue exprimiendo más a la clase obrera.

El movimiento obrero internacional debe despertar y hacer actuales las palabras del periodista Adolf Fischer cuando fusilaron a los mártires de chicago, pidiendo venganza y anunciando que la guerra de clases había comenzado. Porque es posible que ahora no nos fusilen literalmente, pero seguimos muriendo, el número sindicalistas y activistas medioambientales asesinados en Colombia o Honduras se eleva cada año, y en España morimos en el trabajo, 416 lo hicieron en el 2017 y esa terrible cifra se va incrementando en el 2018, y morimos para que los ricos sean más ricos en estos años de crisis.

Centrándonos en el estado español, se dan las condiciones objetivas para iniciar una ofensiva para posicionar a la clase obrera en el centro del escenario de lucha. Nos venden una recuperación económica que ha llegado a las grandes empresas que siguen incrementando sus beneficios de formas exponencial, tenemos un gobierno que mantiene la presión sobre los más desfavorecidos como los y las pensionistas a quienes que les subía la pensión un 0’25% y las movilizaciones obligaron a rectificar la propuesta en aquellas pensiones más reducidas, a las mujeres, a las que M. Rajoy no quiere influir con la legislación para acabar con la desigualdad y la brecha salarial y a la juventud, que sigue invitando a salir de viaje al extranjero si quieren trabajar.

Tenemos colectivos que hartos y hartas de la esclavitud se empiezan a levantar, y piden coordinación europea, como en Amazon, uno de los principales exponentes de un nuevo capitalismo y ejemplo de la globalización y de nuevas realidades laborales, pero que no abandonan viejas prácticas para exprimir a trabajadoras y trabajadores en la búsqueda de un mayor beneficio, mediante prácticas laborales que están en continua evolución, buscando la máxima rentabilidad económica, sin importarles las personas trabajadoras.

El ejemplo de las trabajadoras de las residencias de Bizkaia, que han estado de huelga 370 días hasta conseguir sus objetivos. Ejemplos de lucha y resistencia, de negociación con la presión, existen en cada rincón del estado, hay muchas secciones sindicales que no están esperando a un acuerdo global con la patronal para negociar sus condiciones laborales y salariales. Tampoco podemos olvidar la lucha de las trabajadoras y trabajadores de Coca Cola en Fuenlabrada defendiendo sus puestos de trabajo contra una gran Multinacional que incumple las sentencias amparada por un gobierno que se lo permite.

Vivimos en un país donde es imprescindible cambiar el sistema de subvenciones en las cotizaciones empresariales que les permiten tener mano de obra más barata y vaciar de paso el sistema público de pensiones. Necesitamos más empleo y de mayor calidad, por eso es imprescindible unir las luchas de los trabajadores y las trabajadoras, pensionistas, jóvenes a la de los y las inmigrantes que llegan a nuestro país, cuando no mueren en el mediterráneo, y se les impide regular sus condiciones para tenerlos explotados al servicio del capital.

Atravesamos malos tiempos, donde la nueva política, apuesta por las movilizaciones sin banderas y sin ideología, en lugar de unir luchas y experiencias, hace todo lo contrario, es excluyente, incluso en las movilizaciones por unas pensiones dignas, dando muestras que no trabaja para la clase obrera, porque sus intereses están en otros sitios. Y mientras, nos siguen gobernando las mafias de la energía, la comunicación o los bancos.

Tenemos las condiciones objetivas, ahora falta que se den también las condiciones subjetivas para afrontar un camino a medio y largo plazo, con trabajo de barrio, de empresas, de sectores, hablando nuevamente de solidaridad de clase, sin prisas, sin concesiones, sin miedos. El Sindicalismo europeo debe reaccionar, globalizar las luchas, si quiere ser útil, en otro caso, será sustituido más temprano que tarde.

VIVA EL PRIMERO DE MAYO

Vicente Alcaraz