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Recientemente tuve la oportunidad de presenciar una charla ofrecida por Carlos Sánchez Mato, otrora concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid con la agrupación Ahora Madrid, con motivo de la inauguración de la octava edición del curso Análisis Crítico de la Economía Capitalista organizado por la Universidad Complutense de Madrid y, más particularmente, por el economista marxista y profesor Xabier Arrizabalo.

A lo largo de su intervención, Sánchez Mato fue desgranando datos interesantes, como el consabido sobrecoste de 130.000 millones de euros que, de 2007 a 2015, pagamos la clase trabajadora por el hecho de que las administraciones públicas han de financiarse en los mercados en lugar de hacerlo directamente a través del Banco Central Europeo, contribuyendo así al sostenimiento del parasitario sistema financiero. 

Durante el turno de intervenciones de la audiencia, una compañera preguntó acerca de la cuestión de la municipalización de servicios en el Ayuntamiento de Madrid. Es evidente que, dado el momento histórico que atravesamos, la municipalización debe ser una de esas tantas reivindicaciones democráticas que no podemos soslayar, sin, por supuesto, olvidar la vía revolucionaria. Sánchez Mato mencionó dos ejemplos al respecto. De una parte, la Funeraria del Ayuntamiento de Madrid fue remunicipalizada. En palabras del exconcejal, con ello se logró una gestión más eficaz de la misma que incrementó los beneficios que aportaba, pasando estos de 300.000 euros a 4,7 millones de euros. El otro ejemplo que sacó a colación fue el de los aparcamientos y, más concretamente, el del aparcamiento situado en la céntrica Plaza de España. En este segundo caso, el ayuntamiento de la capital ha logrado recaudar 2 millones de euros (así como reservar una planta para uso vecinal) frente a los exiguos 50.000 euros que anteriormente recibía en concepto de canon por parte de la empresa concesionaria del servicio. En consecuencia, estos dos ejemplos no serían más que la constatación de que la afirmación categórica la gestión privada es más eficaz no es más que una falacia ampliamente difundida desde la superestructura resultante de la base económica imperante.

A pesar de estos números, como es ampliamente conocido, a finales de 2017 Sánchez Mato fue destituido por la alcaldesa Manuela Carmena (cuya decisión fue apoyada por Pablo Iglesias) como resultado de la crisis abierta con el Ministro de Hacienda y Función Pública Cristóbal Montoro. Dicha crisis, generada a consecuencia de las diferentes interpretaciones realizadas acerca de la conocida como regla de gasto (vinculada a la Ley de Estabilidad Presupuestaria) por parte del ayuntamiento de la capital y del Gobierno de España, conllevó la intervención del consistorio madrileño por parte de Montoro, intervención que finalizó tras la aprobación del Plan Económico Financiero (del gusto del ministro) y la destitución de Sánchez Mato.

Según el exconcejal Sánchez Mato, en Madrid se estaban llevando a cabo políticas económicas heterodoxas que hacían una interpretación alternativa de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, sin negarla en ningún caso. En resumen, la municipalización de servicios ayudaba al propio cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y es en este marco en el que surge la contradicción, pues por una motivación ideológica del reaccionario Gobierno de España la vía de la municipalización es particularmente (y en general) atacada.

En su papel de concejal de Economía y Hacienda, Sánchez Mato no era precisamente un revolucionario, sino simplemente un reformista que ha llevado adelante algunas políticas económicas modestamente incómodas para algunos sectores de la burguesía. Sin embargo, bajo el falaz pretexto de no cumplimiento de la regla de gasto, el gobierno central no ha cesado en su empeño de lograr que la cabeza de Sánchez Mato le fuese servida en bandeja de plata. Y, finalmente, lo ha logrado con la inestimable ayuda de Manuela Carmena. Desde luego, España no es país para democracia.

Iván López